Página  literaria de Sheina  Lee


Prólogo

Prólogo

 

El sol brillaba con fuerza en ese domingo  otoñal. Los niños jugaban  felices por la plaza, mientras las ramas de los árboles se movían inquietos ante  el interminable ruido de sus risas.

 

En silencio, Adam caminaba por el lugar, sin percibir lo que ocurría a su alrededor, preocupado por el giro que había sufrido su vida en los últimos meses.

 

Sentándose en un solitario  banco de material, suspiró profundamente, mientras reflexionaba una vez más.

 

-“Lo he perdido casi todo. Finalmente, Lucas me abandonó, o más bien tuve que echarlo”-musita recordando el día en que llegó más temprano de su trabajo y encontró a su amante  de años en bazos de otro hombre.-“Seguramente, no fue la primera vez “Mi trabajo, prende de un hilo, luego de la depresión vivida por la separación  y la negativa ante el acoso de Rachel, la esposa del dueño, no faltará mucho para ser expulsado del mismo. No importa los veinticinco  años que he trabajado ahí, es indudable que ya no me quieren”-comenta resignado. Y por si fuera poco, me he atrasado mucho en las  cuotas de la hipoteca de mi casa, difícil pueda ponerme al día. Solo queda que me  vuelva el ´cáncer que tuve hace treinta años- ¿Qué me queda entonces con cuarenta y ocho años de vida, totalmente fracasado? titubea el corpulento hombre mirando saltar  las olas marinas de la cercana  costa.

 

En ese angustioso momento, un fuerte golpe retumba en la improvisada silla, golpeando  con fuerza una de sus piernas.

 

-¿Qué sucede? -exclama sobresaltado ante las desconcertadas personas que  detienen su marcha  por el inusual suceso.

 

-Ay, ay –exclama un joven tratando de levantarse-¡Otra vez me caí!

 

-Déjame ayudarte-suspira Adam tomado de una mano al accidentado-Quizá te has partido un hueso.

 

-No creo-afirma una cantarina voz debajo de un abollado casco-Estoy tratando de aprender a patinar hace semanas-Y no lo logro –alega sentándose confiadamente  al lado del  desconocido.

 

El estupefacto Adam, no puede quitar los ojos del simpático joven, que, sacude su rojiza melena al viento.

 

-Soy Charles  Suar–para los amigos, Charlie-comenta sonriente estirando su mano hacia su nuevo amigo-

 

-Yo soy Adam Pitt –y realmente me asustaste con el terrible  golpe que te diste...

 

El joven asiente, mostrando su hermosa dentadura  a un todavía intranquilo Adam.

 

-Me compré este segundo par de patines hace una semana -y ya los rompí-acota-Mañana iré a la tienda a buscar otros, no me daré por vencido hasta que logre aprender a patinar...

 

-Eres un niño muy obstinado-insiste Adam –Tu madre vivirá en un salto.

 

-No lo sé-Vivo solo-Tengo veintiocho años, lo que diga mi madre me tiene sin cuidado. Solo me acompaña la Señora Rita, que limpia mi casa una vez al día-comenta  indiferente tratando de enderezar el casco.

 

-Oh –pensé que eras más joven-responde Adam.

 

-Pues te equivocaste-Muchos lo hacen, así que no me preocupa.-Soy analista en sistemas, y trabajo en una importante fundación, poco importa lo que piensen los demás-Soy totalmente  independiente-masculla el joven levantando sus profundos ojos celestes.

 

-No te enojes –afirma Adam –fue solo un comentario.

 

-Muy bien –iré a casa entonces-Ya son las dieciocho y diez -Siempre  regreso a las dieciocho  horas a mi apartamento, hoy ya me atrasé diez minutos.

 

-Creí que  nadie te  esperaba-insiste el sorprendido hombre.

 

-Así es, solo está mi canario Pepe .Pero me gusta regresar a la hora señalada.-Quizá nos volvamos a ver pronto- sugiere comenzado a marcharse-

 

-Puede ser-contesta Adam observando renguear al chico-Pero deja que te acompañe hasta tu casa-Tengo mi auto a dos cuadras.

 

-No es necesario- Jamás subo a vehículos de extraños. Gracias-insiste  levantando su manos- Ay-exclama apenas da dos pasos-Algo me pasó en el pie izquierdo  -Si lo deseas, puedes ayudarme caminando, no vivo muy lejos.

 

-Por supuesto, pero insisto, déjame llevarte en mi auto, llegaremos antes y no te dolerá.

 

- Prefiero caminar, ya te dije el motivo.-Después de todo, quizá pueda llegar solo-afirma Charlie ignorando a su acompañante.

 

-¡Espera!- grita éste-Caminaremos si te hace feliz.

 

Inmediatamente, temiendo que el singular joven se arrepienta, Adam lo toma de un brazo, solicitando la dirección en que vive.

 

Luego de indicarle el camino, Charlie  pregunta como si lo conociera de toda la vida:

 

-¿Y bien, Adam? ¿A qué te dedicas?

 

Éste observa  la ingenua mirada del muchacho, y sin pensarlo, comienza a contarle, aunque  sin mayores detalles, lo que éste desea conocer.

 

 Continuará..

 


Capítulo I y  II

Capítulo I

A las  dieciocho  y treinta, los dos hombres llegan   a la puerta del moderno edificio  en el cual residía  el joven, cuando el nombre de éste retumba en el palier del lugar.

-Charlie-se escucha una potente voz desde la escalera del lugar-creí que te había pasado algo.-Nunca regresas tan tarde.

-Pues estás en lo cierto--Volví a caerme- y este amable señor me atendió-sonríe dirigiéndose al recién llegado-Adam, este es Jaime Solís, el portero del edificio y un gran amigo-comenta mirando a su acompañante.

-Mucho gusto, señor-saluda Adam amablemente cada vez más sorprendido por todo lo que acontece.

-Puede llamarme Jaime –si es amigo de Charlie-también lo es mío.

-Bien -subamos, Adam-insiste Charlie hecha las presentaciones-debo dar de comer a Pepe y preparar mi cena. Mañana entro a las ocho al trabajo.

-Hasta luego entonces, Charlie-dice al amble portero abriendo la puerta del ascensor marcando el piso nueve.

-Entra y siéntate-indica el joven cuando  llegan a su departamento, mientras se dirige a un gran cubo de plástico para depositar sus patines.-Me cambiaré  y regreso-Pepe-aquí estoy, ya volví- -saluda  Charlie al dorado canario que trina dulcemente desde un hermosa jaula dorada.

-“Que joven más extraño”-Tiene miedo de subir a mi auto y luego me hace pasar  a su casa, sin conocerme.

-¿Charlie?-No quiero cortar el saludo con Pepe, pero debo marcharme-ya es tarde para mí-exclama el hombre poco rato después.

-Si lo deseas, puedes usar el teléfono para avisar que estás conmigo. Así no se preocuparán.

-No es necesario--Te comenté hace un rato que vivía solo-pero también debo levantarme temprano-exclama el hombre mientras se levanta para irse.

-Entiendo-Pero tal vez podrías quedarte un rato más conmigo --exclama éste desde otra habitación.

 Sintiendo un poco de lástima  por la soledad del muchacho, Adam acepta la invitación, y se vuelve a sentar pacientemente esperando que éste regrese a su lado.

-Acércate-grita de pronto Charlie- así conversamos mientras me cambio.

 Siguiendo la voz del muchacho, se dirige hasta llegar a un cálido dormitorio, admirando sorprendido  la calidez del lugar.

-Tu casa es hermosa  -comenta mirando disimuladamente a  Charlie, quien  termina de vestirse con rapidez.

.-Ven por aquí y observa-comenta el joven abriendo unos grandes ventanales-toda la ciudad duerme a mis pies- Quizá puedas ver tu casa desde aquí...

Riendo ante la graciosa acotación, Adam se toma de la baranda y respira el fresco aire que pega en su rostro, sintiendo que todo el peso que tenía hasta el momento, se va con la brisa nocturna.

-Maravilloso-maravilloso-musita mientras el joven asiente feliz.-Imagino la cantidad de chicas que querrán amanecer en tus brazos-afirma Adam arrepintiéndose enseguida de sus torpes palabas.

-No-afirma el joven sin inmutarse-Soy gay – y solo ha venido un novio que tuve hace tiempo, pero decidimos que era mejor  ser amigos.-Tú eres el primer hombre que entra  aquí desde que rompí con Brian, hace seis meses-

Atónito una vez más, Adam vuelve a mirar al joven, sin distinguir ningún tipo de invitación sexual en sus palabras...

-Bien, me voy- carraspea el  casual invitado. Te dejo mi tarjeta-acota sacando un pequeño papel de su billetera-mantente  en contacto, me gustaría saber cómo sigues...

-Gracias-contesta Charlie   guardándola en su mesa de luz. Te daré la mía-agrega  acercándose a una moderna cómoda.

-Pero sé dónde vives.

-No importa-aquí tienes mi teléfono – y podremos afianzar nuestra amistad. Tal vez no sea  adecuado que por tu edad y tamaño  intentes patinar, pero podremos ir al cine-insiste el muchacho abriéndole la puerta-Que descanses, Adam-afirma  sin inmutarse.

-También tú-titubea ante la rápida despedida de su nuevo amigo que comienza a cerrar la  puerta  súbitamente apenas Adam entra al ascensor.

-Charlie es encantador- y muy inteligente…pero bastante inocente, como la mayoría de  los muchachos que tienen Asperger-comenta Jaime cuando ve que Adam se marcha--Por eso, me gusta cuidar sus amistades-sonríe  el portero  acompañándolo hasta la puerta.-Usted le cae bien, lo noté en su mirada.

Adam clava sus profundos ojos negros en el rostro del hombre, y asiente.

-Noté algo raro en él-sacude la cabeza –pero no comprendía que era-

-Es una  gran persona –si usted no quiere  ser su amigo, ya no lo llame-insiste Jaime secamente.

-Nos conocimos hoy –aduce Adam-solo necesito tiempo para asimilar todo esto. Él me trajo sin cocerme-Pude haber sido un  ladrón, o pervertido-acota horrorizado.

-Charlie tiene una gran intuición, conoce  rápidamente a la gente-Y por si se equivoca, aquí estoy yo cuidando sus espaldas-Hasta mañana señor, Pitt-sonríe Jaime guiñándole un ojo – Me gustaría volver  a verlo nuevamente  por aquí

-Así será, estoy seguro-responde éste más convencido.-Quizá Charlie me precise también. Sin decir más anda, se dirige a buscar su automóvil para marchar  a su domicilio.

 

Capítulo II

Descendiendo de su Nissan March, Adam abre la puerta de su domicilio y entra por el solitario living hasta llegar al teléfono. Mientras escucha la contestadora, se dirige a la cocina.

-“-Papá, Mario se llevó  todas las cosas”-Esperó que yo no estuviera para huir. Quiso vengarse porque llegó una tarde y me encontró tomando una copita de vermut. -¡Por favor cuando puedas llámame!”-solloza su hija en el teléfono.

-Otra vez, Francesca, volviste a beber….El alcohol le costó la vida a tu madre y a su esposo, y también acabará contigo si no haces algo al respecto. Pobre Maia –recuerda Adam--después que nos divorciamos volvió a casarse pero duró muy poco tiempo. Manejaba borracha cuando se escracharon con un camión hace ya diez años.-Y yo hice lo que pude por ustedes hijos, fui madre y padre a la vez.

A continuación, la voz de Lucas, su examante invade el silencioso lugar:

-Por favor, escúchame, tuve un error, solo te pido que me oigas.…

El hombre hace un gesto de disgusto al ir la voz del hombre, y toca el botón para adelantar la máquina.

-Uf-exclama Adam-todavía queda una llamada.

-Papa-soy Agustín –solo quería saludarte-la banda sigue  a full –pero a fin de año iré a visitarte. Te quiero mucho.

-“Te estaré esperando, mi loquillo. Ya hace cinco años que te fuiste a Australia con esa orquesta que formaste .Me alegra saber que te va bien. -No hay más nada, cenaré y llamaré a Francesca-suspira preparando la mesa de la cocina mientras enciende al televisor.

Una vez lava los platos llama a su hija, recordando que debe buscar algo sobre Asperger en la computadora antes de dormir.-“Sé muy poco o nada sobre el tema”-reflexiona quedamente.

 -Abuelo-exclama su nieto  de diez años apenas atiende el teléfono. Hace rato que  mamá llora llorando porque papá se fue-. Entre nosotros, espero que ya no vuelva-Estoy cansado de estas idas y venidas, escándalos y alcohol-comenta el chico con una madurez poco común en un niño de su edad.-

-¿Quieres venir a vivir conmigo? Tengo un cuarto vacío-

-No, gracias. Papá ofreció llevarme, pero decidí quedarme con mi madre. Y le daré un ultimátum-O cumple con el programa de alcohólicos anónimos o me iré también definitivamente.

-Eres mi héroe-cuentas con mi apoyo, aunque sabes  que Francesca no se lleva  muy bien conmigo. Solo me llama cuando está desesperada.

-Lo sé –pero esta vez, deberá dejar de tomar, o perderá todo lo que quiere.

-Te amo  Alex. –  Comunícame como va todo.

-Si abuelo, hasta mañana -debo terminar mi tarea.

Cortando la llamada, se dirige a su estudio y comienza a encender su computadora, mientras  rememora su encuentro con Charlie.

“Me salvaste la vida, muchacho”-Estaba desesperado, capaz de cometer  una locura que afectaría profundamente a toda mi familia. Y me has dado un maravilloso ejemplo-Sí tú has logrado salir adelante, ¿cómo yo podría darme por vencido?

En ese momento, ve que la página de inicio está encendida, y comienza a buscar características de Asperger.

-Cuántos resultados, elegiré uno –Vaya, vaya, comenzó a leer en silencio asombrado por la cantidad de  datos encontrados. Sin demora, comienza a  revisar alguno de ellos:

“Socialmente torpe y difícil de manejar en su relación con otros niños y/o adultos. Ingenuo y crédulo
-Con grandes dificultades para llevar y mantener el ritmo normal de una conversación Se altera fácilmente por cambios en rutinas y transiciones ...
-Literal en lenguaje y comprensión
-Muy sensible a sonidos fuertes, colores, luces, olores o sabores
-Fijación en un tema u objeto del que pueden llegar a ser auténticos expertos
-Físicamente torpe en deportes….

-Basta –suspira   cerrando la última página web-Veo que eres especial, querido amigo…. Pero tenemos mucha cosas en común, creo que podemos establecer una hermosa relación, si lo deseas-comenta mirando el oscuro cielo por el ventanal del estudio.-Me encantará conocerte mejor.

Corriendo las cortinas, y animado como desde hace mucho tiempo no lo estaba se dirige a su dormitorio, ignorando por primera vez en semanas la cuenta de su hipoteca.

-Mañana iré al banco y pediré prórroga-Caso contrario, venderé esta casa –Es muy grande para mí.-Feliz con esta idea, se duerme plácidamente, soñando con un joven pelirrojo que no deja de patinar.

Capítulo III  y IV

 

 

Capítulo III

 

Adam desayuna velozmente como todos los días, dirigiéndose enseguida hacia a su trabajo. Mientras conduce, enciende  tratando de escuchar las últimas noticias.

 

-“En mi hora de almuerzo llamaré  nuevamente a Francesca”-Quizá le haría bien buscar un empleo, era muy buena traductora hace años-Jamás debió dejar de trabajar”-suspira el hombre.-No debió dejarse convencer por Mario  e ir  ayudarlo a su taller mecánico.

 

-Buenos  días-saluda entrando puntualmente a su oficina.

 

-Hola-responde una seductora mujer  acercándose  apenas lo ve llegar-te veo muy animado hoy-

 

-Rachel-¿Qué haces tan temprano?-responde Adam palideciendo al verla.

 

-Vine  a hablar contigo-susurra  sentándose  en el escritorio del hombre-Pero aquí, hay moros en la costa-señala alrededor  a los otros empelados.-Vamos a mi oficina.

 

-¿De qué quieres hablarme? No tenemos nada de que platicar- gruñe Adam.

 

-Recuerda que soy la esposa del jefe, y si quisiera, podría hacer que te echaran.

 

-Hazlo  ahora entonces, quizá me hagas un favor. Pronto cumpliré cuarenta y nueve años, un poco tiempo más, y nadie me contratará-Debo empezar a buscar otro empleo lo antes posible.

 

-Escucha, Adam, por favor –suplica la  mujer observando que nadie la escucha –Te amo-Siempre lo hice, quiero estar contigo, vivir juntos, casarnos….

 

-Rachel, Rachel-Si mal no recuerdo, esa fue mi prepuesta al poco tiempo de separarme  de Maia .En ese momento yo estaba solo, claro que al morir mi ex, yo tuve que traerme a los chicos. Pero tú, una joven y hermosa mujer no quería encadenarse a un simple empleado con dos adolescentes a cargo, el señor Stuart era sin duda, mejor partido. Lograste separarlo de su esposa, y se casó contigo. Te ha dado todo lo que soñaste, aprovéchalo, y hazlo feliz.

 

-Adam-él tiene setenta años, yo soy joven aún.

 

-Siempre  fue igual, debiste pensarlo en su momento...

 

-¿Acaso volviste con Lucas?-pregunta la mujer tímidamente.

 

-Claro que no –Hace seis meses que nos separamos y ya no siento nada por él.

 

-¿Finalmente comprendiste que eras gay?

 

-No, dicen los científicos que soy bisexual- responde irónicamente -pero eso no cambia nada.

 

-Entonces vuelve conmigo, ¿o hay alguien más?

 

-No y no-insiste el hombre-responde recordando misteriosamente  a Charlie-deja de rebajarte, ya tiene a tu esposo Es un hombre bueno y te ama-No vuelvas a molestarme, debo trabajar.

 

-Me las pagarás-silabea  de pronto  mirando con odio al hombre –Nadie me desprecia y  sale indemne.

 

-Lo siento, pero no te amo. Quizá me hiciste un favor al rechazarme, al igual que lo hizo Lucas cuando se fue...

 

En eso, se abre  lentamente la puerta principal, y una agotada voz resuena en el lugar

 

-Rachel-¿Qué haces tan temprano?-Creí que habías ido a la peluquería-comenta el señor Stuart  observando interrogante a Adam, que baja la mirada.

 

-No-tenía trabajo que hacer –Y usted también, Señor Pitt-Últimamente hace  todo mal-escupe con fuerza mirando al  estupefacto hombre-Voy querido, hay algo que debemos hablar de inmediato-sonríe sarcástica sin sacar la vista de Adam.

 

-Creo que deberé buscar un nuevo empleo –suspira el hombre – quizá con lo que me paguen de despido pueda abrir mi propia importadora .Aprendí mucho en estos veinticinco años, y puedo lanzarme solo .Lo pensaré, pero debo darme prisa, en poco tiempo más, ya no perteneceré a la firma.

 

Sin darse cuenta, comienza  a ojear la computadora, dirigiéndose a una casa de venta de patines.

 

-Charlie no se debe haber comprado un par  nuevo-sonríe observando la pantalla-Adquiriré un par y se los llevaré de sorpresa hoy mismo -Tengo la dirección de donde trabaja, y según me comentó- reflexiona mirando un reloj de pared -  sale en -en dos horas, debo apurarme.

 

-Estos le gustarán –suspira marcado  un hermoso par celestes parecidos a los que el joven tenía-¡Listo!-Avisaré que me voy antes, jamás lo hice en veinticinco años, hoy utilizaré ese beneficio.

 

Una vez el jefe lo autoriza a retirarse, Adam se dirige con  rapidez a retirar la compra realizada, sin prestar atención a que Rachel se ha sentado frente su computadora, tratando de indagar los últimos movimientos que éste ha realizado.

 

-Vaya-tú no calzas treinta y ocho, cariño, parece que sí hay alguien en tú vida-refunfuña golpeando la mesa.

 

-¿Pasa algo?-pregunta amablemente un empleado.

 

-Nada  importante  simplemente que el Señor Pitt no está cumpliendo bien con su trabajo-Hablaré con mi esposo del tema-replica apagando la máquina encaminándose nuevamente a la oficina de su marido.

 

-Raro-suspira su interlocutor-siempre  llega en hora a las reuniones  y entrega todo lo solicitado.-No lo comprendo-insiste sacudiendo lentamente la cabeza.

 

 

 

Capitulo IV

 

A las quince y cinco, Adam estaciona su vehículo a una cuadra del General Informatic Company  caminando con su paquete hasta la puerta  de la empresa. Una vez enfrente de ésta, se recuesta a la pared, observando atentamente a quienes salen de la misma.

 

-“Tantas emociones y corridas me han agotado”-Hace años que no hago ejercicio, y eso ha entorpecido mis movimientos, quizá sea hora de retomar. Cuando estaba con Maia concurría al gimnasio con frecuencia, ahora, solo estoy detrás de la computadora trabajando o sentado leyendo.

 

Minutos después, observa su reloj, temiendo  que el joven se haya retirado antes:

 

-Son quince y treinta-se debe haber marchado antes-suspira desilusionado-Quizá deba ir hasta su casa, esperaré un poco más y me iré.

 

Cuando decide levantar su paquete del suelo, ve que un sonriente joven, con una graciosa cola de caballo, se dirige hacia él.

 

-Hola-saluda Charlie-No pensé verte tan pronto.

 

-Espero estés bien –tose avergonzado Adam-es que quería traerte un regalo.

 

-¿Por qué?-Mi cumpleaños ya pasó- acota el joven abriendo grande los ojos mientras extiende sus manos para tomar el obsequio.

 

-Charlie, los regalos no solo se hacen en cumpleaños, sino muchas veces para demostrar afecto-En este caso, manifiesta que quiero ser tu amigo.

 

El joven levanta los ojos y  agradece en silencio, tratando de encontrar un lugar donde abrir el paquete.

 

Comprendiendo la idea que pasa por la mente de éste, Adam afirma:

 

-Sé que no entras en  autos de extraños, pero quizá puedas sentarte en mi vehículo con la puerta abierta, para ver tu regalo con comodidad.

 

-Me parece bien. Tú ya no eres un desconocido-Te acordaste de mí, y dijiste que querías ser  mi amigo-También yo quiero serlo, ahora dime donde estacionaste-asiente con naturalidad.

 

-En la otra acera-confirma Adam haciendo un gesto hacia el lugar.-Vamos, que nos congelaremos por el frío.

 

-No creo-nunca vi a nadie congelado aquí.

 

-“Que ingenuo eres”-Ahora entiendo porque tanta gente se preocupa por ti-“Me gustaría ser yo  exclusivamente quien te cuidara a partir de ahora”-reflexiona el hombre sorprendido por sus pensamientos

 

Feliz como hace mucho tiempo no se sentía, Adam se sienta al lado del joven, que dominado por  la curiosidad, prácticamente rompe el papel del obsequio.

 

-Son hermosos –No sabes cuánto te agradezco-comenta feliz besando fugazmente los labios de Adam-

 

Éste no termina de reponerse por el  amoroso gesto, cuando el celular de Charlie comienza a sonar.

 

-Hola, Annie-Estoy con un amigo que me trajo un par de patines  nuevos-Son hermosos, pero me quedan chicos-Justo iba  decirle para cambiarlos-Está bien, te pasaré con él.

 

-Annie, mi jefa  quiere hablar contigo. Quiere conocerte--refunfuña el joven.-Es también una gran amiga-sonríe bajando la voz para que la mujer no escuche.

 

Una vez más, el hombre palidece y toma el celular, mientras Charlie vuelve a concentrarse  en sus nuevos  patines.

 

-Buenos, días, Señora Annie-titubea-Soy Adam Pitt, y entiendo su preocupación, pero sepa que Charlie está seguro conmigo. Por supuesto que la conoceré, será  un placer. Luego de una corta plática, Adam suspira y se dirige a su nuevo amigo.

 

-Bien, vamos a  cambiarlos por tu número.

 

-Yo no te he dado ningún regalo, así que también te daré un par de patines, para poder patinar juntos.

 

-Querido -responde el hombre tiernamente –No precisas darme nada-Además, tal como tú comentaste cuando nos conocimos, tengo mucha edad para  agitarme tanto. Pero disfrutaré  mirar  mientras tú lo haces.

 

-Como quieras-suspira Charlie observándolo de reojo—Pero son casi las cinco, es la hora que acostumbro a merendar.- Quizá cuando termine  de hacerlo  todavía esté abierta la tienda y aceptes que te regale un par de patines –insiste el joven-Y luego patinaremos juntos.-Déjame enseñarte-sonríe el joven llenando de luz el corazón de Adam.

 

-No creo que pueda hacerlo-reitera   tratando de no desmotivar a Charlie.-Temo que  que perderás tu dinero.

 

- Confía en mí  -reitera el joven.

 

 Ratos después, los hombres patinan juntos, hasta que comienza  anochecer.

 

-Te dije que podrías-exclama Charlie cuando Adam hace un gesto para sentarse.

 

-Tenías razón-responde el hombre agitado –Y me divertí mucho, pero son casi las siete, hora de marchar.-Te llevaré a tu casa, y luego iré a la mía-Tengo que hacer varias cosas todavía, pero mañana  volveremos   a practicar si lo deseas.

 

-Iré a tu casa también, ayer fuiste a la mía, hoy quiero conocer la tuya. Avisaré a Jaime que no se preocupe, y pediré a Rita que no olvide dar alpiste a Pepe.

 

“Creí que la empleada iba de mañana”-reflexiona Adamen silencio...

 

Sin esperar respuesta, Charlie realiza las llamadas pertinentes, anunciando a su amigo que está todo en orden para visitar a su domicilio con tranquilidad.

 

Luego de que Charlie recorre la vivienda., Adam  enciende la estufa a leña, y ambos se sientan en una mesa frente a la misma.

 

-Me gusta tu casa-Es luminosa, y las ventanas tan grandes permiten la entrada del sol y las estrellas con facilidad -susurra el joven con admiración.

 

-La tuya también es muy hermosa.

 

-Sí, lo es-pero quise hacerte un cumplido. Estoy pensando que se hizo tarde, si no te molesta, me gustaría quedarme aquí esta anoche.

 

-“Ahora entiendo lo del alpiste “Pensaba quedarse conmigo esta noche”-Debes estar muy solitario, Charlie”-suspira mirando al sonriente joven con ternura.

 

-Puedes hacerlo-–silabea Adam cada vez más sorprendido por las palabras que salen de su boca.-Tengo comida del mediodía, cenaremos juntos y luego te indicaré tu habitación.

 

-Me parece bien-quizá puedas prestarme  ropa cómoda.-No traje nada.

 

-Claro-asiente con firmeza--Pero dime, he hablado con varias personas, pero nunca   me comuniqué con tu madre o tu padre.

 

-Con mi madre hablo poco, ella se cree que soy un niño y no puedo manejarme adecuadamente, por eso decidí irme  a vivir solo. .Pero créeme   Adam, soy diferente, pero no tonto, y aprendí a conocer  a la gente con solo mirarla... Dejo que se preocupen por mí, sencillamente porque les gusta hacerlo, pero jamás realizaría algo que no deseo. Odio la mentira y no la comprendo, pero eso no significa que sea un energúmeno-insiste con los ojos brillantes.-Y en cuanto a mi padre, desapareció cuando yo era chico, y no supe más nada de él.-Ahora, ¿puedes darme la ropa que te pedí?

 

-Por supuesto-Y déjame decirte que eres un ser extraordinario-Jamás conocí a alguien como tú.-Ojal nos hubiésemos conocido antes.

 

-Estamos juntos ahora-Y tengo hambre-sonríe mientras comienza a cambiar su ropa por la que Adam le ofrece.

 

-Termina de vestirte  -asiente el hombre feliz –Serviré la  cena.

 

A las veintidós horas, Charlie duerme plácidamente, mientras un confuso Adam lo observa descansar, sintiendo nuevamente  en su alma esa maravillosa sensación de paz que hace muchos años  no tenía.

 

-Nos conocimos  ayer, pero increíblemente, lograste cambiar mi vida vertiginosamente.-No quiero analizar aun lo que he comenzado a sentir por ti, pero conozco el nombre de ese sentimiento….Tengo miedo, Charlie…..no soy un muchacho como tú. Acercándose lentamente hasta el joven besa su rojiza cabellera, y éste abre sus hermosos ojos por un instante, volviendo  a dormirse casi enseguida.

 

Cerrando la puerta sin hacer ruido, llama a su hija, que llorosa, le jura que volverá al grupo de alcohólicos y ya no dejará-

 

-Mario  quiere el divorcio, y amenazó en sacarme a nuestro hijo-Creo que tiene otra mujer. No sé  qué hacer.

 

-Supérate, hija-Deja de beber, y vuelve a ser la hermosa joven que fuiste en tu adolescencia, construye una nueva vida. Haz una buena terapia, deja escapar el pasado. Ámate a ti misma, y verás como todo cambia. Consigue un empleo y sal al mundo. Sé la mejor mujer y madre que puedas.

 

-Nunca me hablaste así, padre-No sabes lo importante que han sido tus palabras...

 

-Pronto hablaremos personalmente –Pero prométeme que harás lo que te digo. Por tu hijo, pero muy especialmente por ti.

 

-Seguiré tus consejos. -Mañana llamaré a  Adrián, el instructor de alcohólicos y comenzaré nuevamente, esta vez no dejaré. Le pediré el nombre de un sicoterapeuta, y daré el divorcio a Mario.-Él ya no me ama, de nada vale que se quede conmigo.-Sé que voy tener  recaídas, pero sobreviviré-Gracias padre.

 

-Por supuesto  -Tienes mucha gente que te apoyará-susurra  sonriente mientras observa a un casi dormido joven que se dirige al baño. Besos a Alex-pronto iré a visitarlos.

 

-Temo a la soledad-solloza la joven antes de cortar.

 

-No estás sola-Quizá, es hora de que comiences a mirar  a tu alrededor –Créeme, te podrías sorprender.

 

-“Al igual que yo”-suspira dirigiéndose  a su dormitorio.

 

 

 

 

Capítulo V

 

Los días pasan inexorablemente intensificando la amistad entre Adam y Charlie. Las prolongadas tardes patinado continúan con divertidas tertulias en la casa de uno u otro, en las cuales, el amor ha comenzado a surgir casi sin darse cuenta.

 

-“Sé que siento por ti algo que jamás tuve por nadie, querido Charlie “Pero debo tener cuidado, cualquier movimiento  en falso podría alejarte de mi vida para siempre, y eso sería mi fin”-“No puedo creer lo que estoy pensando”-suspira  el hombre.

 

-¿Por qué  me miras tanto?-pregunta Charlie descubriendo los ojos de su amigo fijos en él, mientras sentado  sobre la hierba, se esfuerza en quitarse el casco.

 

-Oh-lo siento-creo que ese protector te aprieta –quizá debas comprar otro titubea rápidamente.

 

-Son así, tienen que ajustar para ser efectivos. –Afirma inmediatamente--Y tú deberías tener uno, si te pegas en la cabeza podría ser fatal. Recuerda cuando nos conocimos, casi me mato...

 

-Será para la  próxima primavera-ahora vendrá el invierno, y ya no podremos patinar tanto.

 

-¿Significa que ya no nos veremos?-pregunta el joven manifestado tristeza en sus ojos.

 

-¡No!-Somos amigos, ¿recuerdas?-Implica que cambiaremos nuestras actividades, cine, juego de computadoras, en fin...

 

-Me gusta  pasar tiempo en la PC  jugando, y también arreglarlas...

 

-Lo sé-acota Adam recordando el enorme conocimiento que el joven tiene sobre  las mismas, y la cantidad de problemas que le ha solucionado.

 

Charlie va  a realizar  un comentario  cuando una voz infantil interrumpe la animada charla.

 

-¡Abuelo! ¡-Hola!-¡Qué sorpresa verte por aquí!

 

-Alex-responde éste sonriendo-que gusto  verte.-En realidad, vengo a acompañar a un amigo-responde señalando a  Charlie.

 

El niño sigue el gesto de su abuelo,  deteniendo su mirada ante el simpático joven.

 

-Alex, él  es Charlie, mi entusiasta profesor.

 

Los jóvenes se  saludan alegremente, cuando el nieto de Adam exclama:

 

-No sabía que te gustaba este deporte, abuelo.

 

-Tampoco yo-afirma Adam.-Hasta que hice amistad con Charlie.

 

-Muy bien-Amigo, mamá trae mis patines-acota el niño dirigiéndose a  Charlie.  ¿Te atreves a competir conmigo?-

 

 -Claro-Soy muy bueno en esto-responde el muchacho  comenzando a prepararse.

 

-¿Viene Francesca contigo?-levanta Adam un ceja.

 

-Está un poco más atrás-con Adríán….es su instructor en alcohólicos anónimos-guiña un ojo el chico-Verás cómo ha cambiado en estas semanas que no nos vimos.

 

-Lamento haberlos olvidado. Yo…

 

-Estuviste con Charlie, imagino...

 

-Yo. No sé a qué te refieres, pequeño.

 

-No soy un niño chico, y vi cómo te mira-sonríe.  Abuelo, la maestra nos habló sobre  el amor, y la orientación sexual –Pronto iré al liceo-casi susurra en el oído de éste.

 

-Para tu abuelo todos somos niños…exclama Charlie interviniendo en la conversación, a la vez que observa a Adam de una forma indescifrable.

 

-Al lado mío, los dos son muy jóvenes -responde éste enojado.

 

Charlie suspira, y  sugiere:

 

-Vamos, amigo, dejemos a este “viejo” y comencemos la competencia –Ve a buscar tus patines.

 

Adam se ríe estrepitosamente, cuando una delgada joven se acerca hasta él.

 

-Padre –me extraña encontrarte aquí-acota mientras  entrega a su hijo los patines –Déjame presentarte a Adrián mi instructor- titubea presentado al hombre que camina casi a su lado.

 

Sin titubear, éste se acerca, y saluda cordialmente:

 

-Soy Adrián Silva, compañero de su hija en el programa de recuperación.-

 

-Un placer –sonríe Adam –Ya lo sabe, soy su padre-levanta éste los hombros.

 

-Adrián, ven-grita de pronto Alex-Mira las piruetas que realiza mi  nuevo amigo con sus patines.

 

Ya voy--Con permiso –sonríe  el aludido, creo que me reclaman-Los dejo conversar.

 

Adam observa  a los tres jóvenes divertirse, y con un poco de nostalgia se sienta junto a su hija.

 

-Imagino que Adrián es algo más que tu “instructor”-musita tomado la mano de su hija-Estás resplandeciente.

 

-Padre, yo…Iba a decírtelo cuando te viera. También es divorciado, y  cuando retomé mi tratamiento él se convirtió en mi apoyo, sabes, controla que yo no beba. Tiene dos hijos pequeños, pero aún no saben lo nuestro.

 

¿”Lo nuestro”?   -Vaya, vaya-tose el hombre mirando para otro lado.

 

La mujer enrojece y baja la mirada al suelo, mientras su padre le golpea suavemente una mano.

 

-Pensamos  vivir juntos muy pronto.

 

-Me alegro mucho-te veo hermosa.

 

-Gracias, padre, ¿no te molesta que sea afro descendiente?

 

-¿Debería importarme el color de su piel?-Tú estás contenta y él es la causa-Eso es suficiente para mí.

 

-Eres maravilloso, padre-no me animaba a tocar el tema de mi reciente noviazgo, por eso  hace tantos días que no te llamaba.

 

-También tenía temor de hablar contigo- Pero el destino quiso que nos encontráramos en este extraño lugar.- afirma el hombre-Como bien sabes, luego de separarme de  tu madre, creí estar enamorado de Rachel, y cuando esta me dejó, conocí a Lucas.  Pero, quizá por la soledad, o por el deseo de amar, me equivoqué ambas veces. No sufrí mucho, quizá, porque no estaba enamorado realmente…Pero hace unas  semanas, en este mismo lugar, conocí   a Charlie.

 

-¿Quieres decirme qué que Charlie, ese chico que está jugando como un niño más, es tu amante? Parece tan joven -titubea la muchacha.

 

-Tiene veintiocho años y vive solo. Y sí, lo amo, pero él aún no lo sabe.-No es mi amante, ni siquiera mi novio.

 

-Oh-exclama la joven marcando un cortante silencio-¿Qué esperas para decírselo? Pensándolo bien, no deja de sonreírte, quizá, es hora de una declaración…

 

Adam mira a su hija, y pregunta:

 

-Como tú me sugeriste   hace un momento, ¿No te importa que sea tan chico y hombre otra vez?

 

-Reconozco que el tema de la edad me preocupa, pero quiero verte feliz.-Hace unos días te lo comenté, fuiste un verdadero héroe al criarnos a mi hermano y a mí .Es hora de que encuentras tu verdadero camino, con quien elijas.-acota  tomando la mano de su padre nuevamente.

 

-Gracias, hija-dice secándose las lágrimas con un pañuelo de papel.

 

–Próximamente le diré que lo  amo, y de acuerdo a su respuesta, sabré a qué atenerme.

 

-Me parece bien-Esperemos que todo salga como tú deseas.-responde la joven corriéndose el cabello de sus oscuros ojos, tan parecidos  a los de su padre-Ahora debemos irnos-acota haciendo un gesto-Alex debe concurrir temprano al colegio.

 

-¿Qué dirá tu hermano de mi  romance?-pregunta sorpresivamente.

 

-Lo aceptará-él es gay y ha tenido muchas parejas, mejor que haga silencio-sonríe  confiada al muchacha.-Aparte, él nos dejó para hacer su vida. Nada puede objetar.

 

Padre e hija se abrazan intensamente, cuando sienten los entusiasmos gritos de Alexander  que se ha detenido casi a su lado.

 

-Mamá-Iré pronto a lo del abuelo –Charlie va a enseñarme unos nuevos juegos para mi PC, él es analista en computación -exclama  el chiquilín tirando del buzo de su madre tratando de llamar la atención.

 

-Muy bien-No es necesario que grites tanto, puedo escucharte-sonríe ésta-Nos veremos próximamente-Y aunque no nos presentaron, un gusto conocerte, Charlie.

 

-El gusto es  mío, Francesca.

 

-¿Cómo sabes mi nombre?-pregunta mirando  su hijo que niega con la cabeza.

 

-Eres muy parecida a Adam –y lo has llamado padre varias veces. Además, él me habla mucho de ustedes.

 

-Entiendo  –sonríe acercándose al joven mientras susurra en su oído-Por favor, no dejes que mi padre sufra.

 

-¿Te refieres a que lo sostenga para que no se golpee cuándo patinamos?-Él ha mejorado mucho, ya no se cae como al principio-Pero quizá debe tener un casco-insiste el joven mordiéndose los labios.

 

Francesca lo observa abriendo la boca por la sorpresiva respuesta, mientras Adam, que ha logrado captar parte de la plática, murmura:

 

-Él es especial-háblale  directamente, o tomará literalmente lo que le dices.-Pese a ser muy inteligente, en algunas cosas es muy infantil-Te lo  explicaré algún día.

 

-Oh –comprendo –entonces sé claro cuando le declares tu amor. -Luego hablaremos  asiente recobrándose-.- ¡Espero verte pronto, Charlie! agrega tomando a su hijo y Adrián de la mano.

 

-¡Cuidaré a tu padre!-No temas Francesca Y te espero Alex-exclama mientras el chico hace un gesto de asentimiento.

 

Inconscientemente al quedar solos,  Adam pasa un brazo por el hombro del joven que lo mira  de reojo.

 

-Lo siento-no quise perturbarte-suspira  corrigiendo su gesto.

 

-Puedes hacerlo, no me molesta-Te quiero mucho, y tu familia es muy simpática-Hoy vamos para mi casa- acota  cambiando de tema  mientras guarda sus patines  en el bolso.-Te vi  llorar hoy, Adam, ahora lo estás haciendo otra vez, ¿Te duele algo?

 

-No, querido, es porque soy  feliz-Muy feliz.

 

Sin decir más nada, caminan juntos al auto, hasta que Charlie, quiebra nuevamente el silencio.

 

-Adrián quiere mucho a tu hija y nieto.

 

-Eso parece, ¿verdad?

 

-Si-le pasó el brazo por los hombros como tú hiciste conmigo.

 

-Lo vi, Charlie.

 

-Puedes volver hacerlo si lo deseas, te doy permiso.

 

-Gracias, cariño, será un honor.

 

Adam obedece velozmente, mientras comienza a lagrimear.

 

-Y no llores-afirma el joven  secándole los ojos-nos podemos caer si no ves bien

 

Ambos hombres se abrazan y continúan caminando juntos, sin notar la suspicaz mirada de algunos transeúntes. El frío ha comenzado a arreciar, pero ellos, no parecen sentirlo.

 

 

 

Capítulo VI

 

A las ocho horas de la mañana siguiente Adam se presenta como todos los días a su empleo. Enciende la computadora, comenzando enseguida  a trabajar, repartiendo previamente las tareas entre  sus compañeros.

 

Dos horas después, el exquisito aroma del perfume de Rachel invade el recinto, anunciando la cercana presencia de la mujer.

 

-Buenos días, Adam-Te noto muy risueño últimamente. Desde que has comenzado a patinar tu estado de ánimo ha  mejorado, sin duda  el deporte te hace bien-insiste la mujer jugando con una lapicera  mientras los demás trabajadores  continúan concentrados en sus quehaceres.

 

-Si-estoy mucho mejor. ¿Pero cómo sabes que me dedico a patinar?

 

-Dejaste abierta la computadora y vi que habías comprado un par de patines, por cierto, muy pequeños para ti.

 

-Te lo diré una última vez-vocifera  el hombre furioso –deja de fastidiar en mi vida-¡Ya no molestes  o hablaré con tu esposo sobre esto!

 

-Pues no te molestes-ya lo hice-y te quiere ver en cuanto llegue –

 

-Eres una perra en celo-Y no te conformas con que no tenga interés en ti-Mírate, delante de toda esta gente haciendo el ridículo, suplicando  por alguien que no te ama.

 

-Hace tiempo demostraste interés en mí-insiste la mujer.

 

.-Ha corrido mucha agua desde entonces-Y por si quieres saberlo, estoy enamorado ahora-Como nunca lo  estuve antes .Así que deja de entrometerte, porque solo me inspiras lástima.-Hablaré con Stuart, y me iré de la empresa si debo hacerlo.

 

-Pues no lo dudes –responde encolerizada la mujer--ya le conté que me acosas.

 

-Entonces ni duda que seré expulsado  del trabajo... O quizá alguien de los presentes se atreva a relatar cómo es realmente la situación-vocifera Adam observando a  sus compañeros.

 

 -Lo imaginaba-parpadea ante el prolongado silencio de éstos- en cuanto venga Stuart pasaré por mi liquidación.

 

Sin responder, Rachel se da media vuelta dirigiéndose a la salida de la oficina.

 

Apenas se va, uno  de los empleados más amigos de Adam se acerca tratando de aconsejarlo:

 

-Amigo, encontrar trabajo está difícil, especialmente para gente de nuestra edad-Quizá sea bueno que le sigas la corriente,  y bueno, duermas con ella en alguna oportunidad-Pronto se aburrirá, sabes que Rachel ha tenido muchos tipos desde que, ejem, se casó con el pobre Stuart.

 

-Te  equivocas, amigo –No lo haré-Quizá sería mejor, que si tú has presenciado la situación, seas mi testigo-afirma Adam enojado.

 

-Lo siento, tengo familia, y  no quiero ser despedido también Perdóname –comenta el hombre dirigiéndose nuevamente a su escritorio.

 

-Está bien-entonces, ya no  me hagas sugerencias inútiles.

 

Diez y treinta de la mañana Adam es llamado a la oficina de Stuart, que sin mirarlo a los ojos, lo invita a pasar.

 

-Querido amigo, toma asiento-Hay algo que debemos conversar-

 

-Dime –responde el hombre mirando a su jefe fijamente.-Imagino de que se trata.

 

Sin inmutarse, el hombre continúa con su discurso:-Has sido un excelente empleado, jefe de la empresa por muchos años. Pero los tiempos han cambiado, y es necesario hacer reducción de personal, por lo que debí toma una decisión que no me gusta nada. Debo suprimir los altos mandos, tú tienes un sueldo muy importante, y como sabes, no está permitido  legalmente  bajarlo- tartamudea el hombre.

 

-Ya no mientas, Stuart-ambos sabemos porque me sacas-Rachel, tu esposa-Ella tuvo un romance conmigo hace mucho tiempo y decidió que quiere reiniciarlo. Pero yo respeto tu matrimonio, y jamás lo haría.

 

-Está bien –gruñe el hombre ante el enfrentamiento de su empelado--Ella me dijo que la molestas y le dices cosas…

 

-Sabes que no es verdad-Hoy soy yo, mañana será otro. Ella no te ama, solo quiere tu dinero-Lamento ser tan directo, pero sabes que  esa es  la verdadera razón.

 

Poniéndose morado ante estas terribles palabras, Stuart se para y grita con firmeza  al empleado:

 

-¡Vete, estás despedido!-Ella me ama y tu tratas de seducirla-Ya no quiero volver a verte.

 

-Pues deberás hacerlo. Cumplo en unos meses veintiséis años en la empresa, por lo que deberás abonarme lo que corresponde por mis servicios laborales. Dame una fecha y vendré a cobrar.

 

-Mis contadores se encargarán de todo-No vuelvas más por aquí.

 

-Quizá  me has hecho un favor- Quédate con tu “Rachelita”y sé feliz. Bien dice el dicho que no hay más ciego que el que no quiere ver.

 

-¡FUERA!-vocifera  el jefe intentando de arrancarse la corbata.

 

-¡Hasta nunca!-exclama  dirigiéndose a su escritorio para a obtener sus pertenencias.

 

-¿Y bien?-sonríe Rachel poco después.

 

-Me ayudaste a sacar un peso de encima-Tendré un nueva vida, un futuro diferente, ¡hay un sueño que aún no cumplí! Quizá sea el momento... -Suerte, Rachel, seguramente conseguirás a otro tonto que te haga feliz, y mantenga tranquilo a tu esposo.

 

Dejando atrás a la enfurecida mujer, sale  a la calle, y respira con fuerza. El fresco viento roza su rostro, y éste sonríe feliz ante esas maravillosas caricias.

 

Casi tres horas más tarde, Adam se dirige a buscar a Charlie a la puerta del trabajo de éste para contarle lo sucedido.

 

-“Veremos cómo lo toma”-Esperemos que no me abandone por ser un desempleado-reflexiona el hombre temblando ante esa temible posibilidad.

 

Sonriendo como siempre cuando Adam lo iba a buscar, el muchacho se acerca llevando una gran caja en una mano.

 

-¿Te ayudo?-pregunta  Adam curioso.

 

-No gracias, yo puedo-agradece  Charlie sin acotar más nada.

 

-Como quieras.-replica el hombre cambiando de tema. -Charlie, debo hablar contigo-

 

-Siempre lo haces.

 

-Lo sé, pero hoy es muy importante -Acaban de despedirme de mi empleo-comenta velozmente  sin mencionar los motivos del caso-

 

-¿Por qué fue? –pregunta el joven tras un segundo de silencio.

 

-Digamos que tuve problemas con algún compañero importante.

 

-Entiendo –responde Charlie entrando al vehículo y depositando su paquete en el asiento trasero.

 

-¿Qué dices a esto?

 

El joven suspira, y mientras un  tembloroso   Adam aprieta sus manos en el manubrio, responde concienzudamente:

 

-Hace tiempo quieres poner tu propia empresa-Imagino que te pagarán un importante suma de dinero-Vende tu casa, paga lo que debes, y atrévete, concreta tus sueños-sonríe mirando ligeramente  a su acompañante.

 

-Haces que todo parezca tan simple, querido-responde Adam  acariciando el cabello que sobresale del gorro de lana de Charlie.

 

-Porque lo es, Adam .Las personas tendemos complicar todo, y eso nos hace vivir amargados permanentemente sin una causa real.

 

Adam sonríe, y susurra:

 

-Si vendo mi casa, tendría que buscar algún lugar donde alquilar, quizá una pensión económica -reflexiona el hombre poniendo en marcha el auto.

 

-Ven a vivir conmigo-Tengo lugar para los dos-Y casi lo hacemos, en definitiva. Estamos  juntos  todos los  días.

 

-No sabes lo que hablas, yo soy un hombre grande, algún día, podrías enamorarte de un joven de tu edad, y querer vivir con él, y yo me transformaría en  un estorbo-contesta melancólico.-Gracias, querido, por  el ofrecimiento.

 

-No quiero un compañero  de mi edad Adam .Es a ti a quien deseo a mi lado. Creo que tú no comprendes las cosas.

 

Adam titubea e insiste.

 

-Sí tu madre se entera te echará del apartamento, creerá que enloqueciste.

 

-Ay, Adam –Sigues sin entender-Hace seis años que no vivo con mi madre. Y yo compré ese apartamento. Hice una entrega y seguí pagando cuotas hasta completar la totalidad del mismo. Nadie puede sacarme de ahí-vuelve a sonreír el muchacho.

 

-Te lo he dicho reiteradamente, eres el ser más extraordinario que conozco-, sencillamente sorprendente.

 

-Lo sé-acota feliz-Ahora vamos a tu casa, tengo algo para ti en ese paquete, y quizá debas comenzar a empacar.

 

-¿Para  mí?-No es mi cumpleaños.

 

-Tampoco era el mío cuando me diste los patines -sonríe sin inmutarse-Y tu nieto Alex me regaló una gomita para el pelo la semana pasada-Mira, es la que tengo puesta-musita quitándose totalmente el gorro.

 

Si poder aguantarse, Adam toma el rostro del muchacho y besa delicadamente sus labios.

 

-Lo siento, Charlie, no quise asustarte...

 

-Creí que nunca te decidirías-Te amo, Adam-Hace tiempo que lo hago, pero no sabía cómo decírtelo-susurra el joven tomando dulcemente la mano de su acompañante entre la suyas.

 

Abrazándolo con fuerza, Adam lo besa una y otra vez, mientras, apoyándose en su cuello, solloza:

 

-No sé qué haría sin ti, cambiaste mi existencia desde el día que llegaste a ella, te amo tanto que no puedo respirar si no estás conmigo.

 

-Por favor respira-dice éste mirándolo fijo –morirás si no lo haces-Y no quiero perderte-

 

Comenzando a reír, Adam  suelta al joven, decidió a encender el  vehículo:

 

-Vamos a casa-Quiero abrir ese maravilloso paquete que me trajiste.

 

Sin decir nada, Charlie vuelve a ponerse su gorro y aprieta la mano  libre de su novio, que responde emocionado ante esa  inesperada caricia.

 

 

 

Capitulo VII

 

El viaje continúa en silencio, y una vez llegan a casa de  Adam éste estaciona el vehículo, acercándose  enseguida hasta Charlie para ayudarlo a descender con su peso.

 

-Deja, Adam-Te dije que yo puedo hacerlo-comenta Charlie tomando el  obsequio entre sus manos-Recuerda que es mi regalo -señala éste apretando el paquete contra su pecho.

 

-Lo siento-no quise molestarte-creo que  es el nerviosismo por descubrir su contenido. .

 

-Entiendo-Pero falta poco y sabrás que es-Me alegra verte tan contento por recibirlo.

 

Caminando sin soltar el presente, Charlie llega hasta el amplio sillón del comedor, que tantas veces han compartido con su ahora novio.

 

-Bien, puedes abrirlo-exclama feliz depositándolo en el mismo-Es todo tuyo.

 

Sin esperar que Charlie repita la orden, Adam abre el envoltorio, sonriendo perplejo cuando observa el colorido casco que el joven le ha traído.

 

-Y bien ¿te gusta lo que traje?:

 

-Es maravilloso-realmente algo inesperado-asiente Adam probándoselo.

 

-Sabía que te agradaría .Ahora Francesca estará tranquila-Ella me pidió que te cuidara.

 

-Pues si-luego  le contaré todo.-confirma  Adam acomodando el regalo  sobre la mesa.

 

Sin poder evitarlo, Adam besa tiernamente la frente del joven, susurrando  con un hilo de voz:

 

-Gracias, Charlie, por estar conmigo.

 

-De nada- Quizá debas avisarle a tu hija de esta compra-insiste  con seriedad separándose del melancólico   hombre.

 

-Lo haré en un rato-quizá tu mismo puedas comentarle-replica  Adam.

 

-Debo hacer otra cosa antes- reflexiona dirigiéndose  a su habitación y comenzando a sacar sus pertenencias del ropero.

 

-¿Qué haces, Charlie?-pregunta el hombre angustiado pensando que el muchacho estaba empacando para volver a su casa. ¿Te quieres ir?

 

-Claro que no-pero ahora que somos novios debo dormir contigo- -prepara la cama grande para los dos-- comenta con naturalidad mientras lleva su ropa a la habitación de Charlie

 

-Claro-he sido muy torpe al no darme cuenta-murmura éste con seguridad.

 

-No importa –Sé que te gusta dormir del lado de la ventana, así que me acostaré en el otro-insiste  quedándose en camiseta- Todo listo- suspira feliz marchando hacia la cocina.

 

-Cenemos entonces…antes de acostarnos…murmura Adam  mirando al joven que parece no estar preocupado por el tema.

 

Animados, los hombres comienzan a comer, cuando el timbre de la puerta suena insistentemente.

 

-No abriré-comenta Adam indignado-Esta no es hora de venir a una casa de familia-Creerán que no estamos y se irán.

 

-Puede ser importante, Adam-abre-sugiere el muchacho preocupado por la perseverancia del visitante.

 

-Tengo celular-que llame antes  de venir–reitera  el hombre enojado.

 

En eso, una impetuosa voz se escucha desde la ventana de la sala.

 

-Adam, te vi entrar con tu amante, hace rato estoy estacionado en la puerta.-Ábreme, o me quedaré aquí gritando hasta que se despierten todos los vecinos.

 

-Es Lucas- No sé qué quiere-Te hablé de él en una oportunidad; hace mucho tiempo que dejamos-parpadea  observando la reacción del joven.-

 

-Lo sé, pero  creo que debes escucharlo tirará la puerta abajo.

 

-Haré lo que me indicas. -exclama un enardecido Adam-Y si no es algo importante, voy  a matar a ese tonto.

 

-¡No lo hagas!-solloza el joven asustado-Recuerda todo los planes que tenemos-

 

-Es solo un decir-responde éste calmando al muchacho. Quédate aquí-volveré  pronto.

 

-Levantaré los platos mientras tanto-asiente más tranquilo.-Apúrate, todavía  falta la torta de chocolate.

 

Adam sale de la cocina, y abre la puerta, dispuesto a enfrentar  a su examante.

 

-¿Qué  deseas, Lucas?-pregunta al ver al enojado hombre.

 

-Déjame entrar .Te he llamado muchísimas veces, y jamás me contestaste.

 

-Será porque no quería hablar contigo-No tenemos nada que decirnos.

 

-Escucha –responde Lucas empujando a su interlocutor e ingresando a la vivienda-sé que cometí un error-pero déjame enmendarlo.

 

-Lo siento-ya no te tengo confianza-Quien sabe amantes tuviste cuando yo no estaba  en la ciudad.

 

-Me dejabas demasiado tiempo solo, noche tras noche-lo increpa de pronto, ¿Qué querías que hiciera?

 

-Esperarme –Estaba trabajando para los dos-Solo eso te pedía-responde Adam angustiado.

 

-Lo he comprendido, y te lo demostraré, si me das una oportunidad- corta esperanzado.

 

-Me alegra que lo entiendas-Será importante cuando tengas una nueva pareja.-Lucas-te deseo lo mejor, pero yo estoy enamorado, como nunca lo estuve de ti.

 

-¿Qué dices?-¿Tan pronto olvidaste lo nuestro? ¿Te refieres a ese niño con el que llegaste hace un rato?

 

-Exactamente-No debiste espiarme--vocifera Adam.

 

-No lo hago- Vine   a tu casa para esperarte y los vi bajar juntos-No podía creerlo cuando Rachel me lo dijo.

 

¡Esa bruja!-vocifera Adam encolerizado.-Bien, ahora ya conoces a Charlie .No  es un niño, y nos amamos profundamente.

 

Apenas termina de hablar, Charlie aparece bostezando, y pregunta:

 

-¿Me llamaste, Adam?

 

-No, cariño-responde éste sorprendido por la presencia del joven-Pero ya que viniste, te presentaré a  mi amigo Lucas, que ya se va.

 

-No parece que fueran amigos, peleaban mucho-Y me dijiste que fue tu novio-

 

Adam sonríe interiormente, sin notar que su enfurecido examante se acerca al joven.

 

-¿Y por éste tonto me suplantaste? ¡Qué bajo has caído!

 

-Adam no cae jamás-Yo estoy para ayudarlo. Siempre -sonríe el muchacho

 

-¿Me estás tomado el pelo, idiota?-exclamó levantando la mano para pegarle.

 

-No te atrevas-exclamó de pronto Adam apretando la mano de Lucas-vete por donde viniste y jamás  vuelvas a aparecer.

 

-Suéltame-forcejea Lucas tratando de soltarse.

 

Sin responder, el hombre lo arrastra hasta la puerta y lo tira contra el pasto del jardín.

 

-Te lo repito: No quiero volver a verte, y menos cerca de Charlie. Llamaré a la policía si no obedeces.

 

-Por supuesto que lo haré-Dos idiotas juntos-Eres un perdedor, Adam. Siempre lo fuiste. Y es cierto, tuve muchos amantes cuando tú no estabas, y fui muy feliz con ellos-exclama enviándole  al hombre una irónica mirada.

 

Enfurecido, Adam se acerca, y comienza  a arrastrarlo hacia la vereda., cuando una delicada mano se posa en su espalda.

 

-Déjalo-está dolido-Entremos, recuerda que tenemos que prepararnos  para dormir. Y todavía no comimos el postre.

 

Calmándose ante la inesperada sugerencia, Adam escupe sobre el hombre y entra junto a Charlie. Los vecinos comienzan  asomarse, y avergonzado por el escándalo causado, Lucas se encamina enfurecido  a su automóvil.

 

Apenas han  comenzado a comer la torta, cuando uno estrepitoso impacto hace estremecer a los hombres.

 

-Espera aquí-Lo único que falta es que este idiota se haya matado-comenta mientras se encamina rápidamente hacia la calle.

 

Dos cuadras más lejos, divisa al coche de  Lucas  golpeado contra un árbol. Corriendo hasta casi quedarse  sin aire, rodea el auto, cuando ve salir de éste a su magullado examante.

 

-Por Dios-exclama Adam -nada te ha sucedido.  Sin demora, llama al novecientos once, mientras otras personas comienzan a acercarse a ayudar.

 

-Esta gente te acompañará mientras llega la ambulancia-Hasta nunca Lucas-se despide Adam.

 

Caminado  nuevamente hacia su casa, deja escapar una sonrisa al escuchar como Lucas despotrica  e insulta a todo el que quiere colaborar...

 

-No tendrá ganas de volver a molestar-Creo que entendió que todo ha terminado  entre nosotros.

 

Convencido con estas ideas, entra a la tranquila casa, y al observar que la cocina está vacía, continua a su dormitorio.

 

Al encender la luz del mismo, Charlie levanta la cabeza desde la almohada y murmura:

 

-Tenía frío –Observé que no pasó nada grave y me vine a acostar.-Tienes tu porción de torta en la heladera.

 

-Hiciste bien-responde Adam mirando el pálido torso del desnudo joven.-Es hora de descansar, comeré mañana  mi  postre.-

 

-No te acuestes vestido-exclama Charlie  de pronto -se supones que somos novios y tenemos cosas que concluir  antes de dormir-sonríe pícaramente.

 

-Charlie, no debes realizar algo que no deseas-susurra Adam tratando de ignorar  el ardiente deseo que comienza a picar por su cuerpo.

 

-Lo sé, Adam. Pero te amo, y quiero ser tuyo esta noche, ¿o es que tú no me quieres?-pregunta el muchacho sombríamente.

 

-Claro que sí, Charlie, eres todo para mí, pero tengo tanto miedo…

 

-¿De qué?-No estoy enfermo, hace años que no me acuesto con nadie, y los exámenes siempre dan bien. Igual podemos cuidarnos, si eso es lo que prefieres.

 

-También estoy saludable Pero no me refería a eso-suspira besando lentamente los confiados labios de su amante.

 

Al sentir el calor de Adam, Charlie se entrega mansamente, mientras el paraíso desciende al lecho. Las atrevidas caricias corren por los  fogosos cuerpos, y luego de hacer el amor, profundamente agotados, los hombres se abrazan tiernamente  durmiéndose casi enseguida. Rato después, la pasión vuelve acuciarlos   una vez, más  y ellos responden ansiosamente a su llamado.

 

“-No te imaginas cuanto te amo-reflexiona Adam apretando al transpirado muchacho entre sus brazos-Nunca permitiré que nada ni nadie nos separe, amor-, puedes descansar tranquilo”. Cerrando los ojos, vuelve a reposar plácidamente, como hacía mucho tiempo no lo lograba.

 

Al día siguiente entre besos y caricias, comienzan a empacar las  cosas de Adam, cuando cerca del mediodía el timbre comienza sonar nuevamente.

 

-¿Será Lucas otra vez?-pregunta un inquieto Charlie.

 

-No-él ya no volverá-veré quien es.

 

La simpática voz de Alex invade el lugar, que saluda animadamente a su abuelo y a Charlie.

 

-¿Dónde van?-pregunta asombrado  ante los grandes paquetes ubicados en el comedor.

 

-Adam se muda conmigo-responde Charlie continuando con el equipaje.

 

--Oh, ¿podré ir visitarlos?

 

-Claro-tienes una  habitación especial para ti. Hay dos habitaciones-confirma éste

 

Depositando dos cajas  más en el suelo del living, Adam sonríe al escuchar la curiosa conversación.

 

-¿Dónde dormirá el abuelo?-pregunta Alex con un hilo de voz.

 

-En la cama grande-Ahora somos novios, tenemos que acostarnos en el mismo lecho-responde éste con seriedad.-pero no debo hablar de esta cosas con un menor-suspira enseguida.

 

-Sé todo sobre el sexo., muchacho, no te preocupes. - ¿Te casarás con el abuelo? Como sabes, ahora los gays pueden contraer matrimonio.-pregunta casi enseguida.

 

-Tu abuelo no es gay, es bi.Y  ni siquiera me ha traído anillos de compromiso todavía. Espero que se decida pronto.

 

-Tienes razón-Debe resolverse ya mismo –concuerda   Alex prometiéndose preguntar a la maestra que era “bi”-Dame un paquete, te ayudaré, así luego podemos jugar a Star  Trek .Los sábados, no tengo escuela.

 

-Gracias--Toma éste –y guarda aquellos papeles-Ten cuidado, Adam se enoja si hago desorden-

 

-¿Te molesta que lo llame abuelo?-pregunta el niño poco después.

 

-Para nada-Es tu abuelo, debes llamarlo  así.

 

-Sabes, quizá resalte la diferencia de edad contigo, quizá te molestaría.

 

-.Conozco su edad y no me interesa. Lo amo por  su corazón, no por los años  que tiene.-Alcánzame la otra caja, y dime como está tu mamá –anuncia Charlie continuando su trabajo.

 

El tema de conversación cambia, y la risa de los dos amigos flota por el lugar. Secándose las lágrimas que nuevamente amenazan  caer por su rostro, Adam susurra.

 

-Estoy muy sensible, los años no vienen solos. Pero en cuanto cobre el dinero que me deben por el despido  hay un par de alianzas que debo comprar sin falta. Y seguramente, marcar una fecha de boda.-Hay alguien que espera esta decisión con ansiedad-sonríe tomando unas maletas y dirigiéndose sin demora al sitio en donde están  sus dos amores.

 

 

 

Capítulo VIII

 

Los preparativos para la mudanza avanzaban  rápidamente, así como también había grandes progresos en la próxima empresa que abriría Adam. En esos días, la pareja habían disminuido sus sesiones de patinaje, dedicados casi exclusivamente a buscar un local adecuado para el negocio del futuro empresario.

 

-Entonces, ¿Cuándo vendrás vivir conmigo?- preguntaba Charlie  una soleada mañana mientras observaba los diferentes locales para alquilar en la pantalla de su computadora.

 

-Quizá la próxima semana, si estás de acuerdo.

 

-Claro que sí-Temía que te hubieses arrepentido.

 

-¿Cómo pudiste pensar eso? Tengo casi todas mis cosas en tu casa-expresa asombrado el hombre

 

-Quería escuchártelo decir  una vez más-–era un trampa-Puedes venir antes si quieres, ya tienes casi todo en al apartamento, acabas de decirlo-sonríe clavando sus alegres ojos en los de  su amante.

 

-Hoy es lunes, haremos la mudanza el próximo sábado, si estás de acuerdo.

 

-Al fin te has decidido-siempre tengo que insistirte-concluye apagando la máquina.

 

-Oye, jovencito,-lo detiene Adam al ver que éste hace ademán de vestirse -sabes que no quiero importunarte, deseo que  lo pienses bien.

 

-Ufff-Ya está decidido-espero ansiosamente  que llegue el momento  de no separarnos más...

 

-¿Vas a trabajar? –Creí que entrabas más tarde hoy-pregunta Adam sorprendido  al ver abrigarse a su amado.

 

-Así es, entro a las once porque  van a fumigar. Solo tengo frío.

 

-Ven entonces a mis brazos-Te haré entrar en calor-agrega Adam estirándose hacia Charlie.

 

-¿Están calientes para los dos?

 

-Todo mi cuerpo arde cuando te ve.

 

-Está bien- Creo que me gusta esa idea del fuego-responde sacándose la chaqueta con rapidez.-Tenemos dos horas para quemarnos juntos.

 

La pasión brota con rapidez, hasta que rato después, Charlie  se dirige velozmente a su empleo.

 

-Charlie, Charlie-suspira el hombre al ver a su amado saludarlo desde la vereda. Con ese encanto tan particular, entre adulto y niño, me robaste el corazón en tan poco tiempo...-¿Eres capaz de comprender cuanto te  amo, y qué sin ti no existo? El hombre corre la cortina al ver que el joven ya se ha  perdido entre la gente, cuando encuentra una cartita con su nombre bajo un cenicero.

 

“Adam: Quiero que nos mudemos juntos definitivamente”  Firma: Charlie.

 

-Ja, Ja-También lo deseo, querido mío. Y esto alcanza para sacarme las dudas. Tomando un lápiz, responde:

 

“También yo “Adam-Dirigiéndose  a la alcoba que ocupa con el muchacho, oculta la carta debajo de la almohada. -A Charlie, le encantan las sorpresas”-sonríe cerrando la puerta del lugar.

 

Ninguno de los dos podría imaginarse, que su amor estaría en peligro, cuando, cerca del mediodía, Julieta la madre de Charlie, decide visitar a su hijo después de meses de no hacerlo.

 

-Buen día, Don Jaime-¿No ha visto a mi hijo? Hace meses que no me visita.

 

-Que tal, Señora Castell ¿Cómo ha estado? Charlie debe estar en su trabajo ahora,-

 

-Espero se encuentre bien-Me tiene abandonada.

 

-Créame, Julieta, él  está estupendamente-Así pone el amor a las personas-responde el portero arrepintiéndose casi enseguida de sus palabras.

 

-¿A qué se refiere?-¿Sabe algo que yo ignoro?

 

-Pregúnteselo a él mismo .De cualquier forma, en muy poco tiempo se enterará.

 

-Ya no juegue a las adivinanzas, adelántame algo-insiste la mujer subiendo el tono.

 

-Mi querida Julieta: Su hijo está enamorado, nunca lo vi tan feliz.

 

-Extraño no me lo comentó-levanta una ceja la mujer.

 

-Quizá esperaba estar seguro-Recuerde que tiene casi veintinueve años, no es un niño.

 

-Lo sé, pero es muy inocente  a veces-afirma la mujer.

 

-No piensan así en su trabajo, donde lo han ascendido en la última semana.

 

-Vaya, usted sabe mucho más de mi hijo que yo.-

 

-Quizá porque estoy más cerca. Llámelo, él le contará lo que crea conveniente.

 

-Por supuesto  que lo haré-Y averiguaré de quien está enamorado, no sea un sinvergüenza como la última vez. Si yo no lo llamo, el jamás lo hace -refunfuña la mujer.

 

-“Tampoco yo lo haría”-piensa el hombre en silencio.-Haga como le parezca. Debo seguir trabajando ahora-Hasta pronto, señora Castell-dice el portero enojado consigo mismo por hablar de más.

 

Sin despedirse de Jaime, Julieta comienza nuevamente  a discar el celular de su hijo.

 

Rato después, éste la atiende.

 

-Madre, no debes llamar en horario de trabajo-Me inoportunas.

 

-¿Esa es manera de responderme después de semanas, meses en que no sé nada de ti?

 

-El tiempo  pasa rápido-he estado muy ocupado.-

 

-Seguramente con ese nuevo amor que tienes.

 

-Vaya –murmura el joven –veo que ya lo sabes-Bueno, sí, pronto viviremos juntos. Pero no es momento de hablar de ese tema.

 

-Charlie, debes tener cuidado, ¿dónde lo conociste? ¿Qué hace?

 

El joven hace un gesto de cansancio mirando a su jefa, quien comprendiendo rápidamente la situación comienza a reclamarlo para que Julieta oiga que lo necesitan.

 

-Me precisan -debo cortar-luego te llamo.

 

-¿Cuándo  lo harás? ¿El día de la boda?-vocifera la mujer.

 

-Antes –Debes hacerte un vestido  si piensas ir.

 

-¡CHARLIE!-grita la mujer a la línea que ya está vacía.

 

-Mi madre se enteró de que tengo novio-Espero no cause problemas.

 

-Enfréntala-No dejes que te arrebate tu felicidad-agrega Annie enojada.

 

-Eso es lo que haré-Hace tiempo que tengo mi propia vida, ella no puede intervenir.

 

A las diecisiete horas, acompañado de Charlie, Adam firma finalmente el contrato de alquiler en un moderno piso en el centro de la ciudad, comenzando en cuanto quedan solos a organizar la ubicación de los diferentes muebles que han ido adquiriendo en los últimos días.

 

-Por supuesto, yo me encargaré de la parte informática-sonríe éste.

 

-Tú tienes tu empleo, no puedes dejarlo.

 

-Los sábados,  vendremos un rato y yo corroboraré todo .Jamás  pensé en irme de mi trabajo. Me gusta mucho.

 

-Lo sé .Y te agradezco el esfuerzo que harás.

 

-Te amo, Adam .Y me gusta estar contigo-suspira mirándolo a los ojos-Pero hay algo que debes saber.

 

-Dime –veo que hay algo que te preocupa.

 

-Llamó mi madre-Sabe sobre ti, así que seguramente te  llamará en próximos días-Ella suele ser muy persuasiva.

 

-Pues que lo haga-Nada tengo que ocultar-Soy un hombre libre al igual que tú.

 

-No la conoces, pero en, fin esperemos a ver cómo actúa y procederemos a continuación.

 

-Perfecto-También quería decirte algo importante, pero me gustaría que estuviese Francesca con toda su familia junto a nosotros. ¿Te importaría que vengan a cenar el domingo?

 

-También le diré a Jaime y  a Annie, ellos serán mis testigos de boda.

 

-Charlie-sonríe levemente Adam –jamás hablé de casamiento.

 

-Pues supongo que a eso te refieres, ¿Qué puedes querer preguntarme que necesites tanta gente?

 

-¿Podrás fingir que te sorprendo alguna vez, mi amor?-suplica el atribulado hombre.

 

-Lo haré…si eso te hace feliz.-Y vamos a tu casa inmediatamente, a las diecinueve horas tienes otro posible comprador y me pareció muy interesado.

 

-¿Cómo lo sabes?-pregunta Charlie abrazándolo

 

-Por su voz.

 

-Oh, Dios si tú lo dices, seguramente será el futuro propietario-exclama el hombre levantando los brazos al cielo.

 

Cuarenta y ocho horas más tarde, Julieta vuelve a leer los resultados obtenidos sobre los antecedentes del novio de su hijo:

 

-Adam Pitt, ese es el nombre que me dio el investigador privado que contraté-–repite en voz alta una y otra vez. Cuarenta y ocho años, divorciado, desempleado…..un vividor.-Hablé con su jefa y me dijo exactamente que lo echaron por pervertido, seguramente  mi hijo ignora la realidad de este hombre. Hablaré con Charlie y le contaré todo. Decidida, la mujer va  tomar el teléfono para llamar a su hijo, cuando éste comienza a sonar estrepitosamente.

 

-Buenas tardes-Quisiera hablar con la Señora Julieta Castell.

 

-Con ella habla.

 

-Bien, soy Rachel Stuart, hoy conversamos largo rato por la tarde-Usted me pidió informes sobre Adam Pitt.-Quiero que sepa que le mentí, él es una gran persona-susurra la mujer comenzando a llorar-Hace muchos años tuvimos un romance, y lo quise retomar ahora…Él me rechazó por su  hijo, yo mentí a mi esposo diciéndole que me acosaba, pero eso nunca pasó.

 

Ante el profundo llanto de la mujer, un hombre toma el teléfono, y agrega:

 

-Señora, Soy el esposo de Rachel, y quería asegurarle de que su hijo no podría tener un compañero mejor. Mi esposa está arrepentida de todo el daño causado, y decidió confesar .Cuando cortó con usted, me contó todo angustiada, y la amenacé con el divorcio si no hacía lo que era correcto. Puede estar tranquila.

 

-Agradezco su sinceridad, Estimado Señor, pero preferiría que mi hijo no se entere de lo que hablamos, en eso habíamos quedado con su esposa.

 

-Está bien, pero quería supiera la verdad.

 

-Muchas gracias-Lo tendré en cuenta  -inste la mujer tirando  el teléfono sobre la mesa.- ¡IDIOTAS!-Pasaré al plan B, ofreceré dinero a  ese Adam-Lo haré mañana, hoy debo descansar y seguir pensando  -insiste la enfurruñada mujer.

 

Sentado junto a una llorosa Rachel, Stuart  comenta:

 

-No me convence esa mujer-Llamaré a Adam y le relataré lo sucedido-Espero me atienda-musita observando enojado a su esposa-En cuanto a ti, puedes elegir entre un suculento divorcio, o seguir al lado de este ingenuo viejo.-Nada te faltará, si quieres irte.-Mañana me  darás tu respuesta.

 

-No es necesario-responde Rachel secándose las lágrimas.-Ya lo decidí.

 

-¿Entonces?-espera Stuart  tratando de  no demostrar  la ansiedad que lo embargaba.

 

-Si me das una oportunidad, quiero seguir contigo-Te amo, Stuart.- No fue así cuando te conocí, pero hoy, no te cambiaría por nadie.-Viviré para obtener tu perdón.

 

Agradeciendo al cielo silenciosamente, el hombre se abraza a su esposa, y susurra

 

-También te amo-y quiero intentarlo-dice apretándola contra así-Pero ahora, debo hablar a alguien  con quien necesito disculparme .Y tú también-rezonga dirigiéndose a ésta.

 

Minutos después, Adam  atiende el celular, sorprendiéndose al escuchar la voz de Stuart.

 

-Adam, no cortes-ruega éste.

 

-Habla rápido-responde el hombre...

 

Mientras éste pacta una reunión con su exjefe, Charlie sonríe feliz al leer la carta que ha encontrado bajo su almohada.

 

 

 

Capitulo IX

 

Al otro día, luego de dejar a Charlie en su empleo y visitar algunos posibles clientes, Adam se encamina a reunirse con Stuart para almorzar.

 

-Ten cuidado -comenta Charlie-por teléfono  a su novio antes de la reunión-Recuerda que te corrió sin piedad de tu trabajo.

 

-Lo tendré-pero quiero saber lo que desea.-Dijo que era importante  cuando ayer me ubicó. Te llamaré en cuanto tenga novedades.

 

-Estaré ansioso por saber cómo te fue-responde el joven volviendo a  su trabajo.

 

A las doce y quince minutos, Charlie estaciona frente al Restaurant Monumental, donde quedó en encontrarse con Stuart.

 

-Gracias por venir-dice el hombre esperándolo en la puerta.-Pensé que no  lo harías, tuve un actitud deplorable contigo.

 

 -Honestamente, dudé en acudir. Pero me  intrigó tu llamado  y la importancia de lo que tenías para decirme- comenta Adam siguiendo al hombre hacia una soleada mesa ubicada en un tranquilo rincón.

 

Casi enseguida, el mozo se acerca con la carta de pedidos, mientras Stuart con un gesto le indica que esperan a otra persona.

 

-¿Vendrá alguien más?-pregunta Adam sorprendido.

 

-Rachel-Ella es quien  recibió  la llamada de tu futura suegra, y te contará todo lo que dijo, además de disculparse contigo.-No te avisé, porque estaba seguro que ni loco aparecerías por aquí.

 

-No es necesario que se humille.-A veces las cosas son como deben ser .Muy pronto, abriré una importadora de insumos para PC. Charlie, mi novio, entiende de eso  y me está enseñando. Justamente, él trabaja en una  empresa de programas informáticos, y está muy relacionado  con el tema.

 

-Me alegro mucho.-Puse el resto del dinero que te debía en el banco, y si precisas más, puedes pedírmelo. Tienes crédito ilimitado.-O tal vez quiera volver a tu antiguo cargo.

 

-Gracias por tu amabilidad, pero estoy muy entusiasmado con este emprendimiento. Soplan nuevos vientos en mi vida.

 

-Lo comprendo-responde Stuart observando que Rachel ha llegado y los está buscando. Haciendo  un gesto, la indica a la mujer  el lugar en que se encuentran, y ella se acerca rápidamente saludando a Adam con una dolorida mirada.

 

-Adam, quiero pedirte disculpas. Créeme, me he portado muy mal contigo, y si no deseas perdonarme, estás en tu derecho-insiste apenas se sienta al lado de  su esposo. Y antes de escuchar tu opinión al respecto, déjame  explicarte la verdadera razón de esta reunión, seguramente Stuart te adelantó algo-susurra misteriosamente la mujer mirando a su esposo .Éste asiente, mientras  Rachel comienza a  contar con lujo de detalles lo que Julieta le solicitó.

 

-Es una mujer peligrosa-debes tener cuidado-finaliza.

 

El hombre suspira, y alega inmediatamente:

 

-En primer lugar, gracias por habérmelo informado, y créanme, lo tendré en cuenta--sonríe Adam quedamente, apretando cariñosamente la mano de  Rachel.-Desde que supo  de mi noviazgo con su hijo, sospechamos que podría traernos problemas. Obvio que seguirá, por lo que debemos estar preparados.

 

En segundo lugar, me reconforta la actitud de ambos, en definitiva trabajamos juntos más de veinticinco años-Pero como dije  a tu esposo, dejé atrás lo ocurrido. Me alegro de verlos unidos, se merecen una oportunidad-y yo también-Gracias por llamarme-sonríe levantándose al terminar  de hablar.

 

-¿No almuerzas con nosotros?-pregunta Stuart.

 

-No, debo ir a varios lugares antes de pasar a buscar a mi novio que  debe estar comiéndose las uñas  por saber de nuestra conversación.-No vemos pronto -finaliza golpeado el hombro de su viejo jefe.

 

-Adam-replica firmemente Rachel antes de que el hombre se marcha definitivamente

 

-Dime.

 

-Cuídate…y perdóname- suplica la mujer.

 

Éste mueve la cabeza asintiendo y se marcha velozmente en busca  de Charlie.

 

-Debe estar caminando por el techo--Raro no inventó alguna excusa para llamarme-reflexiona el hombre encendiendo el auto con rapidez.

 

A las catorce y cuarenta y cinco se presenta en el trabajo de Charlie, cuando casi enseguida, ve llegar al joven:

 

-Imagino que almorzaste, pero quizá quieras acompañarme  a comer algo. Los nervios, me sacaron el hambre  hasta verte.-comenta Adam luego de besarlo profundamente.

 

-Lo hice  a las doce como siempre. Pero tomaré un café mientras tú almuerzas, y me cuentas las novedades-afirma el joven con seguridad.

 

-Vamos entonces- -Hay una confitería nueva  cerca de la rambla, me gustaría conocerla. Y te comentaré todo lo que hablé con Stuart.

 

-Estoy  esperando eso desde hace  rato---asiente levantando las cejas-Pero te veo contento, así que la conversación debe haber resultado satisfactoria.

 

-Así fue –Y debes saber  que también fue Rachel, su esposa.--Apenas comienza a narrarle lo sucedido, su celular comienza  a vibrar con fuerza.

 

-Número desconocido –Y estoy con hambre, luego contestaré.

 

-Hazlo ahora-Recuerda que estás por convertirte en un importante empresario, y recibirás muchos llamados de potenciales clientes .Atiende  por favor-reitera Charlie.-Tienes que sacarte esa costumbre de no atender-masculla el joven.

 

-¿Qué haría sin ti?-suspira Adam besándolo velozmente.

 

-No lo sé-pero aquí estoy, ya te lo dije varias veces.

 

-Gran verdad -sonríe obedeciendo al joven.

 

-Buenos días-comenta Adam apenas atiende el llamado.

 

-Hola-Soy yo.

 

-¿Lucas?-exclama el hombre

 

-Sí, él mismo –afirma éste.

 

-Vaya, parece que el pasado no quiere abandonarme-susurra Adam al oírlo-, ¿Qué quieres? Creí que fui claro la última vez que nos vimos.

 

-Es verdad-y no quiero molestarte ni dañarte más de lo que ya lo hice. Solo quería comentarte que la madre de tu novio me llamó, quería que dijera a Charlie que reiniciamos nuestro romance para que  éste te dejara.

 

-Parece que soy el hombre del momento. Bien, gracias por avisarme-suspira Adam.

 

-De nada. Ya no volveré a verte, así que quise advertírtelo.

 

-¿Por qué lo hiciste, Lucas?-No terminamos demasiado bien-Pudiste aprovechar para vengarte-pregunta el hombre.

 

-Estoy enamorado nuevamente, y esta vez decidido a cuidar este amor. Pablo me hizo comprender lo estúpido que había sido, y no quería marcharme sin que lo supieras. Ésta fue el pretexto perfecto, aunque pensaba despedirme de todos modos.

 

-Gracias otra vez, y me alegro mucho .Te deseo felicidad.

 

-También para ti- Parto el domingo para Nueva York, Pablo es estadunidense y nos conocimos en un congreso, quizá me quede por esos lados un largo tiempo.

 

-La vida siempre nos prepara alguna sorpresa-suspira Adam-Llámame  si vuelves alguna vez, me gustará conocer a tu novio. Y recuerda, el destino es tan extraño y simple como el amor, quizá coincidamos en algún lugar.-Buen viaje-finaliza el hombre.

 

Apenas corta, fija sus ojos en Charlie, que juega como distraído con su celular.

 

-No te imaginas quien llamó- comenta  Adam a  su novio-Y tenías razón, tu madre es muy insistente cuando se le mete algo en la cabeza.

 

-Escuché que nombraste a Lucas- Y apuremos –comenta el joven observando su reloj-Pronto serán las diecisiete y deberé tomar mi café con leche.

 

-No hay problema, amor-Seguramente tengan los ingredientes en ese lugar hacia el cual vamos.

 

-Me alegro-mi barriga está nuevamente vacía.

 

-¿No quieres oír sobre Lucas? pregunta  Adam extrañado.

 

-Estabas al lado mío –Escuché todo lo necesario –insiste el joven molesto.

 

Sin acotar más nada, Adam   esboza una sonrisa mientras  comienza a conducir dirigirse inmediatamente hacia la confitería prevista...

 

-Cuando tienes hambre, nada más importa, ¿eh cariño?-comenta el hombre.

 

-Hablas alto-No puede dejar de oír-y ya son casi diecisiete y cuarto-afirma indiferente mirando por la ventanilla.

 

-Llegamos-exclama Adam minutos después estacionando su auto.

 

-¡Al fin!-salta el joven  velozmente del vehículo, seguido por su novio que ríe estrepitosamente ante el entusiasmo de Charlie.

 

Dos días después, Adam se encuentra en su nueva oficina cuando la secretaria le alcanza el teléfono.

 

-La señora Castell quiere hablar contigo-señala la joven

 

-Pásame –asiente el hombre irónicamente.

 

-Señora Julieta Castell, que placer recibir su llamado. He sabido de usted por amigos en común, aunque no he tenido el honor de conocerla personalmente.-Imagino a que debo su llamada.

 

-Dejémonos de ironías-responde hoscamente la mujer--¿Tiene usted unos minutos para hablar conmigo?

 

-Estoy con Charlie ahora, no creo que le guste que lo deje para ir a encontrarme  con su madre -susurra el hombre.

 

-No le diga nada.

 

-Vaya, con razón su hijo trata de esquivarla lo más posible-Estimada, mi novio y yo no tenemos secretos.

 

-Pues me gustaría comentarle algo importante.

 

-Sé todo lo que debo sobre Charlie... Fue un gusto, señora-afirma  cortante.

 

-¿M e tiene miedo? Concédame solo unos minutos.

 

Adam observa la entristecida mirada de su novio que se ha acercado, al escuchar que ha sido nombrado.

 

-Usted gana--Avenida de las Américas y Lincoln. El lugar se llama, “Abel”. Estoy en quince minutos. Y espero que no vuelva a llamar después de este encuentro.

 

-Voy para ahí.

 

-Adam, si me amas no vayas, ella inventará cualquier cosa para separarnos.

 

-Charlie, Charlie. Nada de lo que me diga podrá cambiar lo que siento por ti.-Ten confianza en mí, y déjame destruir los fantasmas que tienes respecto a esa mujer-Permíteme  conocer a nuestro enemigo.

 

-Tengo miedo.

 

-Yo no-Volveré en una hora, suspira besándolo –termina de realizar el inventario, recuerda que el lunes inauguramos. Y te repito, dame la oportunidad   de demostrarte cuanto te amo.

 

Soltándose del prolongado abrazo, el preocupado  joven comienza  realizar el trabajo solicitado, observando nerviosamente partir a su amado.

 

Abel está solitario a las diecinueve horas cuando Adam pone sus pies en el  lugar, solo  se vislumbran dos o tres personas conversando  tranquilamente.  En un rincón alejado de  la puerta distingue a una elegante mujer, que lo mira fijo.

 

-Es ella--La distinguiría en cualquier lado-reflexiona  Adam mirando ese rostro tan parecido al de Charlie.-Pero su mirada es más dura, le falta la calidez de su hijo.

 

-Imagino que es Adam Pitt-comenta Julieta apenas  el hombre se acerca-Pedí dos cafés- --Esto no es  una charla de camaradería, así que iré al grano- replica la mujer ásperamente indicando al hombre que se siente.

 

-¿Reconoce  este objeto? Es mi chequera-acota ésta casi enseguida.

 

-Me doy cuenta, tengo alguna también. Si me citó para esto…

 

-Ponga la suma que desee para dejar libre a mi hijo. La que quiera.

 

-Cien mil dólares…

 

-Perfecto-sonríe la mujer satisfecha por la velocidad de la transacción-Acá tiene.

 

-Muchas gracias-sonríe Adam rompiéndola en sus narices .Solo quería ver hasta dónde puede llegar su egoísmo.-Y ya lo comprobé.

 

-¡ESTÚPIDO! –Está perdiendo su oportunidad de hacerse rico--Mi hijo no es normal, y usted es un sinvergüenza, un vividor y degenerado. Pagará por esto.

 

-No vuelva a llamar anormal a Charlie, porque soy capaz de decirle cosas de las cuales me arrepentiría-El único  monstruo es usted -exclama tirando el dinero de la cuenta sobre la mesa. Y mi única oportunidad verdadera para ser feliz, es justamente su maravilloso hijo.-Lo amo más que a mi vida, y nada me convencerá de dejarlo.

 

-Sé que está arruinado -increpa una descontrolada Julieta.

 

-No más que usted “Señora”. Debo irme, Charlie me espera.-No creo poder contarle el tipo de madre que tiene, aunque quizá lo imagina.

 

-Me las pagarán-lo juro-esto no quedará así.

 

Sin responder el hombre se marcha, y apenas entra a su negocio,  distingue la ansiosa mirada de su novio que lo observa con desesperación.

 

-¿Qué te dijo?-pregunta apenas éste llega a su lado.

 

-Me ofreció mucho dinero por dejarte-. ¿Quieres sabe que le respondí?

 

El joven asiente sin decir una palabra

 

-Que no había nada en el mundo que pudiera separarme de ti, ni dinero, ni amenaza….tú eras lo más importante en mi vida.

 

Charlie lo observa con los ojos brillosos, mientras la clara luna invernal comienza a iluminar la figura de los dos hombres abrazados como si fueran una estatua consagrada a la inmortalidad.

 

 

 

 

 

Capitulo X

 

-Un brindis por los novios –exclama con fuerza Jaime al siguiente domingo, en la reunión que ha organizado Adam para solicitar matrimonio a Charlie.

 

-Lo mejor para ustedes-agrega Annie abrazando a su joven compañero de trabajo.

 

-Padre –comenta Francesca-Espero que encuentres lo que siempre  has buscado: La felicidad-sonríe  ésta ha acariciando el húmedo rostro de Adam-

 

-Son dos personas extraordinarias-Es maravilloso que se hayan encontrado-suspira Annie al ver como el amor brilla en la mirada de  la pareja.

 

-Si-Pese  a ser más joven, Charlie se constituyó en mi guía, un cable a tierra, apareció en el momento preciso, cuando la desesperanza golpeaba a mi puerta. –Y verte a ti, Francesca, definitivamente encaminada, completa por lejos está felicidad-agrega dirigiéndose a su hija.

 

-Muy bien –exclama Charlie de pronto tomando la mano de su novio-Adam tiene algo que decir, por eso es esta pequeña fiesta.-Puedes hablar, cariño...-susurra en el oído de éste.

 

-¿Y qué debo decir?-sonríe tocándose disimuladamente el mentón.

 

-Pues pídeme  matrimonio, hombre-exclama  un irritado Charlie.

 

-Es verdad, lo había olvidado.-Por favor, queridos, amigos, un minuto de silencio.-Hay algo que debo decir y que en definitiva, es el motivo por el cual nos hemos reunido

 

Los invitados obedecen, y un misterioso Adam toma la mano de Charlie, que sonríe emocionado:

 

-Charles Suar…... ¿Quieres casarte  conmigo, acompañarme por siempre en el transcurso de  toda nuestra vida?

 

-Claro-exclama el joven tirándose a los brazos de su novio.

 

-Un minuto –comenta Adam sacando una cajita de terciopelo rojo, donde dos anillos de oro brillan esperando a sus futuros propietarios.-ésta  es para ti-sonríe colocando al joven una de las alianzas  -ahora tú debes ponerme la mía.

 

-¿Cómo sabías la medida exacta?-pregunta el joven sorprendido.

 

-La imaginé-pero podías cambiarla si no te servía.

 

-Esta vez acertaste, no fue como con los patines-enmudece el joven ante el fogoso beso del novio.

 

Una vez finaliza el amoroso gesto, los presentes aplauden  brindando por la eterna felicidad de sus queridos amigos.

 

-Francesca, y Adrián: ¡Hay más jugo de naranja y manzana en la heladera!!¡Y muchas gaseosas! A mí también me hace mal el alcohol-exclama sorpresivamente  Charlie.

 

La   algarabía invade por largo rato el lugar, hasta que los invitados comienzan a retirarse.

 

-Gracia por todo, fue una fiesta maravillosa, y me hace creer que el amor aún existe-suspira Annie cuando se despide.

 

-Claro-comenta Adam –y a veces está a nuestro lado -insiste haciendo un guiño hacia Jaime.

 

-Tengo sesenta años, Amigo –difícil-Por años me dediqué solo a mi carrera, y cuando conocí a Charlie, lo adopté como hijo postizo-afirma la mujer.

 

-Pero a veces se precisa algo más—interviene Jaime que había escuchado la conversación--Soy viudo hace mucho tiempo y tengo dos hijos que por supuesto, viven solos.-Con sesenta y cinco años, la  soledad comenzó a pesar-acota el hombre educadamente-Y si no tiene auto    , le acompaño a la parada de taxis, ya es muy tarde para caminar sola por la calle... Será una oportunidad maravillosa para seguir conversando.

 

-No quiera molestarlo.

 

-Para nada-Será un placer.

 

-Quiero quedarme con el abuelo y Charlie-exclama un entusiasmado Alex-iré al colegio desde aquí.

 

-Es imposible –añade Francesca-necesitan  estar solos.

 

-No molestaré-insiste el chico-

 

-Alex  -acota severamente la mujer.

 

El niño  baja la cabeza con tristeza hasta que la voz de Charlie retumba en la habitación.

 

-Déjalo-Hay una habitación para él-Yo lo acompañaré mañana al Colegio.

 

-Eres muy amable, Charlie, pero hoy es como una primera luna de miel para ustedes.

 

-No dormirá   con nosotros –te comenté que tiene su propio cuarto.-Ya hemos tenido varias lunas de miel antes de hoy-sonríe el joven ante una sonrojada Francesca.

 

-Déjalo quedarse, Francesca, no debes llevarle la contra al novio.-Y disculpa a Charlie, olvida que hay cosas que son privadas- suspira Adam.

 

El niño grita feliz, tomando de la mano a  su  amigo que lo acompaña a la habitación en la cual dormirá.

 

-¿Puedes prestarme un cuaderno y lápiz para mañana? No traje mochila-pregunta Alex.

 

-Si –y una Tablet también –así no parecerá que vas al colegio desde la calle-responde el joven.

 

-Gracias, Charlie-grita Alex saltando sobre la  mullida cama.

 

-Francesca –comenta Adam dirigiéndose nuevamente  a su hija-Amo a Charlie como es, aunque muchas veces actúa como un niño grande.

 

-Pues bien-asiente ésta –  Entonces son tal para cual- suspira irónicamente  la aludida.- Hora de marcharnos, Adrián y yo trabajamos temprano –insiste Francesca.

 

 -Disculpen que pregunte antes de que se vayan, ¿Has sabido algo de tu ex?

 

-Tiene una  nueva compañera, Lisa y creo espera un bebé-Se habían conocido hace tiempo, y ahora se fueron a vivir juntos.

 

-Mejor así-cada uno por su lado.

 

-Exacto-responde la mujer sonriendo hacia  Adrián-pero  es un buen padre –Atiende permanentemente a Alex.-

 

-Como debe ser-Nos vemos pronto entonces, y señalaremos cuando debemos ir al Registro Civil a inscribirnos para la boda-Y ahora,-Iré a buscar al novio, que ya debe estar jugando con las computadoras.

 

La pareja sonríe, y se retira feliz hacia su domicilio, mientras Adam, entra en la habitación de su nieto, observando  a Charlie, que efectivamente, se ha puesto a jugar con el niño.

 

-Cariño, es  hora de dormir. Alex acuéstate, no puedes llegar tarde a la escuela, o tu madre no te dejará venir más

 

-Está bien-sonríe el niño dando un beso a cada uno-Que descansen -reitera  cerrando la puerta de la habitación al quedar solo.

 

Los hombres se dirigen abrazados a su alcoba, y una vez dentro de la misma, Adam besa profundamente a su novio.

 

-Solo nos queda marcar la fecha del casamiento y estaremos legalmente unidos para siempre-suspira desabrochándole la camisa con ternura.

 

-¿Quizá podamos casarnos  la próxima semana? -Responde éste sobre sus labios-

 

-Me encantaría-pero seguramente no habrá fecha. Mañana inauguramos la  Empresa, pero  en tu hora de almuerzo iremos ver cuál es el día más cercano.-Tu la elegirás.

 

-Acepto-susurra el joven besando afectuosamente el cuello de su casi esposo, que cierra los ojos, mientras los gemidos amorosos comienzan a flotar  sobre el preparado lecho.

 

-Adam –titubea el joven poco después –Hay algo que debo saber antes de dormir-

 

-Pregunta y descansa de una vez-resopla el agotado hombre.

 

-¿Por qué dijiste que te habías  olvidado el motivo de la reunión?

 

-Era un chiste, amor, -ven aquí-suspira atrayéndolo con fuerza a sus brazos-Olvídalo.

 

-Pues no me gustó-Espero no se repita-insiste frunciendo la nariz.

 

-Jamás  volveré a hacer algo así--Perdóname.

 

-Está bien -asiente el joven apoyando sobre el hombro de su amado para intentar dormir.

 

-Desayunaré más cantidad mañana, ya que no podré almorzar en el horario que corresponde-susurra Charlie bostezando.

 

-SHHHHHH –Insiste Adam disimulando al sonrisa que lucha por aparecerme entre sus labios.

 

 

 

 

 

Capítulo XI

 

El sol recién estaba apareciendo, cuando Mario, el exmarido de Francesca, comienza a escuchar la última canción que había puesto a su celular para indicar que alguien llamaba.

 

-¿Pero quién será tan temprano?-Quizá pasa algo con Alex-reflexiona el hombre atendiendo rápidamente -¿Hola?-grita angustiado apenas toma el móvil.

 

-Buenos días. Quisiera hablar con el señor Mario Verdi.

 

-Soy yo, ¿con quién tengo el gusto?

 

-Mi nombre es Lilian Perez.-Soy asesora del Colegio de su hijo, y me interesaría conversar con usted un minuto.

 

-¿Ocurre algo con Alex? Comenta el hombre preocupado ante la atenta mirada de Lisa, quien se ha despertado por el ruido.

 

-Nada aún-Pero queríamos informarle acerca de su continua  presencia en la casa de su abuelo, el señor Adam Pitt.

 

-¿Qué tiene de  malo? –Mi ex suegro es una gran persona, siempre atento con la familia, un apoyo constante para su hija. Como sabrá, ella tiene grande problemas con el alcohol, eso fue, entre otras cosas lo que llevó  a nuestra separación.

 

-Sí, estamos enterados –asiente la mujer sorprendida por la inesperada declaración-Conocemos la situación , pero  también hemos sido informados que su exsuegro tiene una extraña relación con un chico de veintiocho  años ,con el que según dice son amantes-Tememos que su hijo vivencie personalmente las escenas amorosas de esa dos personas.-Usted sabe, la mayoría de los homosexuales son bastante promiscuos-susurra la mujer-Y su esposa, perdón ex -corrige velozmente-no está mentalmente apta para controlar la situación.

 

-No estaba enterado de nada-silabea el hombre-Hace tiempo no veo a Adam, y cuando Alex  concurre a casa, jamás menciona ese romance. El niño parece muy feliz con su vida actual, incluso quiere mucho su padrastro.

 

-Bien,-quizá se trate de información errónea- solo quería que estuviese enterado de esta extraña  circunstancia. Fue un gusto platicar con usted, lamento haberlo molestado.

 

-Averiguaré lo que me ha dicho -y si confirmo que está sucediendo algo raro que involucre a Alex, entonces, lo traeré definitivamente  conmigo .Muchas gracias, Consejera Perez.

 

-De nada. Como comprenderá, queremos lo mejor para nuestros niños.

 

-Por supuesto-La contactaré en cuanto tenga novedades.

 

-No se moleste-Volveré a llamarlo en un tiempo prudencial. Gracias por su atención.

 

-¡Espere!-exclama el hombre antes de cortar-¿Quién le dio todo esos datos?

 

-Es secreto profesional-Lo siento.

 

-Entiendo .Adiós-se despide el hombre asombrado de los sorprendentes sucesos.

 

Apenas la línea queda vacía, Julieta comienza a reír desaforadamente.

 

-Otra excelente averiguación  que realizó el detective que contraté, cobró caro, pero lo merece. El ex yerno de Adam cayó como un pajarito, y seguramente lo obligará a elegir entre Alex, y mi hijo, quizá toda la familia se ponga en su contra... Veremos que decide, pero imagino lo difícil que será este dilema.-musita la mujer  irónicamente mientras se prepara para ir a su oficina-Ese tal Mario resultó otro  idiota-No llegué tan lejos en el mundo empresarial cosmético por nada, pagarán por burlarse de mí.

 

Desconcertado por lo ocurrido, Mario se sienta agobiado en un sillón tratando de asimilar lo que ha escuchado.

 

-Esa mujer debe estar que equivocada-Adam es un gran hombre, la gente es muy envidiosa -trata  infructuosamente de convencerse.

 

-Dime, que sucede, ya no puedo esperar  más-Mírate como te has puesto-retumba casi enseguida una voz femenina en el lugar.

 

Percatándose de la presencia de Lisa, el hombre le cuenta todo lo que conversado, mientras agrega:

 

-Avisa a mi socio que debe abrir solo el taller mecánico-Me voy  a casa de Francesca, debo aclarar todo.

 

-Escucha, Mario-Quizá tu suegro tiene novio, él   es un hombre joven  todavía. Y eso no indica que sea un pervertido, averigua  primero quien es esa mujer que te llamó, quizá sea alguna amante despechada.-No te enloquezcas antes de tiempo. En primer lugar, ve al Colegio, esas cosas se hablan personalmente.

 

-Lo siento-ella aclaró bien quien era-Y si tú  no quieres tener a mi hijo en casa, entonces tendré que marcharme.

 

-Escucha las palabras que salen de tu boca, sabes que amo a Alex. Y si eso es realmente lo que está ocurriendo, yo mismo lo traeré-Pero averigua, querido, que tenga novio no quiere decir que sea un degenerado.

 

-Tienes razón, soy un estúpido-Perdón- Pero insisto en ir a  casa de Francesca, y luego decidiré que hacer.

 

-Conduce con cuidado, estás fuera de sí-suspira  preocupada la mujer.

 

-Quédate  tranquila-Y no tomes en cuenta lo que te dije.-Estoy nervioso con todo esto.

 

 Sin esperar respuesta, toma su chaqueta, y dando un firme golpe a la puerta, sale velozmente a casa de su exesposa.

 

Poco después llega a la pequeña casa que Francesca  comparte  con Adrián y Alex, ubicada en un tranquilo barrio alejado de la ciudad. La mujer se encontraba preparando el café con leche, mientras trataba de apurar a su hijo para llevarlo al Colegio

 

-Apúrate, Alex, o llegarás tarde.

 

-Ya voyyyyyyy. Siempre soy el primero en llegar.

 

El niño comienza  a lavarse los dientes, cuando escucha el timbre que comienza a sonar repetidamente.

 

-Yo abro-anuncia Adrián -terminen de prepararse, así salimos los tres juntos.-

 

 -Ve rápido  –Me ha  puesto nerviosa que alguien venga a esta hora- -grita Francesca  mientras el hombre se asoma al iluminado porche de la vivienda.

 

Apenas el hombre sale, Mario lo empuja, y entra gritando a la vivienda:

 

-Francesca –Ven aquí-Dime que es lo que está pasando.

 

-Buenos días-No es manera de venir a una casa tan temprano vociferando  de esa manera. Y menos entrar sin ser invitado, ¿o es que te has vuelto loco?-exclama  Adrián.

 

-M e enteré de todo –sé que tu padre vive con un joven, y que Alex es aficionado  a visitar  esa casa-insiste el hombre dirigiéndose a Francesca.

 

-Creo que debes calmarte -no puedes hablarle a sí a mi compañera-acota  Adrián  a Mario tratando de tranquilizarlo.

 

-Cállate  -tu eres cómplice seguramente.

 

-¡No te voy a permitir que me faltes el respeto en mi propia casa!-amenaza un furioso Adrián  

 

-Vete, cariño, o llegarás tarde a tu trabajo-Yo haré entrar en razones a éste desquiciado- musita la mujer al observar la terrible situación que sea suscitado.

 

Adrián  duda, pero observado la mirada decidida de su compañera, se abriga y sale para la librería en la cual trabaja.

 

-Si  se descontrola, llama a la policía-no dejes que se sobrepase-exclama mirando con odio al exmarido de Francesca.

 

-te, Mario, y explica lo que sucede-solicita ésta apenas quedan solos.

 

-Supe de la relación de tu padre con un muchacho joven--Y no permitiré que mi hijo- conviva con dos degenerados-

 

-¿De dónde  has sacado esa estúpida idea?-Ellos van a casarse, y Alex tiene su propio  espacio en el lugar.

 

-Así que es  cierto-Pues me llevaré a Alex conmigo.

 

-Nunca lo permitiré-afirma furiosa la mujer.

 

-Eres una alcohólica, y Adam un pervertido.

 

-Ni una cosa, ni la otra-Y te irás inmediatamente de mi casa. Si deseas llevarte a Alex, vuelve con un abogado y pruebas reales.

 

-Papá, papá-grita Alex al oír a su padre, ¿viniste a buscarme para llevarme al colegio?-pregunta el niño, sin sospechar lo que ocurre.

 

Mario abraza a su hijo y exclama:

 

-Querido hijo, prepara tus cosas, que te irás a vivir conmigo

 

-¿Qué?-No quiero- comienza a llorar el chico.

 

-Vete, loco, eres un inconsciente, mira lo que has causado .Alex por favor, ve a tu habitación un momento-suplica Francesca.

 

-No iré a vivir con mi padre, quiero quedarme aquí--grita histérico el chico.-Esta es mi casa.

 

-No te preocupes y obedece-vocifera la mujer.-Y tú, ¡márchate de una vez! ¿O no comprendiste?

 

-Iré a lo de Adam  y Charlie, los denunciaré, y te sacaré a Alex.

 

-Haz lo que quieras, terminarás preso por tu conducta-Ahora, adiós –insiste la mujer mostrándole la salida.

 

Concentrados en el griterío, ninguno de los dos  alcanza a notar, que preocupado por el escándalo sucedido, Alex  se ha quedado   detrás de la puerta. Sin demora, al escuchar el nombre de su abuelo, el chico sale corriendo, dirigiéndose a la empresa de éste.

 

-Ya estará allí también Charlie-los llamaré por el celular –será más rápido-acota Alex cruzando la calle sin prestar atención al veloz  vehículo que se desplaza por la Avenida.-

 

-¡Cuidado, muchacho! –Grita el chofer tratando de frenar.-Estás loco.

 

Logrando detenerse el conductor desciende desesperado del auto, acercándose al inerte niño que parece sin vida.

 

-¡Ayuda!-suplica  a las personas que comienzan a llegar –Llamen a una ambulancia-Cruzó  sin mirar, creo que jugaba con su móvil  -

 

Casi enseguida, la emergencia llega al lugar y levantando al chico   lo lleva al hospital más cercano.

 

-Debemos encontrar su celular-exclama el paramédico -o demoraremos mucho más en encontrar  su familia.-No tiene un documento.

 

-Salió de la nada –solloza  el automovilista, mientras narra todo  a la policía-imposible detenerme.

 

-¿Seguro tenía un teléfono?-pregunta el Oficial a cargo del operativo.

 

-Eso creo-Miraba  algo en sus manos cuando logré parar-No sé qué otra cosa podría ser.

 

-Sigamos buscando asiente el policía-usted descanse, el niño ya está atendido.

 

Adam se encontraba atendiendo un cliente, cuando su ex yerno entra velozmente al local.

 

-Mario –dice Adam.- ¡Qué sorpresa! ¿Pasó algo con Alex o Francesca?

 

-Voy matarte, viejo degenerando-exclama tirándose al cuello del hombre mientras el comprador sale apresuradamente-Tú y éste que tienes al lado tratan de pervertir a mi hijo-vocifera observando a Charlie.

 

-Suelta a Adam-exclama el muchacho interponiéndose entre los hombres-él no hizo nada.

 

Apenas logra reponerse, Francesca se encamina a buscar a su hijo, sin hallarlo por ningún lado.

 

-Alex-¿dónde estás?- Ya no juegues  conmigo.-No temas, nadie va a llevarte. ¿Alex?-Sal de tu escondite, debemos irnos.

 

La mujer recorre la casa hasta el último rincón, cuando encuentra la mochila de su hijo tirada en el baño con todos los documentos adentro

 

-¡Qué raro!-Llamaré a Lisa por las dudas. Quizá fue para ahí.

 

-Francesca –responde la mujer-Alex no está aquí.- ¡Le dije a Mario que no fuera a tu casa en ese estado! Quédate tranquila, si viene por casa te llamo-Y no dejes de avisarme si aparece.

 

-Quizá  estar con su abuelo-exclama la mujer chasqueando los dedos-llamaré al negocio en este instante.

 

-¿Charlie?-¿Está Alex ahí? Tuvimos un problema  con mi exesposo y desapareció desde entonces.

 

-No está aquí, Francesca-responde el muchacho nervioso. Y recién termino de separar  a Mario de Adam-No había forma de hacerlo entender que jamás le haríamos daño tu hijo,-Finalmente, nos comunicamos con el colegio y tu ex pudo comprobar que nadie lo había llamado desde ahí; tú hijo es un niño muy feliz y aplicado. Tampoco existe ninguna  Consejera Pérez. Sospeché enseguida que sería obra de mi madre, y logramos ubicarla... Mario reconoció su voz y amenazó con denunciarla.-Ojalá que deje de molestar ahora, pero lo dudo-finaliza el joven.

 

-Me alegro de que todo se haya solucionado-pero no encuentro al niño por ningún lado, vuelve a sollozar la mujer.

 

-Cortemos-acota Charlie tratando de tranquilizar a la llorosa Francesca -quizá Alex esté llamando y no pueda comunicarse-Esperemos un poco y, si no aparece en un rato iremos a la policía.

 

-Está bien –trata de calmarse la mujer-seguimos en contacto.

 

Apenas dejan de hablar, Charlie comunica a los hombres lo sucedido, mientras Mario grita:

 

-Todo mi culpa…. ¡Hacer caso a quien no conozco!!!!!

 

-Una tonta decisión- -acota el joven con seriedad–pero ahora debemos saber qué pasó con Alex.

 

Segundos después el teléfono vuelve a sonar, y la  enloquecida voz de Francesca  retumba por el negocio.

 

-¡Charlie!-Vayan al hospital Maurice, Alex fue atropellado por un auto, y está en el CTI .Se rompió el bazo con el golpe sufrido.

 

¡Adam!-grita el joven desesperado-debemos salir de inmediato.

 

-Escuché todo-Estoy buscando la llaves del  auto.

 

Minutos después, los tres hombres  llegan al hospital donde una reprobadora Lisa abraza a Lisa.

 

-Voy a ser madre, sé lo que siente Francesca  en estos momentos.-Tu conducta es imperdonable.-comenta severamente la joven ante su atormentado compañero.

 

-No peleen  ahora -suspira Adam- y cuenten exactamente lo que ha  dicho el médico.

 

Entre sollozos, Francesca comienza  narrar lo que dijo el profesional, cuando éste se asoma  sigilosamente.

 

¿El padre o la madre de  Alex…?

 

-Nosotros- se aceran presurosos Mario y Francesca.

 

-El niño está estable-Como dijimos  anteriormente, se rompió el bazo, pero lucha fieramente por su vida. El problema es que necesita sangre del grupo Rh negativo, el cual  poca población posee, haciendo más difícil la recuperación. Pero sepan que estamos haciendo lo imposible por conseguirla.

 

-Pues tenemos suerte-grita Charlie al escuchar al médico-yo formo parte de esa minoría, además de otras que conocemos -murmura mirando a Adam.

 

-Charlie, no es momento para bromas - pero Dios está con nosotros-suspira largamente el hombre.

 

-Maravilloso -afirma el doctor-vamos inmediatamente, haremos unas pruebas, y si todo está bien, usted será el donante

 

-Adam, ven conmigo-tengo miedo de que dar sangre-susurra  un temeroso Charlie.

 

-Por supuesto, cariño, ¿por qué nunca me comentaste qué tenía ese tipo de sangre?

 

-Jamás  me lo preguntaste-responde levantado los hombros.

 

-Buena deducción-asiente Adam siguiendo a su novio hacia el laboratorio.

 

Días después, Alex es llevado a  casa, y una vez solo con Charlie, aprovecha a preguntar:

 

-Dice mamá que me diste  sangre. Es como si fuésemos hermanos, ¿verdad?

 

-No lo sé-se supone que voy a casarme con tu abuelo, ¿cómo podríamos ser hermanos?

 

-Cierto-responde el niño rascándose la barbilla.

 

En eso Mario y Lisa entran a la habitación del chico, y Charlie aprovecha a  despedirse del mismo:

 

-Volveré mañana con tus abuelo-Pocas visitas  juntas, dijo el doctor-Y gracias, Alex, por querernos tanto-

 

-Yo soy el que debo estar agradecido -lo abraza Mario al ver que éste se  marcha.-Salvaste mi hijo, que casi muere por mi inconciencia e ignorancia.

 

-Todo olvidado-responde Charlie-Te asustaste, y lo importante, es que Alex se pondrá bien-Debo irme-Tengo algo que hacer con urgencia.

 

Segundos después, sentándose en el banco de una plaza, el joven hace una llamada:

 

-Cosméticos Castell-responden casi enseguida

 

-Quisiera hablar   con la Señora Julieta-

 

-¿Tiene cita marcada?

 

-Dígale que soy su hijo.

 

Perdón-titubea la mujer –enseguida le paso.

 

-Charlie-¡Qué placer escucharte!

 

-No dirás lo mismo en cuanto comprendas lo que voy a decirte: Si vuelves a mezclarte  en mi vida, te demandaré. Casi muere un niño por tu culpa-gruñe Charlie narrándole brevemente lo sucedido.

 

-No era mi intención querido-Quiero lo mejor para ti.

 

-Si eso es lo que ansías, desaparece de mi vista -susurra cortando la conversación.

 

-Charlie-grita la mujer-¿Charlie?-No puedo permitir que te cases con ese hombre –Es por tu bien-Ubicaré a tu padre, es hora de que él intervenga-grita la mujer enardecida-Siempre cargué yo con toda la responsabilidad. ¡ALICIA!

 

-¿Señora?-pregunta amablemente la secretaria.

 

-Suspende todas las entrevistas-Voy  salir inmediatamente.

 

-Pero señora., tiene una importante reunión a las once-

 

-¿No me escuchaste? Haz lo que te digo-grita a la angustiada  mujer.

 

-Como ordene.

 

Sin decir más nada, Julieta sale como un torbellino al Hospital  Astor, donde según recuerda, trabaja su  ex esposo

 

 

 

Capitulo XII

 

-Buenos días-Quisiera hablar con el Dr Santiago Suar.

 

-Está en consulta hasta las nueve .Deme su nombre y le preguntaré si puede recibirla.

 

-Soy Julieta Castell. El me conoce bien.

 

-Perfecto-Le avisaré-asiente la recepcionista a la hermosa mujer que está parada delante de ella.

 

-Si gusta, puede tomar asiento mientras espera.

 

Julieta obedece, comenzando a leer algunos documentos para no aburrirse.

 

A las nueve cuarenta y cinco, se acerca nuevamente a la administrativa, y pregunta:

 

-¿Cree que demorará?-No tengo demasiado tiempo.

 

-Señora. Le dije a las diez-aún no es la hora-Tiene el reloj a su derecha.

 

-Lo he visto, no soy ciega, pero estoy apurada, debo trabajar...-insiste la mujer levantando la  voz

 

-Todos estamos ocupados, estimada señora-Por favor tenga paciencia-insiste pacientemente la funcionaria.

 

Julieta va a responder cundo casi enseguida, una conocida voz, invade el lugar.

 

-Vaya, vaya-Quien es. Julieta Castell por aquí.-Después de tanto tiempo volvimos a encontrarnos.

 

-Doctor, disculpe por el escándalo, es que la señora se puso nerviosa titubea la nerviosa empelada.

 

Ésta va a responder, cuando un tranquilo Santiago interrumpe el diálogo.

 

-No te preocupes, Hilda…Conozco bien la impetuosidad de nuestra visitante. Pasa, Julieta.-Me extraña tu visita, Seguramente, tendrás algo importante que decirme.

 

Emocionada al escuchar la profunda voz del único hombre que amó, la madre de Charlie  lo sigue hasta la oficina privada que éste posee.

 

-¿Café, té?

 

-Café con crema, si tienes.

 

-Algunas cosas nunca cambian-sonríe el hombre con tristeza-Al igual que tu hermosura. Veinte años después, más bella que nunca.

 

-También tú estás muy guapo –esas hebras plateadas te favorecen.

 

-Gracias  -acota el hombre-¿Te has vuelto a casar?

 

-No-El trabajo me insume mucho tiempo.

 

-Igual que antes-suspira acongojado Santiago. Como dije, algunas cosas nunca cambian.

 

-Me enteré que te has divorciado por tercera vez.

 

-Vaya –parece que mi vida no te es ajena.-contesta el doctor  ante una sonrojada Julieta-Pero te informaron mal-Es la cuarta. Y tengo dos hijos de mi segundo matrimonio.

 

-Espero no hagas como con nuestro Charlie-Jamás lo volviste a visitar.

 

-Será porque alguna persona allegada me amenazó con destruir mi carrera si me acercaba  al niño.-En ese momento, era un joven que recién comenzaba, y muy estúpido. Pero para que sepas, sé todo acerca de mi hijo, sus éxitos, su noviazgo…hasta su próximo casamiento.

 

-Siempre te avergonzó que fuera diferente- comenta sarcástica la mujer-El hijo de un gran profesional no podía ser defectuoso.

 

-Tanto como a ti que fuera gay-agrega furioso-Nunca lo aceptaste. Reconozco que al principio me bloqueó su  particular condición pero luego, aunque tú me alejaste, lo amé  y acompañé a la distancia, aunque él  no lo sabe.

 

-Yo siempre recibí tu dinero, que te devolví religiosamente cuando triunfé en el rubro de los cosméticos.

 

-Lo sé-me expulsaste como un perro de sus vidas….La única mujer que amé…camina el hombre lentamente observando por la ventana las hojas que vuelan como presagio de un  cercano otoño.- ¿Pero qué te trae por aquí?-pregunta inquieto.-Dejemos atrás el pasado.

 

-Charlie-casi gruñe la mujer con fuerza-Cree estar enamorado de un viejo, quizá un vividor.-Pero creo  que tú estás informado-susurra la mujer.

 

-Adam Pitt no es un anciano ni un vividor-Como te dije, sigo de cerca la vida de nuestro hijo-Y sé que ese hombre le ha hecho mucho bien a Charlie.

 

-¿Estás diciendo que aceptas y promueves esa relación?

 

-Estoy diciendo que debes dejar vivir a Charlie, y por una vez en tu vida, no solo pensar en ti o en el que dirán.

 

-Tampoco has  cambiado en nada-Sigues siendo el mismo tonto soñador.-Como médico, debes prohibir inmediatamente esa relación.

 

-No hay motivo-Nuestro hijo es brillante, y ha resuelto su vida maravillosamente, pese a sus  características mentales y conductuales.

 

-Santiago, debes ayudarle-suplica Julieta.

 

-Y tú debe apartarte de su vida. Te diré lo que haré: Lo visitaré, pediré perdón  y le avisaré que tenga cuidado, porque la entrometida de su madre  es capaz de cualquier cosa para lograr sus objetivos.

 

-¿Serías capaz?

 

-Por supuesto-Esta  vez no soy el asustado chiquillo que se enamoró de ti-agrega con tristeza-Y te lo advierto-Si le haces daño Charlie, esta vez, toda mi furia irá contra ti.

 

-Adiós, Santiago. No sé qué vine hacer aquí -se levanta Julieta impetuosamente .Debí imaginarme que nunca cambiarías.

 

-Escucha-exclama de pronto el doctor-Si alguna vez quieres reunirte conmigo a tomar un café, o hablar de la vida…sería un placer.-Estoy solo ahora, y nos haría bien a los dos...

 

-¿Hasta cuándo seguirás sin pareja, Santi?-pregunta Julieta con una calidez olvidada.

 

-Quizá, hasta que la mujer que nunca olvidé comprenda que hay algo más que trabajo  y decida que nunca es tarde para una nueva oportunidad.

 

 Pálida y sin decir nada, Julieta se retira del lugar, mientras algunas lágrimas comienzan a rodar por sus ojos.

 

Una vez solo, Santiago busca en su celular el número telefónico de su hijo, o el del negocio que tiene con Adam Pitt.

 

-Debo hacerlo ahora o perderé el valor para enfrentarlo -Quiero ver a Charlie, le diré que fui un cobarde, pero jamás dejé de amarlo. Al igual que a su caprichosa madre.

 

Diez minutos después, con las manos temblorosas, Santiago decide  discar el número de  la importadora y una  voz femenina contesta la llamada.

 

-Importadora Dreamer-Buenos días-pregunta casi enseguida una voz femenina.

 

-Buenos días-responde el doctor.--Quisiera hablar con el Señor Charles Suar.

 

-Lo comunico. ¿De parte de quién?-

 

-Soy  un viejo amigo-titubea el médico incapaz de confesar la verdad.

 

-Un segundo.

 

Luego de una interminable espera, la mujer anuncia

 

-Siento haber demorado-Charlie,-perdón el Señor Suar no lo atenderá si no dice quién es.

 

Sin dejar de escribir algunos informes, Adam   escucha silenciosamente la extraña llamada.

 

-Dígale que soy Santiago, su padre.

 

-Dice que es tu padre, Charlie-agrega casi en un grito la empelada.

 

Adam abre la boca sorprendido, observando sin opinar  la reacción que tendrá su novio.

 

-Mi padre se fue cuando era chico-No quiero verlo-grita  Charlie comenzando a tartamudear nervioso.

 

-Escuchó-Le ruego que disculpe y no vuelva a llamar-confirma  la mujer.

 

-Insistiré-salta la voz del hombre por el tubo del teléfono Esta vez no me rendiré-

 

-¡CORTA!-vocifera Charlie llorando mientras Adam corre a abrazarlo-¡No quiero oírlo!

 

-Te amo, Charlie-Atiéndeme, hijo –Solo un segundo-vocifera Santiago.

 

Soltando a su novio, Adam toma el teléfono y acota:

 

-Doctor Suar, si realmente ama a su hijo, déjelo .Ya no es tiempo de volver atrás.

 

-Imagino que usted es su novio- Adam Pitt .Sé todo sobre mi hijo, siempre estuve pendiente-Si él no quiere verme, le pido a usted que se reúna conmigo, solo una rato, para explicarle porque fui tan estúpido de no acercarme más a él-

 

-Yo…susurra observando a Charlie  que no deja de caminar por la oficina...

 

-Se lo  estoy suplicando –insiste Santiago. Y jamás volverá a verme si no lo desea, solo una vez...

 

-No me gusta mentirle a Charlie, si es que tanto lo conoce  sabe que, lo amo mucho, y el odia las mentiras tanto como yo.

 

-Entiendo-Le solicito una pequeña conversación….

 

-Hoy a las catorce en el Sheraton Hotel. Nadie nos conocerá ahí.

 

-Perfecto. Y gracias.

 

-Luego se irá de nuestras vidas, para no volver jamás.

 

-Si usted lo considera, así será.

 

Una vez  finaliza la conversación Adam abraza con fuerza al angustiado joven.

 

-¿Qué te decía Santiago? Hablaron mucho  después.

 

-Le explicaba que no te molestara más.

 

Alejándose de Adam el joven comienza prepararse para irse  a la Compañía Informática., prestando  atención a la  preocupada mirada de Adam.

 

-Debes apurarte, Charles-exclama  salvadora la administrativa-o llegarás tarde a tu empleo.

 

-A mi  otro empleo dirás-este es el primero –sonríe el joven olvidando su nerviosismo anterior.

 

-Perdón –lo tengo claro.

 

Pensando en las próximas tareas que deberá realizar, Charlie se pone su nueva campera roja, y besa rápidamente a Adam.

 

-Cuídate, amor- suspira el muchacho dirigiéndose a la puerta.      

 

-Que no te agarre un toro o te hará trizas-responde Adam graciosamente.

 

-¿Dónde hay toros, Adam?-No lo sabía- consulta Charlie preocupado.

 

-Perdona-solo aludía  al rojo de tu chaqueta y tu cabello.

 

Adam esboza una abierta sonrisa, mientras Charlie, confundido, sale del lugar  observando atentamente hacia los alrededores.

 

“Adam dice cualquier cosa, no hay toros por aquí”-confirma   saludando con su mano hacia la ventana del local, mientras decide tomar un taxi para ir más rápido...

 

 

 

Capítulo XIII

 

A las catorce en punto Adam se encuentra sentado en el lugar estipulado con el padre de  su prometido.

 

“Increíblemente, he conocido en pocas semanas a los padres de  mi Charlie” Y a los dos, en circunstancias nada halagüeñas”-resopla el hombre observado la hora en su celular.

 

Pasado cinco minutos, la puerta de la confitería se abre y un alto hombre con un cabello cobrizo  mezclado con canas comienza  a caminar por el lugar hasta que Adam levanta una mano disimuladamente.

 

Al verlo, el hombre se dirige sin titubear hasta donde éste se encuentra, y lo saluda

 

-Adam Pitt, ¿verdad?

 

-Así es, e imagino que usted es el padre de Charlie-responde éste seriamente.

 

-Efectivamente, ¿puedo sentarme?

 

-Por supuesto responde el hombre-esa era la idea.-pero no  quisiera  demorarme

 

-Entiendo-Solo escúcheme y luego decidirá qué es lo mejor par a mi hijo

 

-Quizá sea un poco tarde para llamarlo mi hijo, ¿no cree?

 

-Reitero, oiga  lo que tengo que decirle y luego juzgará.-comienza el médico a hablar.

 

“Hace muchos años, era simplemente un joven que logró graduarse con mucho sacrificio, casado con una mujer de gran temperamento e influencia sociales. Me equivoqué en muchas cosas, y ella me expulsó de su vida –se detiene el hombre para tomar más fuerzas-Entonces, no supe luchar...

 

-Cuando Santiago finaliza, Adam aclara:

 

-Comprendo todo, pero creo que a nuestro Charlie le haría mucho más mal que bien hablar con usted, él ha logrado estructurar su comportamiento y demostrarme su amor con mucho sacrificio, no quiero que esto se retrase ahora que vamos  casarnos. Amo muchísimo a mi novio, y no quiero hacer nada que lo dañe.

 

-Jamás le lastimaría otra vez-Solo quiero formar parte de su vida, y usted podría ayudar, pero su temor a perderlo le impide darme una oportunidad.

 

-Me está llamando egoísta injustamente-parpadea al hombre-Usted mismo  escuchó a Charlie cuando se comunicó, y si lo hubiese visto en ese momento, entendería porque me preocupo tanto.

 

-Charlie teme a lo que no conoce, necesita confiar; y usted puede ayudarme.

 

-Él se acercó a mí apenas me vio, su hijo conoce  a las personas en cuanto las ve.-recuerda Adam. Lo siento, mi respuesta es no.

 

-Muy bien-asiente el hombre-Comprendo. Les deseo muchas felicidades. Solo le pido que haga feliz a mi hijo, aunque suene redundante.

 

-Por supuesto, mi vida depende de su felicidad...

 

Mordiéndose los labios, Santiago se levanta, dejando caer involuntariamente una cantidad  de fotos amarillentas cuyo protagonista principal era Charlie en sus diferentes etapas de la vida.

 

-Se las iba a dejar para que él las guardara- suspira comenzando a levantarlas-pero quizá –no sea buena idea-Como prometí, ya no volveré a molestarlos.

 

El hombre comienza a caminar hacia la salida, cuando escucha un grito que lo detiene:

 

-Espere-Vuelva a sentarse-Cité a Charlie a las dieciséis –por si usted  me convencía-Y lo logró-Él no sabe que se  encontrará con usted; iba a presentarlos aquí mismo.

 

-¿Jamás le mentiría a mi hijo, verdad?-sonríe el hombre volviendo atrás con ojos brillantes por la emoción.

 

-Nunca-él es una  gran persona, y no se merece que lo engañe.-Cuando se ama como yo a Charlie, el engaño, es algo impensable.

 

-Créame, jamás hubiera querido nadie mejor como compañero de mi hijo-afirma conmovido  Santiago.

 

Dominando la tensión que había predominado  hasta el momento, los hombres comienzan a conversar de diferentes temas, cuando a la hora señalada ven entrar a Charlie  sonriente al lugar.

 

-No sé porque me citaste en este lugar tan lejano. Tampoco me   comentaste que vendría un amigo tuyo-agrega desconfiado observando con curiosidad  al extraño...

 

-Siéntate, cariño-Te presento al Doctor  Santiago Suar, tu padre.

 

El muchacho cae bruscamente  o en la silla, y frunciendo el ceño a su amante, comenta:

 

-Me mentiste Adam-No me dijiste que él estaría  aquí, me iré ahora mismo-replica levantándose enseguida...

 

-Espera-replica tomando con fuerza su mano --¿Recuerdas cuando donaste sangre para Alex? Yo no sabía que eras Rh negativo, porque nunca te lo pregunté. Hoy pasa lo mismo-finaliza el hombre esperando atentamente la reacción de su novio.-No preguntaste si habría alguien conmigo.

 

El joven asiente, comprendiendo que ha caído en su propia trampa, y comenta:

 

-Tienes razón-acepta acomodándose en la silla nuevamente -¿Qué desea, doctor?-pregunta a continuación.

 

-Solo mostrarte estas fotos –Tu novio te narrará todo lo que le conté, sé que no hay secretos ni mentiras  entre ustedes.

 

-Es verdad-confirma tomando desconfiado entre sus manos una  de las fotografías. -Están amarillas, ¿éste pequeño niño soy yo?

 

-Sí. Y tengo otras-responde Santiago abriendo el álbum.

 

-Vaya-mira Adam, tú no me conociste  de chico-comenta Charlie a su prometido.

 

-No eres tan grande  ahora, pero recuerda hace solo unos meses que estamos juntos.

 

Si me disculpan, debo ir hasta el baño-agrega  el hombre alejándose del lugar para dejarlos  solos.

 

-Demoraste mucho, ya iba a ir a buscarte.- ¿Casi media hora en el baño?-rezonga el muchacho señalando el reloj de pared.

 

-Bueno, amor, quería que conversaran sin mi presencia.

 

-Tú podías estar –casi somos esposos insiste suavemente ante el enternecido hombre. 

 

-Escucha esto, Adam,-sonríe cambando de tema abruptamente.-El Doctor Suar  va a llevarme a  conocer  a sus otros dos hijos. Resulta que tengo  otros medios hermanos.

 

-Me parece bien-acepta el hombre  sin demostrar los celos que flotan en su corazón.

 

-Pero le puse una condición.

 

-¿Cuál es?-pregunta Adam sorprendido.

 

-Alex y tú me acompañarán .Son mi familia y no iré  a ningún lado sin ustedes.

 

Con el alma rebosante de gozo, éste responde:

 

-¿Estás seguro? Quizá quieras hablar con ellos en privados-

 

-¿Eso es un no?-replica el joven  entornando los ojos

 

-De ninguna manera-te acompañaremos si tanto lo deseas-–Somos un clan e iremos siempre juntos a todos lados.

 

-No te diré papá por ahora-No me convences aún, doctor.-advierte mirando nuevamente a Santiago.

 

El hombre ríe estrepitosamente y agrega:

 

-Dime  como quieras, pero te agradecería que no me llamara doctor.

 

-¿Por qué no? Esa es tu profesión.

 

-Charlie-A Santiago no le gusta que le digan por su título, parece jactancioso. Además, la gente le pregunta síntomas clínicos todo el tiempo ¿comprendes?-explica  Adam.

 

-No- murmura levantando graciosamente una mejilla-pero le diré Santiago entonces.

 

Éste asiente y mentalmente agradece a Julieta  el haberlo ido a buscar  incentivándolo a encontrarse finalmente con su hijo. Los tres hombres salen juntos del lugar, y prometen comunicarse para un próximo encuentro.

 

-“Espero no olvides tu palabra de llamarme, hijo”-suspira el hombre observando, a Charlie caminar junto a Adam apretando las fotos debajo de su brazo.

 

 

 

Capítulo XIV

 

Las últimas estrellas pugnaban por marcharse, mientras  Adam y Charlie descansaban luego de que la pasión, una vez más, diera lugar a la placidez... El deseo había menguado  momentáneamente  y los hombres disfrutaban ese momento de paz  de saberse juntos y queridos.

 

-Mi padre prometió venir a nuestra boda-comentó Charlie ladeándose hacia su compañero-Pero no puedo ponerlo de testigo-Annie y Jaime lo serán.

 

Adam sonríe quedamente al oír al joven llamar “padre “a Santiago.

 

-No te preocupes cariño-suspiró Adam acariciando el enmarañado cabello de su amante-Él lo comprenderá.-Descansa ahora.

 

-Eso espero-murmuró poniendo sus manos  detrás de la cabeza mientras observaba el cielo por el vidrio de la ventana.

 

Segundos después Charlie vuelve a preguntar.

 

-Adam ¿duermes?

 

-Eso  intento, pero dime que te preocupa.

 

-Falta dos meses para la boda, ¿Me seguirás queriendo hasta ese momento?

 

-¡Charlie!-Aspiro estar contigo el resto de mi vida, este último año ha sido uno de los mejores que he vivido, ¿por qué preguntas eso ahora?-musita el hombre mirándolo desconcertado.

 

-No lo sé-quizá estoy nervioso.-Nunca me casé antes.

 

-Sé cómo sacarte esa inquietud -suspira el hombre apretándose  contra su prometido y comenzando  a acariciar su espalda-Otra ronda de amor y frenesí te agotará, y finalmente podremos descansar.

 

Charlie ríe suavemente y vuelve a entregarse sin demora  al hombre en quien aprendió a confiar, hasta que  saciado de placer, comenta-

 

-Creo que tenías razón-Me dio sueño.

 

Adam abraza nuevamente al joven, y sin decir palabra cierra los ojos. Rato después, la metódica respiración de los amantes indican que se han quedado profundamente dormidos.

 

-Charlie-grita Adam  horas después-–el desayuno está en la mesa-Apúrate que pronto llegarán los nuevos pedidos a la empresa.-No podemos demorarnos

 

-Off-exclama el joven  tapándose con la almohada.-Recién son las seis.

 

- Parece que este “anciano “te dejó agotado-sonríe con fuerza.-Y Pepe tiene hambre, escúchalo cantar.

 

-SIP, realmente  eres  muy fuerte-suspira sentándose en el borde de la cama-No pareces los años que tienes.

 

Adam lo observa y asiente complacido, mientras piensa en silencio:

 

-“Cuanto has cambiado, Charlie este último año” La confianza, la seguridad, la tranquilidad que tanto te faltaban cuando nos conocimos brotan cada día más. Realmente nos hemos beneficiado uno al otro desde que nos encontramos.”

 

Los hombres se preparan para    desayunar, y a organizar  el día, cuando alguien golpea  discretamente la puerta.

 

-Yo voy –acota Charlie-tú levanta a la mesa-Espero no sea algún problema nuevo-acota mientras se levanta para ir a abrir

 

-Confío en será algo sin importancia-—Y hoy te tocaba a ti  llevar las tazas-  -exclama el hombre.

 

-Pero debo atender-Los siento, cariño-se apresura Charlie.

 

Haciendo como que rezonga, Adam lleva los utensilios a la cocina, cuando siente la voz del portero:

 

-Buen día, Charlie-siento molestar a esta hora  –pero este hombre insistió en que era un pariente de ustedes, y se empecinó en subir hasta el apartamento-comenta Jaime señalando a un delgado joven con largas  rastas y un abierta sonrisa.

 

-Tú debes ser Charlie-Te reconocería en cualquier lugar de tanto que mi padre habló de ti por teléfono-exclama el recién llegado jugando con su pelo.

 

-¿Agustín?-pregunta el joven.-Te esperábamos  la próxima semana- afirma Charlie sorprendido.

 

-Así era-Pero mi banda terminó los compromisos y decidí venir antes.- ¿Habrá lugar para  mí en esta casa?

 

-Por supuesto-exclama –Pasa, Adam se pondrá feliz de verte-Estás en tu hogar –insiste  indicándole que entre.

 

-Bien –asiente Jaime-debo seguir trabajando-Hasta luego entonces.

 

-Jaime, espera.

 

Al oír la preocupada  voz  de su amigo, el portero se da vuelta velozmente:

 

-No olvides que eres testigo de la boda- Debes llegar en hora.

 

-Lo tengo bien presente –Quédate tranquilo-sacude  el hombre su cabeza  pensando que todavía faltan casi dos meses para la ceremonia.

 

Cerrando la puerta, Charlie se dirige a la cocina donde Adam y Agustín se abrazan con fuerza.

 

El joven tose y musita quedamente:

 

-Adam, debemos ir a trabajar-Recuerda que llegarán los encargos, y dispongo de poco tiempo.

 

-¡Es verdad!-En la tarde nos pondremos al día-comenta dirigiéndose a su hijo. Te mostraré antes de irme tu habitación para que puedas descansar un rato.

 

-No es su habitación, Adam-es la de Alex –refunfuña el joven.

 

-Es verdad-vuelve a reír Adam -Pero él estará feliz de compartirla un tiempo con su tío.

 

-Eso espero-no quiero que se enoje conmigo-insiste el joven.

 

-No lo hará, Charlie-Confía en mí - afirma dirigiendo a su hijo hacia la alcoba señalada.

 

 -Charlie, concéntrate en la mercadería que llegará hoy, y olvida  el tema –advierte  el hombre mientras comienzan a abrigarse.

 

-¿Cómo sabes que estoy pensando en eso?

 

-Hace casi doce meses que estamos juntos...Te conozco.

 

Charlie toma suavemente la mano de su prometido, y asintiendo, termina de vestirse.

 

“-Llamaré a Alex y le diré de esto”-Debe estar informado-reflexiona mientras observa   silenciosamente manejar  a Adam.

 

 La tarde pasa con rapidez, y una vez termia la intensa jornada, la pareja retorna a su hogar.

 

-Me tomé el atrevimiento de preparar la cena- encontré unos fideos y salsa e hice un tuco.-Espero les guste- anuncia Agustín al sentir que los hombre entran.

 

-Qué rico aroma- Amo el estofado con tallarines-aplaude feliz Charlie.

 

.-Ah, y hablé con Alex- agrega  Agustín-Está de acuerdo en que utilice su habitación mientras permanezca  aquí-Luego hablará contigo, Charlie.

 

-Hiciste  bien-Hoy trabajamos mucho y olvidé hacerlo-Me  daré una ducha mientras ustedes se ponen al día.

 

-Gracias, Charlie  -Pero puedes participar .Tú eres mi... ¿padrastro? –reflexiona el muchacho.

 

Charlie asiente satisfecho, y agrega:

 

-Ya vuelvo entonces-pero comiencen si mí.

 

Apenas escucha que el joven abre la ducha, Adam susurra:

 

-No sé si comprendió exactamente  lo que dijiste, pero quedó feliz de que lo tuvieras en cuenta.-Él es muy simple en sus pensamientos, debes ser directo en tus palabras.

 

-Me di cuenta-Pero te felicito-Es un joven maravilloso e inocente, una joya en un mundo inhóspito-Sé lo que te digo.

 

Una punzada de celos recorre la espina  dorsal de Adam, quien indiferente pregunta:

 

-¿Qué pasó con Mike?-Parecías muy entusiasmado.

 

-Eso fue hasta que convivimos juntos-El dinero comenzó a desaparecer, resultó que era jugador .Y además me engañaba. –Lo perdoné una vez, pero no más.

 

-Lo siento mucho-Imagino que hasta que tengas nuevos recitales no piensas marcharte de nuestro lado. Una vez que nos visitas, no puedes irte enseguida-insiste Adam.

 

Mirando fijo a su padre exclamó:

 

-Dejé la banda  -Discutí con Jackson, el fundador y me expulsaron. Pero ya firmé contrato con otra orquesta en Bélgica, así que espero marcharme aproximadamente  una  semana después de tu casamiento.

 

-Agustín, quizá debieras sentar cabeza e instalarte en algún lugar  definitivamente. Lo años pasan, y aún  no lograste echar raíces-La importadora que tenemos con Charlie está mejorando rápidamente, quizá pronto necesitemos más gente.-Tal vez deberías probar.

 

El joven levanta la mano y aclara:

 

-La oficina no es para mí -Soy pájaro libre. Gracias, padre-Y mira, viene Charlie-Hora de  cenar-exclama olvidando el tema anterior.

 

Tratando  de ignorar el  misterioso brillo en los ojos de su hijo, Adam va a buscar más platos  a la cocina,  mientras los jóvenes comienzan a charlar animadamente.

 

-“Jóvenes y bellos”-Ellos debieran ser los prometidos, no yo... Como presintiendo los pensamientos de su amado, Charlie voltea la cabeza y estira su brazo reclamándolo.

 

-Ven, amor, a charlar con nosotros, sabe que me gusta que estés siempre a mi lado.

 

Feliz de escuchar esas palabras, Adam se acerca, abrazando a  su compañero que se recuesta con firmeza contra él, haciéndolo olvidar, los temores surgidos.

 

 

 

 

 

Capitulo XV

 

Los días se suceden con tranquilidad, hasta que una noche Adam se despierta  aquejado de un profundo dolor de estómago. Se levanta en silencio, tratando de no despertar  a su compañero y  dirige al baño para refrescar el rostro con agua fría.

 

-Por suerte Agustín no está –quizá me recueste un poco en su cama hasta que este  extraño padecimiento acabe-reflexiona-Debo hacerme un chequeo, hace más de un año que no me controlo, y con lo que yo tuve, debo tener constancia en los exámenes médicos- Hace días que tengo náuseas y me mareo.

 

-¿Qué haces levantado ésta ahora, Adam?-exclama  Charlie al ver que su compañero  no está a su lado.

 

-Ya voy-Sentí sed y vine a la cocina.-Vuelve  a dormir-“Creo que habrá cambio de planes, Charlie no se dormirá sino vuelvo a nuestro lecho”-suspira volviendo a la habitación.

 

Tapándolo la espalda descubierta. Adam  se acuesta y comienza nuevamente a reflexionar:

 

“-Mañana sin falta pediré hora al médico -No puedo darte un disgusto de ese tipo” suspira abrazando  al joven mientras  intenta dormir.

 

Días después, el Doctor Camilo Salvatierra, observa los resultados de los exámenes médicos hechos a Adam.

 

-No veo nada extraño-todo está dentro de lo normal-El cáncer que tuvo hace años ya no existe, aún faltan algunos estudios pero nada indica que haya regresado-Vaya tranquilo, Señor Pitt-Le avisaré cualquier cosa.

 

-Pero me mareo con frecuencia-insiste el hombre-Y la comida no me cae bien

 

-Seguiremos investigando, por ahora, no hay indicios de algo importante. Descubriremos lo que produce esos vahídos. Me dijo que va a casarse, disfrute los preparativos y no preocupe a su prometida.-Es probable que sean nervios por la próxima boda.

 

-Prometido-aclara  Adam.

 

-Perdone-pero eso no cambia nada- se sonroja el doctor.-Sea feliz, y no se alarme sin necesidad.

 

Adam se encuentra conversando animadamente  con Charlie, cuando  siente que su móvil comienza a vibrar en el bolsillo  del pantalón. El hombre atiende, palideciendo al oír la voz del Doctor Salvatierra:

 

-Señor Pitt, me gustaría que viniese a consulta lo antes posible ¿podría pasar mañana?

 

Tratando de no asustar  a Charlie, se dirige a un pequeño patio del local, y pregunta con un susurro de voz:

 

 -¿Tengo algo malo?-

 

- No lo creo, pero me gustaría estar seguro Lo espero y conversaremos-pero como le dije anteriormente, no se alarme.

 

-Le pido que sea más claro, o no iré.

 

-Está bien-suspira el doctor-Hay dos pequeñas manchitas en la parte superior del hígado, que  seguramente son quistes hepáticos.-Es algo común y tratable—En cuanto lo vea personalmente, le mandaré una tomografía computada para salir de dudas. Pero repito, no creo que sea algo grave.

 

-Entiendo-Mañana  a las ocho estaré por  ahí-Gracias por llamar.

 

-Es mi deber –Soy su médico.

 

Sentándose de nuevo al lado de su compañero, le comenta:

 

-Mañana deberás abrir el negocio, Charlie-Tengo que ir buscar unos resultados médicos.-Le pediré a Agustín que luego  te suplante así vas a tu empleo, ¡suerte que vino antes!

 

-¿Esos que me dijiste que te estás haciendo por  rutina?

 

-Así es-responde el hombre demostrado indiferencia.

 

-No me explicaste los resultados –afirma  preocupado el muchacho.

 

-Porque no los tengo todos-

 

-¿No me estás engañando, verdad? Te veo más delgado.

 

-Los nervios de la empresa, nuestra boda-No piense cosas raras-suspira  acariciando el rostro del joven con la yema del dedo pulgar.

 

Demostrando tranquilidad, pero aún desconfiado, Charlie retorna al trabajo, aferrándose antes a su novio como si  temiese que algo fuera  sucederle.

 

Adam concurre a  la cita marcada, y escucha en silencio las explicaciones del Doctor Salvatierra.

 

-Usted dijo que estaba todo bien.

 

-Eso creí-pero faltaba  éste estudio.-Le haremos una tomografía y saldremos de dudas.

 

-Lo pensaré-No quiero hacerme quimioterapia ni radio, ni nada….Viviré feliz lo que me queda de vida...

 

-¿De  qué habla?-No sabemos nada aún –Se lo dije, lo más probable que sea algún quiste de grasa.

 

-Lo pensaré y me comunicaré con usted.

 

-Por favor, Señor Pitt, no sea caprichoso. Es un estudio de rutina.

 

-Recuerde que de joven tuve Hodgkin.

 

-Eso fue hace mucho, y jamás tuvo indicios de la enfermedad nuevamente Esto es otra cosa.

 

-Veré que hago, pero le suplico que no hable con mi familia. Esto es secreto médico.-advierte el hombre.

 

-Como guste-pero firme este documento de que yo le informé del tratamiento a  seguir-insiste el doctor sacando un papel escrito por computadora.

 

Luego de cumplir con la solicitud del médico, Adam abre la puerta para marcharse.-Lo llamaré en cuanto tome una decisión.

 

-Como guste-asiente el médico secamente-Me dejó atado de pies y manos. Está haciendo demasiado ruido por algo que seguramente es muy sencillo.

 

-Sufrí mucho  con mi enfermedad. No estoy dispuesto a pasar lo mismo otra vez.

 

Dejando al médico con la boca abierta, el hombre se pierde rápidamente por el hospital.

 

El doctor lo observa irse, mientras saluda amablemente al paciente que sigue.

 

-“Hay gente realmente  rara”-reflexiona disponiéndose a escuchar al recién llegado.

 

Apenas Adam llega a su domicilio, se encuentra con el portero cantando suavemente mientras  barre  la entrada del palier 

 

-Buenas tardes, Señor Pitt-saluda amablemente  Jaime.

 

Moviendo levemente la cabeza, en señal de reconocimiento, éste continúa su camino sin detenerse.

 

-Está extraño, más flaco que nunca desde que lo conocí.... Espero no hay cambiado de opinión con la boda-Charlie no lo resistiría.

 

Entrando en silencio, se detiene junto a la puerta del comedor, observando reír a Charlie y Agustín, frente a lo que parece ser, un gracioso programa televisivo. Dirigiéndose a la cocina, comienza a preparase un café, cuando una taza cae al suelo y se parte en varios pedazos

 

-Adam-se acerca Charlie sobresaltado-No saludaste, ni me diste un beso cuando entraste, ¿qué sucede?

 

-Estaban muy divertidos-no quise interrumpir.

 

-Mirábamos  el programa cómico  de Jack y Bill, pero, ¿Por qué  me observas de esa forma?

 

-Disculpa-estoy cansado-iré a dormir.

 

-Son las diecinueve-

 

-Tuve un día difícil .Lo siento

 

-¿Dónde estuviste?-No fuiste a la empresa-¿Te sientes bien? -insiste el joven demostrando preocupación.

 

-Perfectamente, solo tengo sueño.,-Hasta mañana

 

-Adam-pregunta Charlie hoscamente.

 

-¿Sí?-responde el hombre

 

-No  te despediste de mí.

 

-Lo siento-suspira depositando un suave beso en los labios del joven-Muchas cosas juntas, recuerda que nos soy un niño-insiste pasando una mano por la espalda de su novio.

 

-¿Ya no te quieres casar conmigo?-pregunta Charlie cabizbajo.

 

-Vivo esperando ese día-retorna  besándolo con fuerza-Sácate  esa idea de la cabeza.-Solo debo dormir, y estaré bien, ya no te preocupes.

 

Adam sonríe quedamente y se encamina hacia la alcoba. Apenas éste cierra la puerta, Charlie se sienta en el sofá al lado de Agustín sin decir una palabra.

 

-¿Qué sucede cariño, qué es lo que te aflige?-  comenta el hijo de Adam ante la seriedad de su amigo.

 

Charlie  relata lo sucedido con lujo de detalles, y el joven sonríe:

 

-Quédate tranquilo-Seguramente, papá está celoso –Mañana hablaré con él, y todo se aclarará. Por suerte, pienso ir a un viaje hasta el día antes de su boda así que volverán a quedar  solos. Justo iba a contarles en la cena.

 

-No quiero que te vayas, me caes muy bien.

 

-Debo hacerlo, tengo una prueba musical.-pero volveré  pronto –Es mi carrera, además, ustedes  tendrán mucho que hablar, amigo-suspira apretando  fuerte al joven.

 

En ese segundo, Adam se levanta para disculparse con su prometido,  y comentarle sobre sus estudios clínicos, cuando ve la afectiva  escena.

 

-“Ellos se quieren –Tiene edades similares y están saludables. Yo soy un viejo enfermo y gruñón, alcanza un chispa para que el fuego encienda”-reflexiona. Sé  lo que debo hacer-suspira tomando un papel y escribiendo una carta a Charlie.

 

Una vez el programa finaliza, Charlie se va a acostar besando suavemente a Adam que finge dormir.

 

-“Perdóname, Charlie-piensa el hombre sin abrir los ojos-“Algún día me lo agradecerás”

 

  A las tres de la mañana, seguro de que su novio e hijo están profundamente dormidos, Adam toma una maleta con ropa, y  despidiéndose del lugar, sale silenciosamente.

 

El sol comienza a entrar por las ranuras  de la persiana del dormitorio cuando Charlie abre los ojos. Sin moverse estira como siempre su brazo hacia el costado donde  duerme su compañero, percibiendo la frialdad  del lugar.

 

-¿Adam?-exclama -¿Te sientes mal otra vez?

 

Alarmado por la falta de respuesta, el joven corre al baño, y lo encuentra vacío, dirigiéndose posteriormente a la cocina, encontrando en la mesa del desayuno una carta con su nombre:

 

“Querido Charlie:

 

Sé que estas palabras van a causarte un gran dolor, pero debo marchar. Como notaste, me he sentido mal estos últimos días, y no quiero ser un peso para ti. Te conté que hace tiempo estuve muy enfermo, y no sé si esta cruel dolencia pudo haber recrudecido .Eres joven, y debes vivir tu vida con alguien como tú. .Quizá con Agustín puedas encontrar un nuevo camino y ser feliz.

 

No te olvidaré.

 

Tu eterno enamorado Adam”

 

Tirando el papel al suelo, Charlie se pone a gritar desesperadamente, y baja corriendo las escaleras hasta chocarse con Jaime.

 

-Charlie-dice éste asustado-¿Qué sucede? Estás casi desnudo y sin zapatos-¿Qué está ocurriendo?

 

-Adams se fue-Dejó una carta explicando  que está enfermo, y no sé cuanta cosas más. Voy tras él.

 

-Espera –exclama el hombre abrazándolo-Vuelve  a vestirte-así no llegarás muy lejos-Por favor, haz lo que te digo.

 

Dejándose convencer  Charlie comienza a subir al ascensor junto a Jaime encontrándose con Agustín en el trayecto...

 

-Oí gritar a Charlie y encontré la un papel con su nombre en el suelo, pero éste  ya había salido-gime abrazando al lloroso joven-Lo llevaré  de vuelta a nuestra casa.-Sé que usted es muy amigo de ellos, quizá podría llamar  a un médico mientras lo calmo.-agrega el músico.

 

-Haré eso y algo más .Conozco bien a  la jefa de Charlie y avisaré que por unos días no irá-En esas condiciones, no puede trabajar. Quizá, ella sabrá cómo organizar la importadora también, Charlie le cuenta todo...

 

-Gracias-exclama Agustín -apretando el hombro de Jaime- -Llevaré a Charlie a su habitación y trataré de tranquilizarlo.

 

-“Pobre Señor Adam”-Por eso estaba tan misterioso estos últimos días reflexiona Jaime mientras llama a la emergencia.

 

Media hora después, los médicos atienden al descontrolado joven, hasta que finalmente hasta que logran hacerlo dormir.

 

-Descansará muchas horas, está muy nervioso-Deberá continuar con estos comprimidos por cuarenta ocho horas, y si no mejora vuelve a llamarnos-comenta uno de los profesionales  a Agustín.

 

-Todo arreglado- exclama Jaime al ver que los médicos se marchan. Annie se encargará de todo.-Incluso pasará por la empresa de Adam luego de finalizar su horario laboral.

 

-Gracias, gracias-Disculpa tanta molestias  Esperaré un rato por si llama el loco de mi padre, y sino ubicaré a mi hermana. Debemos  encontrar a este hombre como sea, temo que Charlie no tolere su ausencia. Estaré en la Portería por si me necesitan, no deje solo a este muchacho-Quedo a sus órdenes, yo los quiero mucho a ambos –se lamenta  el hombre –Incluso iba a ser testigo de su boda.-Antes de conocerlos tenía una visión muy equivocada de las parejas homosexuales, aunque todo cambió cuando los conocí.

 

 Aprovechando la tranquilidad del momento, Agustín comienza a revolver el portafolio de su padre hasta que encuentra una carpeta con sus últimos estudios clínicos.

 

-“Se recomienda analizar ciertos quistes poco claros ubicados en…-Vaya insiste el joven mordiéndose los labios-Seguramente papá pensó que el cáncer  había vuelto. Por eso escribió esa carta a Charlie y se fue, no quería molestar.

 

-Veré quien es el médico y trataré de encontrarlo  ya mismo, pero avisaré a mi hermana antes.-Debe enterarse de lo que ocurre.

 

-¿Qué habrá pasado con el abuelo?-pregunta Agustín cuando se entera de lo sucedido.

 

 -No lo sé-veremos que dice tu tío- contesta su madre.

 

-Si-Imagino como estará el pobre Charlie- insiste el niño mientras suben a un taxi para dirigirse al domicilio de Adam.

 

Francesca toca el portero eléctrico con firmeza, escuchando el grito de su hermano por el intercomunicador haciéndolos pasar.

 

-¡Gracias  a Dios llegaron!-exclama Agustín al verlos entrar. Voy al hospital para averiguar que sucede con papá. Llamé por teléfono y el médico está en el Hospital, le diré que he salgo urgente, no podrá negarse-¿Podrás quedarte un rato?

 

-Trajimos ropa para permanecer aquí hasta que todo se arregle  -Ve tranquilo.

 

Los hermanos se despiden, mientras   Alex  se acuesta silenciosamente al lado de Charlie-

 

Sintiendo el movimiento en el lecho, éste abre los ojos, susurrando en un hilo de voz

 

-¿Adam? –

 

-Soy Alex--Vine a cuidarte-responde el niño

 

-Pero esta no es tu cama-comenta Charlie

 

-Lo será hasta que el abuelo regrese-refuta éste tapando al joven.

 

- Me parece bien-responde Charlie volviendo a dormirse.

 

 

 

 

 

Capítulo XVI

 

Mientas espera que el Doctor lo atienda, Agustín camina nervioso de un extremo a otro en la  recepción ante la atenta mirada de la secretaria.

 

“¿De dónde me suena ese nombre?”-reflexiona el joven acariciándose la rasurada barbilla.

 

-Señor Pitt –Puede ir pasando--anuncia  finalmente la mujer.

 

Sin hacerse repetir la indicación, el hijo de Adam entra al consultorio sentándose frente al vacío escritorio.

 

-Espere un segundo-El Doctor está guardando unos documentos y viene enseguida-observa dejándolo solo.

 

-Muchas gracias.

 

-“Que consultorio tan prolijo”-exclama el joven observado alrededor-seguro es una persona muy dedicada.

 

Absorto en esta conjetura, no escucha la puerta lateral que se abre repentinamente.

 

-Buenos días, Señor Pitt, usted dirá en que puedo ayudarlo.

 

Al escuchar la esperada  voz, Agustín gira sus  vivaces ojos chocándose con la  serena mirada de Camilo.

 

-¡Agustín!-exclama éste sorprendido-¿Tú eres el hijo del señor Adam?-¡Increíble que ni por un momento establecí una relación entre ustedes!

 

El aludido se para repentinamente, y visiblemente emocionado, exclama:

 

-¡Sabía que conocía ese apellido!-Y ahora que te veo, no has cambiado mucho. físicamente., pero estás mucho más serio que cuando nos conocimos–sonríe abiertamente Agustín.

 

-Claro -responde el  pensativo médico.- ¿Cuánto hace que no nos vemos? Yo recién empezaba la carrera.- ¡Hace muchos años ya, casi adolescentes…! Recuerdo las largas guitarreadas en el fondo de tú casa, y los gritos de los vecinos porque no los dejábamos  dormir. -¡Fue un error imperdonable no reconocer a tu padre!

 

-Mucha gente pasa por tu consultorio-No te culpes-Pero hora necesito tu ayuda, quiero saber algunas cosas que papá  nos ocultó.

 

-¿Qué ha sucedido? Tu padre me pareció un paciente  bastante caprichoso, pero dime, ¿Te has radicado por aquí?-¿Ya no tocas más? titubea Camilo sin responder lo que su amigo necesita descubrir.

 

-No lo sé, ahora vine únicamente  por  la boda de éste.-Dejé mi banda anterior, pero me han llamado de otra en Bélgica. –Veremos que sucede en el futuro –admite Agustín.

 

-Entiendo-Sé que no es momento de hablar de este tema, pero  quizá podamos tomar algo antes de que te vayas-Jamás volví a estar con nadie seriamente, no pude olvidarte-confiesa  Camilo mirando fijamente el rostro de su amigo.

 

-Tampoco yo-Cuando decidiste que no podías seguir conmigo por tus padres primero  y tu carrera después, creí que lo mejor sería irme un tiempo, que indefectiblemente fue muy extenso... Luego supe que ibas a casarte.

 

-Jamás  lo hice-Decidí que tenía que ser libre, no soportaría vivir en un closet eternamente.- Un alocado músico de profundos ojos grises  me lo hizo comprender, pero ese joven no quiso escucharme y se fue muy lejos de mi vida.

 

-Estaba muy dolido, y éramos muy jóvenes… ¿Y tus padres, viven?-pegunta Agustín.

 

-Si-pero aceptaron sin discutir mi sexualidad, si es lo que deseas saber .Tampoco me importaría sino lo hubieran hecho, hace tiempo que salí del closet.-Tal vez, todavía tengamos mucho de que conversar.

 

-No puedo pensar en eso ahora –suspira Agustín recordando de pronto la razón de su visita.- Volvamos a lo de mi padre, eso es lo que verdaderamente me preocupa en este momento.

 

-Si-perdón. –Se sonroja el médico.- Es que al verte se me removió el corazón, y los recuerdos volvieron a fluir.  -Pero no puedo comentarte nada sobre su enfermedad-añade Camilo retomando un tono estrictamente académico- Me hizo prometer que  no hablaría con su familia.

 

-Comprendo-pero mi padre desapareció, y encontré estos análisis –suplica observando al  hombre.-Quiero saber que significan.

 

- Hasta que se  hiciera la tomografía que le solicité no tengo diagnóstico certero. –Aparentemente  son quistes hepáticos. Pero él, temía que fuese cáncer y se negó a realizársela. -Aquí tienes los documentos que me firmó.-  ¿Has dicho que ha desaparecido?-pregunta de pronto Camilo con curiosidad.

 

-Si-su prometido está desesperado-no sabemos que hacer-Quería saber tu opinión para manejarme a partir de eso- Saldré a buscarlo ya mismo, y lo traeré a los golpes si es necesario-acota a el hombre furioso.

 

-No has cambiado mucho-sonrió el médico-sigues siendo  aquel impetuoso  joven que hacía lo que decía.

 

-Posiblemente  -suspira  melancólico-Ahora debo irme.- Debo comenzar la investigación.

 

-Te pido que me avises las novedades.-Cuando lo encuentres, trata de convencerlo  de que se atienda, a mí, no quiso escucharme.-Y espero, que antes de partir  nuevamente, podamos conversar  sobre nuestra vida-afirma el doctor apretando la mano de Agustín

 

-No te  prometo nada….aunque que me gustaría.

 

-Lo tomo como una promesa. Y como te dije, mantenme informado.

 

Abriendo la puerta, indicó a la salida al muchacho, fugazmente los labios entreabiertos de éste.

 

Agustín enrojece, ante la tímida sonrisa  de la secretaria, y Camilo comenta:

 

-Te lo dije –estoy fuera-Y no quiero perder esta oportunidad contigo.

 

Acariciando el sitio donde recibió la inesperada caricia, Agustín sale de prisa, y sin volver la vista atrás, sube al primer taxi que pasa frente a él.

 

Una vez en su casa, sube ansiosamente al ascensor,  encontrándose con Charlie y Alex conversando   en el comedor.

 

-¿Supiste algo de Adam?-pegunta  Charlie apenas lo ve entrar -Sé que fuiste a consultar a su médico.

 

-Tenían  que hacerle unos exámenes –pero se negó -Dio por sentado que estaba gravemente enfermo, y no quiso atarte a su destino.-explica sin titubear el recién llegado.

 

-Siempre fue loco –comentó Charlie tapándose el rostro con las manos –pero nunca creí que  tanto.

 

-Te prometo que lo traeré de vuelta-aunque  sea lo último que haga en mi vida.

 

Charlie lo abraza  volviendo a sollozar, mientras anuncia.

 

-No quiero cenar -iré al cuarto a descansar-Debo avisar  mi trabajo y a la importadora, que no iré en estos días, tengo la cabeza a en otro lado.

 

-Annie se encargará de todo, Jaime habló con ella.

 

-Jaime es el novio de ella, le haré un lindo regalo cuando Adam vuelva- anuncia  Charlie seriamente ante la sorpresa  de todos

 

El joven se retira a  su alcoba acompañado de   Alex, que no quiere abandonar su amigo, dejando  a Francesca y Agustín conversando sobre la próxima búsqueda. Cambiando momentáneamente de tema, el joven comenta indiferente a su hermana:

 

-¿Sabes quién es el médico?-Agustín Salvatierra.

 

-¿No fue tú novio en la adolescencia?

 

-Si-¡Qué casualidad!, ¿verdad?- Está casi igual-comenta éste.

 

-¿Se ha casado? -pregunta la mujer mientras disca a varios hospitales para saber si su padre se encuentra en alguno ellos.

 

-No-Está solo  aún-Y ha salido del closet.

 

-Vaya-suspira  la mujer-haciendo silencio.-Te llamó muchas veces después que marchaste, yo te lo hice saber.

 

-Lo recuerdo. —Y cuando todo esto acabe, me pidió que saliera con él.

 

-¿Qué harás,  hermano?

 

-No lo sé-Volví a  sentir algo extraño cuando me besó-susurra sonrojándose.

 

Sonriendo levemente al escuchar la confesión, Francesca sugiere:

 

-Disculpa que intervenga-Pero tal vez, deberían conversar. A veces la vida nos brinda otra oportunidad. Mírame  a mí-sonríe dulcemente-Además, sería bueno para Lorena o  Damián tener a su tío cerca.

 

-¿Lorena  o Damián?-pregunta sombrado el joven.

 

-Pensaba comentarlo cuando estuviésemos todos juntos. Pero bueno, se me escapó la noticia.-sonríe pícaramente la mujer-Serás tío otra vez.

 

-Felicidades, hermana-exclama Agustín abrazando a Francesca. Una razón más para quedarme-Te prometo pensarlo.

 

-Bien-agrega a la joven sin insistir-Ahora es primordial indagar el paradero de  nuestro padre-Aunque tengo la casi seguridad, que en cualquier momento lo veremos entrar  por esa puerta.

 

-Ojalá así sea –responde el joven mientras toma entre sus manos la guía telefónica.

 

 

 

Capítulo XVII

 

-Nada sobre  papá- -Ni vivo ni muerto-reflexiona Agustín en voz alta una semana después.

 

-Prometiste traerlo-exclama Charlie entrando a la habitación al escuchar la voz del joven.

 

-Y lo haré-pero está dando mucho trabajo, querido amigo.

 

-Llamaré aun detective privado-insiste éste-lo dije hace tres día y me dijiste que no sería necesario-

 

-Está bien-Seguiremos tu iniciativa, tengo una amigo policía, iré ya mismo a pedirle que me el número del mejor que conozca.- ¿Quieres venir?-responde Agustín tratando de tranquilizar a Charlie.

 

-¿Por qué no hablaste con ese oficial desde el principio?

 

-Claro que lo hice, quedé en avisarle. Pero creí que mi padre no demoraría en volver-Vamos ya mismo-señala golpeado suavemente  la espalda de Charlie.

 

-No  puedo acompañarte. Prometí a Alex ir a buscarlo a la escuela y pasar por la importadora con él-Además, quedamos en ir a buscar algunos video juegos que acaban de salir.

 

-Así me gusta-optimista-En cualquier momento, Papá estará con nosotros respondió Agustín asombrado ante el cambio de humor del muchacho.

 

-Eso espero-asiente Charlie.-Utiliza el auto de tu padre, irás más rápido. Yo no manejo.

 

-Gracias, -te haré caso-Pero estaba muy nervioso para manejar, por eso no te lo pedí.

 

-No precisas hacerlo-Estás en tu casa-acota el joven ante un agradecido Agustín.

 

Apenas Charlie ve que éste sale hacia la oficina de policías, toma una mochila cargada con algunas de sus principales pertenencias dirigiéndose  a buscar a  Alexander.

 

-¿Estás  seguro de lo que vas hacer, Charlie?-pregunta éste.

 

-Si-nadie hallará   a Adam si no voy buscarlo.-Gracias por  el dinero prestado, te lo devolveré  en cuanto regrese-

 

-Eso no importa-Lástima es una suma muy pequeña., no podrás vivir mucho tiempo con ella.

 

-Tengo algo más-Pero si sacaba dinero del banco pensarían que tramaba algo, y hasta podrían encerrarme en la casa-

 

-Es verdad-La familia no te dejaría tranquilo si se hubiesen enterado de tus proyectos.

 

-¿Me acompañas al autobús? Avisé que estaríamos juntos, claro, no dije lo que realmente haría-enrojece el muchacho.

 

-Sí, pero ¿dónde irás?-insiste el niño...

 

-Recorreré todo el país hasta  que lo halle-Te mandaré email de cada lugar en que me encuentre.

 

-Los esperaré ansioso, no vayas a olvidarlo- advierte  Alex preocupado.

 

-Bien –suspira el  joven una vez llegan a la estación principal de autobuses -Hasta pronto.

 

-Adiós, amigo-lo abraza con fuerza el niño-No olvides que prometiste comunicarte.

 

-Lo haré –palabra de hermanos–exclamó apretando  con firmeza la mano de Alex.

 

-No somos hermanos-suspira éste.

 

-Creo que sí- Ahora tenemos la misma sangre -exclama éste mentira sube raudamente  al autobús.

 

El rostro de Alex brilla ante  estas palabras y lo saluda por última vez, dirigiéndose inmediatamente  a su casa.

 

-“Es tardísimo”-exclama el niño al ver la hora.”-“Seguramente, mamá me matará”

 

-Alex-grita su madre cuando lo ve entrar-Con Adrián estábamos nerviosos-dijiste que  llegaría temprano, no podría soportar que te sucediera  algo otra vez-manifiesta abrazando a su hijo.

 

-Perdóname –Se nos voló el tiempo, te dije que haríamos compras con Charlie.

 

¿Dónde está él ahora? Supuse que vendrían juntos.

 

-Ahora está en el autobús-resopla el chico dirigiéndose a su habitación.

 

-Raro que  no entró.-replica la mujer-Siempre lo hace.

 

-Se sentía cansado, quería seguir buscando al abuelo.-Sin comentar más nada, cierra la puerta de su habitación, encendiendo al instante  la computadora.

 

-En un rato cenamos -Lávate las manos, por favor-agrega ésta todavía enojada.

 

-Bien, madre –responde Alex sin protestar.

 

El reloj marca las veintitrés horas, cuando Agustín, preocupado por la ausencia de Charlie, llama  a lo de su hermana, para asegurarse de que el joven se encuentra allí.

 

Al sentir el teléfono, Alex salta de la cama y abre  sigilosamente la puerta, tratando de  escuchar que sucede.

 

-¿Qué tal Francesca? ¿Cómo están todos?

 

-Bien, ¿y tú? ¿Alguna novedad?

 

-Contraté a un investigador privado, Charlie me lo pidió encarecidamente, además, yo ya no sé dónde llamar o ir...-El profesional  salió en busca a de papá inmediatamente.

 

-Perfecto-En poco tiempo estará con nosotros. Igual yo sigo indagando en los lugares más extraños que se me ocurran.

 

-Aprovecho a comentarte algo -anuncia el joven -Estuve  conversando con Camilo en una confitería  -También está ayudando a buscar  papá con unos amigos. Finalmente, me convenció para volver a  salir  una vez todo esta terrible situación termine.

 

-Me alegra mucho.-Como te dije, se merecen  otra oportunidad.

 

-Sabía que te alegrarías-¿Podrías pasarme con Charlie? Imagino que está cenando con ustedes.

 

-¿Pero no ha regresado?-Alex me dijo que estaba en el autobús. Pensándolo bien, mi hijo demoró en volver…No quiero pensar que Charlie haya…

 

-¿A qué te refieres?-palidece Agustín.

 

-Espera –Te llamaré en diez minutos.

 

Al escuchar que su madre corta, el niño se mete en la cama  tratando de hacerse  el dormido

 

Encendiendo a la luz, y tirando  de las frazadas, Francesca exclama:

 

-Sé que estás despierto-No me engañas, Alex ¿Dónde está Charlie?

 

-No lo sé-confiesa  el niño asustado-Fue a buscar al abuelo-Lo acompañé al autobús, por eso llegué tarde.

 

-Me mentiste.

 

-No madre, te dije que estaba en un autobús-Como dice Charlie, no me preguntaste donde iba.

 

-Sin dinero...

 

-Le di lo de mi chanchita. Y él tenía algo.

 

¡Dios!-¡Qué locura!

 

Desesperada, la mujer sale corriendo  de la habitación,  e intenta comunicarse con su hermano-

 

-¡Al fin me atiendes, Agustín!-  exclama al oír la voz de éste-Escucha lo que tengo para contarte.

 

El hombre oye todo en silencio, y sin inmutares responde:

 

-Bien, avisaré al investigador que busque también a  Charlie-Cálmate. Imaginé que podría hacer algo así.

 

-Se te oye muy tranquilo.-Debiste impedirlo  si lo sospechabas.

 

-¿Cómo encerrarlo y esconder la llave?-Vigila a Alex-Sería muy caro pagar por tres personas desparecidas.

 

-No hagas chiste, Agus. Esto es importante.

 

-Lo sé.-Solo busco la manera de  tranquilizarte. En cuanto sepa algo te aviso.

 

En ese momento, Alex reflexiona sentado en el borde de la cama:

 

 -Mamá no preguntó sobre la computadora, así que nada comentaré-Miraré ahora el correo por si hay noticias de Charlie, dijo que solo se comunicaría por mail –sonríe el chico levantándose con una pequeña linterna para que no lo descubran.

 

-Demasiado pronto-aún no me escribió-suspira volviendo al lecho.

 

Noches más tarde, un  interesado Alex lee las noticias de su amigo:

 

“Todavía no encuentro a  Adam –estoy en un pequeño pueblo arreglando computadoras  a voluntad... Trabajo de diez a dieciocho, y en los horarios libres busco a tu abuelo desde una pequeña oficina que armé en un café.- Estaré hasta fin de mes, y luego seguiré viaje. No comentes nada si no preguntan, estoy muy bien.

 

Te quiero. Charlie.”

 

“También te quiero y extraño mucho -Eres mi héroe –espero verte pronto.”- responde Alex apagando su PC

 

-Hijo-grita de pronto su madre –Hora de la escuela, Adrián te llevará.

 

-Ya estoy  listo -sonríe el niño saludando a su madre apenas cierra la máquina.

 

-Te diré algo-menciona sospechosamente la mujer-Sé cuánto amas a Charlie, y no te veo nervioso, espero no estés ocultando nada importante.

 

 -No madre- Charlie sabe defenderse-Muy pronto estará  aquí-responde terminando de preparar su mochila.

 

Sin hacer más comentarios, Alex se despide  de su madre, comenzando a charlar sobre futbol  con Adrián.

 

-“Sé que oculta algo.”-¿Pero qué es? –reflexiona Francesca mientras lo ve marcharse En ese momento, el celular de Agustín  comienza a vibrar sin detenerse.

 

-Buenos días-saluda una angustiada voz--Soy la madre de Charlie-Sé que ha desparecido, al igual que el Señor Pitt. No me he portado demasiado bien con él en estos últimos tiempos, y quiero comenzar a enmendar mis errores colaborando como sea en la búsqueda, tanto de él como de Adam.

 

-Oí hablar de usted, y los problemas que ha causado  -suspira el muchacho.-Y le suplico que  no se meta.-Ya hay gente especializada buscándolos.

 

-Es mi hijo-No puede pedirme eso-Moriré  si a Charlie le ha ocurrido algo.

 

-Está bien-trata de calmarla el joven.- le avisaré si hay algo que puede hacer.-“Después de todo, es su madre” reflexiona.-Pero, ¿cómo se enteró?

 

-Llamé a su trabajo para disculparme por todas mis locuras, y su jefa, atormentada me contó todo. -Bien, trataré de investigar algo por mi cuenta.-Por favor, llámeme si tiene alguna novedad.

 

-Le prometo hacerlo-Espero que usted  haga lo mismo si sabe de sus paradero-advierte el hombre hoscamente.

 

-Estaremos en contacto.-corta llorando la mujer.

 

-De ninguna manera Charlie llamará a su madre con todo lo que ha pasado, pero por lo menos la dejé tranquila. Podría entorpecer la búsqueda si interviene-acota el joven abrigándose para marchar a la importadora, tal como lo ha hecho desde que los hombres desaparecieron. “Al fin, parece que este trabajo me está interesando”-reflexiona sobresaltándose cuando ve que la cerradura de la casa comienza a moverse.

 

Casi sin respirar, ante la inquietante situación, se queda inmóvil observando la desmejorada figura que entra.

 

¡PAPÁ!-exclama dejando caer su bufanda al suelo-¡Al fin!

 

Adam se detiene un momento, y sollozando musita:

 

-Lo siento tanto hijo, fui un cobarde. Pero ya no podía estar sin ustedes.-Puedes insultarme, golpearme,…

 

Sin decir una palabra, Agustín se dirige a su padre, y lo abraza comenzando a llorar.

 

-¡No sabes lo que hemos pasado por tu inconciencia!

 

-Perdón, perdón, ¿qué más puedo decir?

 

Una vez  más calmado, Adam comienza a contar todo lo que sintió ante su posible muerte, mientras que se cubre el rostro con desesperación al escuchar que su amor se ha ido.

 

-Volverá en cuanto sepas que estás aquí...-Solo debemos hacérselo saber-Y tengo una buena idea –sonríe el muchacho golpeando el hombro de su padre que trata de tranquilizarse al escuchar las seguras palabras de su hijo.

 

 

 

Capitulo XVIII

 

 

 

Mucho más segura por la aparición de Adam, la familia se reúne para almorzar juntos y comenta la forma de traer a Charlie de vuelta a casa.

 

-Debiéramos matarte, padre, ¡cómo nos hiciste esto!-exclama Francesca.

 

-Ya se lo dije  varias veces –replica Agustín –Y ahora Charlie.

 

- Eso es lo que más me preocupa en este momento.-Y si bien, extrañaba  a todos, pensar en él, especialmente mi noches vacías, fue tremendo.-Me porté como un  cobarde, y no alcanzarán los años de vida que tenga, para  arrepentirme de mi conducta. Aunque sin Charlie no duraré mucho-solloza Adam cabizbajo.

 

-Por suerte usted ha regresado,  Señor Adam, y  seguramente, Charlie aparecerá pronto- acota Jaime que se ha acercado a saludar -No se ponga mal.

 

-Haremos un llamado especial por los  Diarios con tu foto, papá- Quizá Charlie lo lea y llame-afirma animoso Agustín

 

-A mí   Charlie no gusta leer el diario- afirma el hombre.

 

-Entonces saldremos  a recorrer canales de televisión. Su madre llamó arrepentida hace unos días, y tenemos un detective tratando  de hallarlo. Lo encontraremos antes de  lo que canta un gallo.

 

-M e gusta tu  entusiasmo hijo-sonríe  Adam.

 

Asintiendo levemente, Agustín continua explicando su idea.

 

 -Por ahora, comencemos por canal ochenta y dos, es muy visto-reflexiona  Agustín.-Además, ahí dan Jack y Bill, Charlie jamás se perdería ese programa. Adam suspira, y observado al grupo que lo rodea, exclama:

 

-Gracias, Familia-Por estar, por amarme tanto, por preocuparse….-se quiebra el hombre nuevamente.

 

De pronto, Alex se acerca su abuelo, y tocándole un brazo exclama curiosos:

 

-¿Cómo viviste, abuelo?-¿Trabajabas?

 

-Llevé dinero--Bajé del autobús en Quiróz un pueblo que está a unos cien km de aquí-responde Adam mientras el niño busca ese nombre en su computadora.- Vagué varios días por el pueblo, hasta que una mañana, me desperté en la habitación de la pensión en que vivía, y me di cuenta que me había vuelto loco al actuar de esa manera. Entonces decidí volver-finaliza.

 

-Vaya, abuelo, que lugar tan feo- resopla  el niño quitando  la vista de la pantalla. Es parecido al que se encuentra Charlie.

 

El niño se cubre velozmente la boca apenado por su indiscreción mientras la voz de su madre retumba por todo la habitación:

 

-Alexander…. ¿Cómo sabes dónde está CHARLIE?

 

-POR FAVOR, QUERIDO NIETO-Si sabes algo sobre él, dínoslo-Nunca sabrá que nos contaste.

 

-Tenemos la misma sangre, no puedo traicionarlo.-desafía el niño.

 

-Escucha –él se fue  a buscar a tu abuelo, pero Adam está aquí, ahora, entonces querrá volver .Se enojaría  mucho sino le avisas que Adam está con nosotros-comenta dulcemente Adrián indicando a su compañera que mantenga silencio.

 

-Suena lógico lo que dices -Y yo lo extraño mucho-Le mandaré un mail-concuerda el niño.

 

Sin aguantarse, Francesca exclama.

 

-Siempre supiste donde estaba  nuestro Charlie, ¿verdad Alex?

 

-Por favor, Francesca, hace un gesto Adrián -eso no importa –Ahora lo único que interesa es ese joven vuelva y la boda finalmente se lleve a cabo.

 

-Es verdad-sonríe Alex mirando a su madre desconfiado-Le contaré a  Charlie que el abuelo está  aquí-Seguro vendrá volando.-sonríe comenzando a abrir su  mail.-

 

-OH, OH-exclama éste  de pronto corriéndose el cerquillo –Tengo correo de Charlie, y me comenta que por una semana o más no escribirá, saldrá a un pueblo perdido entre las sierras donde casi no hay comunicación. Piensa que el abuelo puede estar  incomunicado allí- comenta mostrando a su tío el mail-

 

Agustín observa el mensaje  y alega animado:-Mira lo que dice abajo:

 

“Solo tiene los canales abiertos de TV, por lo menos, podré ver a Jack y Bill en mi descanso”.-Vamos papá,  hagamos lo previsto. Lleva una foto de Charlie y la mostraremos al aire, por si alguien lo reconoce.

 

-Yo voy también-grita el chico –Quiero hablar por televisión.

 

-Todo esto es tu culpa, chiquilín-Por no hablar cuando debiste.-grita Francesca.

 

-Deja al niño, hija. Es mi falta por actuar con tanta inmadurez –Deja que vaya, quizá  al vernos juntos, Charlie regrese más rápido-.

 

La mujer frunce las cejas y  asiente mirando enojada a su hijo que levanta los hombros sin decir una palabra...

 

A las dieciocho horas, luego de convencer al productor del informativo, Adam y Alex se paran ante las cámaras del programa y comienzan a hablar:

 

 “El abuelo volvió, Charlie. Ya no tienes que estar  lejos”-anuncia  Alex mientras Adam muestra la foto de su novio ante la pantalla.

 

-“Por favor, si alguien reconoce  a este joven, dígale  que su familia lo espera ansiosamente”-insiste enseguida el conductor del noticiero.

 

-“Vuelve, hijo, por favor”-ruega Julieta observando el programa desde su casa.-Agustín fue muy amable al avisarme que saldrían al aire, yo no me lo merecía después de todo lo que hice”

 

Sin sospechar lo que sucede en casa, Charlie se encontraba preparando su equipaje para ir  a Villa Méndez, cuando alguien golpea  con firmeza la puerta de su habitación.

 

-Soy yo, Marmo –grita el -dueño de la pensión.-Te buscan  por televisión.

 

-¿Quéee?-exclama Charlie sin poder creerlo.

 

-Apúrate, ven a mirar.

 

Los hombres corren, justo en el momento en que Adam repite emocionado,

 

“Si estás ahí, Charlie, llama a mi celular”

 

-Es mi prometido-grita feliz- ¡VOLVIÓ! ¿Me dejas llamarlo, Marmo ?Perdí mi móvil.

 

-Claro, y no olvides recomendar mi pensión si te entrevistan.-Recuerda lo amigo que somos.

 

-Claro que lo haré –asiente Charlie-Es la  mejor posada del mundo

 

El hombre suspira dubitativo, pensando cuantas pensiones podría conocer un hombre tan joven.

 

Horas después, Adam desciende del avión particular alquilado por la madre de su prometido,  y corre  hacia él con desesperación, apenas lo divisa en la puerta del aeropuerto.

 

-No vuelvas a irte, Adam-susurra  Charlie abrazándolo con fuerza.

 

-Tampoco tú, casi me enfermo de angustia cuando llegué y no te encontré, querido-insiste  besándolo con fuerza delante de las pocas  personas que transitaban a esa  tardía hora por el lugar.

 

Cundo finalmente s e separan, un ansioso  Alex se acerca, uniéndose a los hombres que lo aprietan con fuerza.

 

-Lo siento, Charlie, tuve que confesar  que nos conectábamos susurra una vez se suelta.

 

-No importa, Adam había regresado-Y mi  búsqueda había terminado  si él volvía a casa.

 

Caminando con el niño en medio de los dos, suben al pequeño jet, dirigiéndose inmediatamente a su ciudad natal.

 

--Este avión te debe haber salido muy caro, Adam-comenta Charlie con seriedad.

 

-Lo pagó tu madre –Al perderte creyó enloquecer y se puso a nuestra disposición. M e preguntó si podría ir a la boda-Tu deberás contestar.

 

-Veremos, Adam-Ahora no es momento de hablar de eso.-Pero la llamaré mañana para agradecerle.

 

Apenas el avión aterriza, Francesca, Agustín y Adrián se abalanzan  hasta ellos, y comienzan a besar a Charlie, que inquieto  por el roce, intenta separase, pidiendo ayuda con los ojos  a un sonriente Adam...

 

Mientras Agustín  los lleva  su domicilio, Charlie comenta:

 

-Adam-luces muy atractivo en televisión-Quizá deberías salir más seguido.

 

Hundiendo al joven cariñosamente contra su pecho, el aludido comienza a reír  junto con su hijo, atónitos ante el gracioso comentario.

 

 Las pocas horas que le quedan a la noche corren velozmente, mientras Adam y Charlie se aman profundamente, sin preocuparse del paso del tiempo e ignorando el agotamiento que los invade...

 

Lentamente, los  primeros rayos del sol comienzan a invadir la habitación, cuando Charlie comenta:

 

-Levántate, Adam-

 

-Hoy no iremos a trabajar-Vuelve a la cama-No quiero separarme de ti.

 

-Lo siento-Debes ver  al médico y culminar los exámenes que faltan-Vamos

 

-Es muy temprano-responde quejoso el hombre.

 

-No dormiré más contigo hasta que hagas lo que te pido.-Lo prometiste  cuando nos acostamos.

 

-Vaya manera de convencerme-vocifera el hombre.

 

Obedeciendo de mala gana, Adam obedece, y luego de desayunar, los dos hombres se dirigen hasta el hasta el consultorio  médico.

 

-Venimos a ver al Doctor Salvatierra, pero no tenemos reserva -Dígale por favor que el Señor Adam Pitt, antiguo  paciente, necesita verlo con urgencia-comenta el hombre  a la secretaria del Doctor.

 

-Aguardaremos  lo que se necesario-agrega Charlie ante la hosca mirada de su amante.

 

-Pues no esperarán nada-El padre de Agustín es siempre bienvenido-Adelante-Falta media hora para mi primer paciente-exclama el médico al escuchar el nombre del padre de su antiguo novio.

 

-Camilo Salvatierra-Ya tengo claro bien quien eres, mi hijo me lo contó todo en estos días –lo abraza  emocionado el hombre.

 

-Adam –Que gusto volver a verte-Ya me contó Agustín lo sucedido, y me  alegra que te hayas decido a realizar los estudios necesarios para confirmar mi diagnóstico-afirma el hombre observando discretamente a Charlie.-Y éste joven debe ser tu prometido--

 

-Perdón, olvidé presentarlos-Charles Suar, mi casi esposo. Charlie, es el Doctor Camilo Salvatierra.

 

-Escuché  de él; es amigo de Agustín-sonríe  el joven abiertamente.

 

Adam tose, y continúa explicando ante la comprensiva mirada del profesional:

 

-Charlie me convenció…y haré todo lo que me mandes.

 

-Querido amigo, probablemente  sean solo quistes hepáticos.-Pero quiero estar seguro-Nunca debiste haber huido-susurra éste.

 

-Me asusté -no por el examen, sino por los que podía padecer si era algo maligno.

 

-¡Qué barbaridad!-exclama el joven al padre de su amigo.-Déjame hacer un llamado ahora mismo-insiste Camilo. -Florencia ¿Podría comunicarme con el Dr Perez?-Gracias.

 

Mientras los viejos amigos recuerdan cosas del pasado, el teléfono vuelve a sonar.

 

-Buenos días, Raúl .gracias por  llamar enseguida- , ¿Tendrías mañana alguna hora libre para una Tomografía Computada?  Perfecto –responde el doctor segundos después, pues ya la tienes ocupada- Un paciente  mío parece padecer de unos quistes en el hígado y me quiero asegurar bien antes de comenzar el tratamiento correspondiente, Adam Pitt es su nombre-Está aquí-ya lo informo de todo...-Nos vemos pronto, amigo- se despide Agustín.-Y otra vez gracias.

 

-Bueno, Charlie-comenta Camilo apoyando el teléfono en la mesa-trae mañana a tu prometido a las catorce-Con seis horas de ayuno.

 

El joven, que se había mantenido callado hasta el momento, responde feliz al ser tenido en cuenta:

 

-Con mucho gusto-Aquí estaremos-Y esta vez no te escaparás-rezonga haciendo un gesto ceñudo a su novio.

 

-Jamás-acota éste levantando la mano en alto.

 

-Muy bien-lo espero entonces-sonrió el profesional–Ahora tengo otro paciente, así que nos debemos despedir. Saludos a Agustín –musita enrojeciendo.

 

-Gracias-serán dados. -Y estaremos  aquí a la hora señalada susurra Adam.

 

Los hombres se retiran y una vez en el auto Charlie afirma:

 

-Tengo hambre, Adam. Comamos algo y llévame a mi trabajo-Quiero avisar que pasado mañana comienzo, espero no me hayan despedido-finaliza de hablar.

 

-No lo hicieron, Annie  se encargó de explicar lo sucedido. -Y cualquier cosa, trabajarás conmigo a tiempo completo-Y hablando de la empresa, también nos detendremos un momento en el lugar, aunque me he enterado de que Agustín se ha ocupado muy bien de ella...-Ojalá se quedara definitivamente.

 

-El doctor conoce muy bien a tu hijo,  ¿hubo algo entre ellos?

 

-Eso creo-un intenso romance de jóvenes, pero no sé porque acabó.

 

-Lo suponía-Se puso colorado cuando lo mencionó.

 

-No sé te pasa nada, Charlie-

 

-Fu evidente-Cualquiera lo hubiese notado-comenta.

 

-Y hoy espero que tú  enrojezcas de tanto que te voy amar, pequeño demonio.

 

-No soy un demonio-sonríe de pronto-apretando la mano de Adam, agregando enseguida:-

 

-También quiero estar contigo-Hagamos nuestros mandados  y luego  no saldremos hasta  mañana de nuestra alcoba.

 

Ante la inesperada declaración, Adam conduce más rápido, emocionado por la idea  de tener en poco rato más a Charlie durmiendo entre sus brazos.

 

-Maneja despacio, Adam –Y a hemos tenido demasiados problemas para sufrir ahora un accidente.

 

Suspirando, Adam reduce la velocidad, revolviendo fugazmente el rojizo cabello de su novio.

 

-¿Te dije cuánto te amo, Charlie?-pregunta irónicamente Adam.

 

-No lo hiciste el día de hoy, pero me lo dices con frecuencia-responde quedándose callado hasta finalizar el viaje.

 

A las seis de la mañana del otro día Agustín, Charlie y Adam  desayunan conversando alegremente, cuando éste último refunfuña:

 

-Comeré bastante-No podré alimentarme más hasta después del  examen médico.

 

-Y con toda la actividad  de anoche debes recuperar fuerzas-casi no puedo sentarme-exclama su novio  moviéndose  sobre la silla.

 

-¡Charlie!-No debes hablar intimidades en público-rezonga  éste cuando su hijo se ahoga con un sorbo de leche

 

-No hay público-Es Agustín...

 

-Mejo me voy- sonríe éste levantándose-Debo hacer un inventario en la importadora.

 

-Yo vuelvo mañana a mi antiguo trabajo -Annie me dejará recuperar las horas  perdidas, y quizá Agustín pueda ayudarte mientras yo no  puedo acompañarte, Agus ¿Crees que podrás quedarte un mes más?

 

-Realmente pensaba irme después de la boda, pero si soy necesario, pediré a la banda que me espere-reflexiona el hombre-Pese a lo sucedido, me encantó estar con ustedes.

 

-Quizá puedas tocar aquí en alguna orquesta-acota sonriendo Charlie.

 

-No lo sé-responde escuchando que su celular comienza  sonar-¡Camilo!-exclama sorpresivamente-Si-mi padre irá en ayunas-Y claro que me gustaría  cenar contigo hoy-Paso a buscarte a las diecinueve por tu casa. -saluda el hombre mientras  sigue conversando con su antiguo amante.

 

-Se quedará  definitivamente con nosotros -expresa Charlie cuando ve que se marcha.

 

-¿Cómo sabes?-pregunta curioso el hombre

 

-Ama a ese joven-sus ojos brillaron  cuando vio que era él quien llamaba...

 

Adam toma la mano de su novio y la besa  profundamente enviándole una mirada de adoración.

 

-Esperemos que tu intuición tampoco falle esta vez, cariño-acota ilusionado.

 

Una vez finalizado la tomografía, Adam y Charlie esperan los resultados en la recepción del Hospital.

 

-Adam Pitt-llama  a las catorce y treinta la secretaria.

 

-Soy yo-se sobresalta el hombre al oír su nombre.

 

-El Doctor Salvatierra los espera.

 

-Entro con él-Soy el futuro esposo -acota Charlie tomando de la mano a Adam.

 

Un sonriente Agustín indica a sus amigos que deben sentarse.

 

-Bueno, Adam-Vivirás mucho tiempo más, al menos, no morirás por estos quistes.-Con una buena dieta y unos comprimidos específicos  controlarás tu  malestar, y seguro terminarán esas náuseas y mareos que te aquejan  -Todo este nerviosismo pudo haberse evitado si no hubieses huido-susurra el hombre mirando quedamente a su paciente.

 

Sin responder, Adam se abraza con Charlie y comienza a sollozar. Golpeando  suavemente la espalda de su novio, el joven responde:

 

-No te preocupes, Doctor. Adam es  muy sensible .Parece un niño-Siempre llora de alegría. O de placer-acota enseguida haciendo un guiño al profesional...

 

Calmándose  al escuchar la respuesta, Adam señala:

 

-Charlie, te dije que no hablaras de nuestros secretos con desconocidos.

 

- El Doctor no es un desconocido, me dijiste que fue novio de Agustín. Además, imaginé  que así te calmarías  -insiste dirigiéndose  al divertido médico-Vamos ahora, vi que hay más gente esperando atención.

 

Rato después, los hombres se detiene en un carrito en la costa de la ciudad y almuerzan ajustando detalles sobre su próxima boda.

 

 

 

Capitulo XIX

 

A los dieciocho y treinta Agustín sale a buscar a Camilo. Luego de ubicar  el coche en la puerta del edificio de apartamentos donde éste reside, toca timbre, escuchando enseguida al joven que lo invita a pasar. Una vez en el primer piso, golpea la puerta nerviosamente.

 

 -Entra -grita Camilo- Está abierto.

 

El joven obedece, aspirando profundamente apenas entra al conocido perfume de su amado, que tantos recuerdos le trae.

 

-¿Siempre recibes así a los que tocan timbre?-exclama el joven tratando de calmarse.

 

-No –solo a los que son tiene un timbre de voz tan maravilloso como el tuyo.

 

Agustín se pone a toser, cuando escucha la  potente risa de Camilo que invade la habitación.

 

-Ya voy –toma asiento y sírvete lo que quieras-agrega el anfitrión.

 

-Gracias, quisiera un poco de soda.-hace meses que no bebo alcohol -desde que dejé la banda  no volví a probarlo.

 

-Me parece bien-Tienes agua en la heladera.

 

-Muchas gracias, tomaré un trago mientras te espero -acota  el joven acomodándose en un sillón contra  la ventana.-Es muy hermoso tu apartamento, ¿hace  mucho que vives aquí?-pregunta tratando de entablar un diálogo.

 

-Me mudé  poco después que terminamos .No quería recuerdos que me hicieran sufrir.

 

-Entiendo. También yo pasé mal-acota Agustín ensimismado en mirar la gente que camina en la transitada avenida.

 

-Disculpa la demora –lo hace  sobresaltar Camilo acercándose sorpresivamente al comedor.-  Llegué del hospital más tarde de lo previsto.

 

-Valió la pena-Estás muy elegante -comenta observando el oscuro pantalón azul  a tono con la delicada camisa celeste que se ha puesto Camilo...

 

-También tú-Te sacaste los  piercing de la nariz, y también las rastas.

 

-Hay más cosas que eliminé-sonríe el joven levantando las cejas-Quizá luego quieras comprobarlo.

 

Camilo lo observa fijo y comenta en un hilo de voz:

 

-Seguramente- Nunca debí dejarte ir.

 

-Y yo un cobarde al no luchar por tu amor.-Solo  puedo justificarme porque era muy joven en ese momento-titubea  Agustín.

 

-Yo soy mayor que tú, simplemente fui torpe-parpadea emocionado.

 

Mirándose en silencio, los hombres  sin rinden a la pasión, y comienzan a besarse con fuerza, una y otra vez, como si el tiempo no hubiera transcurrido.

 

-Vamos a cenar algo-Y luego, tenemos  toda la noche para nosotros, si lo deseas-titubea  Agustín acariciando el rostro de su amado.-Esta vez, iremos lentamente, sin errores.-Tengo el coche afuera-finaliza tranquilizándose.

 

Camilo asiente y si hacer ningún comentario, sigue al hombre hasta el lugar indicado, mientras  se distraen  platicando de diversos acontecimientos de sus vidas.

 

La cena transcurre amenamente, y una vez regresan al apartamento  de Camilo, los jóvenes vuelven a abrazarse con desesperación.

 

-Me prometí  al venir aguantarme con solo un beso, pero no puedo hacerlo- suspira Agustín besando el cuello de su amado .Si me dejas, me quedaré toda la noche

 

Sin responder, Camilo  saca el buzo a su  antiguo amante, dirigiéndose velozmente hasta la cálida alcoba del médico-Una vez totalmente desnudos, se acuestan en la amplia cama de Camilo, mientras el médico susurra:

 

-No sabes cuánto soñé con este momento-No puedo creer que finalmente estés aquí.

 

Sin responder, Agustín besa nuevamente a su  compañero, mientras la cómplice luna los acompaña silenciosamente  desde el cielo.

 

El intenso romance parece no tener fin, hasta que varias semanas después,  un angustiado Camilo pregunta   su amante:

 

-¿Te irás entonces nuevamente?

 

-Lo siento-debo pensar todo lo sucedido-Te amo, pero...

 

-No quieres compromisos…

 

-No es así, solo que...

 

-Vete…No mereces mi amor. Salí   del closet por ti, cambié mi vida por seguir contigo, pero tú, sigues siendo el mismo egoísta de siempre -Pero ten en cuenta, que si te vas ahora, el adiós  será definitivo.

 

 -Escucha, dame tiempo…-Pensé que sería más fácil, pero  quedan vestigios del pasado, mi infancia no fue fácil, me cuesta establecer relaciones permanentes.

 

-No trates de engañarme, ni te mientas a ti mismo con falsa excusas.-Amas  esa vida de libertinaje y no quieres ataduras de ningún tipo-Adiós, Agustín.-Buena suerte.

 

-Nos veremos en la boda de papá.

 

-Discúlpame con tu padre y Charlie-tengo licencia en mi trabajo  y haré un largo viaje. Saqué pasajes para dos, pero devolveré uno-Ya vete-exclama dando la espalda al hombre-Conoces la salida hacia la calle.

 

-No quise hacerte daño. Creí que podría establecerme contigo

 

-Buenas noches, Agustín –insiste el hombre con firmeza-No digas más nada...

 

Sigilosamente, el joven  baja la cabeza, retirándose apesumbrado del sitio donde vivió tantos hermosos momentos. Al quedar solo, Camilo se desmorona, y comienza a sollozar desconsolado.

 

Una vez dentro del auto, Agustín observa el apartamento de su amante, y tas un momento de vacilación, enciende el vehículo y marcha hacia su casa sin mirar atrás.

 

El día de la boda llego y un  sol brillando  con todo su esplendor acompaña la alegría de los novios.

 

-¿Crees que los testigos llegarán en hora?-pregunta Charlie observando ansiosamente por la ventanilla  de la limusina  que alquilaron para ir al Registro Civil.

 

-Ya estarán en la oficina  de la ceremonia.-Cálmate-o  transpirarás el elegante traje que traes puesto.

 

-¿Estamos muy atractivos, verdad, Adam?-acota el joven observándose por el espejillo del chofer.

 

-Seremos los más hermosos de todo el sitio-Confía en mí.

 

-Lástima me duelen tanto los pies –Creo que compré los zapatos un talle menos.

 

-No son pequeños, simplemente estás acostumbrado a los mocasines.

 

El chofer estaciona, y abre la puerta para que los novios desciendan:

 

-Señores-Muchas felicidades-los despide  amablemente el hombre.

 

-Gracias-responde Charlie-tomando de la mano a su novio -Mira, exclama casi enseguida, ¡mis padres están aquí!

 

-Dijeron que vendrían, amor.

 

-Pero no les creí- Supongo que me equivoqué esta vez.

 

-Así fue –Y vamos que faltan solo diez minutos para la boda -Adelante señor-afirma dirigiéndolo hacia la entrada del lugar.

 

Charlie sonríe observando a todos los presentes, y mientras el juez lee las actas correspondientes, susurra a su esposo.

 

-Tenía miedo que los testigos llegaran tarde.

 

Adam aprieta su mano,  haciéndole señas de que no hable.

 

Una vez las formalidades  finalizan, los esposos se retiran bajo una nube de arroz multicolor que va cayendo a su paso.

 

-¡Viva! ¡Viva!-gritan los presentes dirigiéndose al salón en el cual  se ofrecerá un homenaje a los recién casados.

 

Luego de los saludos correspondientes, éstos encabezan  el baile nupcial, seguidos por los padres de Charlie que no dejan de sonreír.

 

-¿Quizá quieras tomar un café conmigo algún día?-titubea Santiago a su exesposa.

 

-Creo que sí-Tengo ganas de tomar unas largas vacaciones en mi trabajo y retomar algo de mi vida que dejé en el pasado.

 

-¿Estoy incluido en esa decisión?

 

-Cundo me llames veremos –sonríe la mujer mirando profundamente los ojos de Santiago.-ti, nunca se sabe –suspira la mujer.

 

Con una copa en  su mano, un inquieto Agustín caminaba constantemente hacia la puerta, rezando para que Camilo se arrepintiera y viniera a la fiesta.

 

“-Soy un tonto “-fue claro de que no vendría”-reflexiona el hombre, y qué esta vez, era el final definitivo.

 

De pronto, una firme  mano se posa sobre su hombro, y Agustín aprieta sus ojos con fuerza.

 

“Camilo”-susurra –mirando hacia atrás, encontrándose  con los oscuros ojos de su padre.

 

-Lo siento-pensé que eras...

 

-La persona que tanto amas no vendrá- Camilo nos llamó para saludarnos hace unos días, y  contó lo sucedido. Espero  que no te arrepientas de tu decisión—lo enfrenta  Adam

 

-Papá, ¿qué debo hacer?-gime   apoyándose en el hombro de su padre.

 

-Lo que tu corazón te dicte-Siento no haber sido un buen ejemplo para ti de chico, pero hice lo que pude. Seguramente  no logré inculcarte adecuadamente  la importancia que tiene comprometerse con algo o alguien-comenta el hombre acariciando la mejilla de su hijo.

 

-Fuiste un padre maravilloso. Yo soy el problema. Tengo miedo  de entablar algo estable y fallar. Y créeme, a su manera, mamá también fue buena con nosotros,-No son ustedes la cusa de mi indecisión.

 

 -Todos tenemos esos temores- sonríe el hombre saludando a Charlie que no deja de conversar con Alex-Los seres humanos somos tan diversos e impredecibles que quizá eso, nos haga ser maravillosos-En fin, piensa bien, Camilo es un gran muchacho. -Charlie no volverá  a la importadora, el ama la informática, y le han ofrecido un ascenso. Tienes empleo, si deseas quedarte.

 

En eso, Jaime y Annie se acercan  a despedirse, interrumpiendo el diálogo:

 

-Disculpen –debemos irnos- Intentaré convencer a Annie de que se case conmigo- susurra el portero en el oído de Adam. –Díganle a Charlie que  yo  cuidaré bien de Pepe mientras estén de luna de miel-afirma sonriendo a  sus amigos.

 

-Bien-debo ir  a buscar a mi esposo-suspira Adam-Nos vamos en dos horas para un breve crucero de tres días-Queremos estar  en casa pronto y disfrutarnos uno al otro tranquilamente.-Ah –casi lo olvido-  exclama introduciendo una la mano en el bolsillo de su chaqueta-Agustín me dejó este pasaje, por las dudas. Creo que  el avión sale a las diecisiete-Te da el tiempo para encontrarte con él, si cambias  de opinión—Buena suerte, hijo.

 

Apenas Adam abraza a Charlie, cuando  distingue a su hijo que sale corriendo del salón.

 

-Buen viaje, hijo-hiciste lo correcto. –medita  silenciosamente.

 

Siguiendo a la mirada de su esposo, Charlie comenta:

 

-Se encontrará con Camilo y nunca más se alejará de ti.-Cálmate, Adam.

 

-Veremos, no me quiero ilusionar. –Y ahora marchemos a nuestro viaje -No veo la hora de estar a solas contigo en el barco-acota un efusivo Adam.

 

-Sí, pero fue una lástima no quisieras ir a la pensión donde viví cuando salí a buscarte.  Le prometí al dueño que iba a volver.

 

-Lo haremos, cariño, pero, ésta  es nuestra luna de miel…debe ser algo especial -insiste el hombre comprensivamente.

 

-Bien lo visitaremos en otra oportunidad-responde Charlie resignado-Espero que Marmo no se ofenda.

 

-¿Mermo?-pregunta Adam confundido.

 

-Así le dicen al propietario del lugar-El nombre del  pueblo es Mármora, y a él le dicen Marmo.

 

-Haremos lo siguiente: Le compraremos un lindo recuerdo, y próximamente  se lo llevaremos, ¿Qué dices?

 

-Excelente –y nos quedaremos una noche.

 

-Está bien-si es tu deseo-suspira Adam rezando para que la pensión sea cómoda.

 

Un profundo beso selló el acuerdo, mientras Agustín se dirigía velozmente en un taxi a encontrarse con Camilo.

 

-Apure, apure-rezongaba el joven al malhumorado taxista.-Debo  llegar a tiempo.

 

-Hubiese salido antes-Ahora cállese, o me hará chocar-refunfuñó el hombre.

 

El aeropuerto parecía explotar de gente cuando el potente parlante anunciaba  la salida del próximo vuelo a París.

 

 - Pasajeros del vuelo noventa y dos  a control- Presentar documentación sin demora en el mostrador de embarque.- Muchas gracias-comunicaba  la segura voz  femenina en diferentes idiomas.

 

Ya sin esperanza, Camilo miró la hora en su reloj pulsera levantando  lentamente su equipaje.

 

-Bien –otra vez debemos separarnos-Adiós, amor-Que logres todo lo que deseas-suspira dolorido   dirigiéndose a la fila correspondiente.

 

De pronto, el joven se detiene, cuando le parece escuchar que alguien lo nombra por algún lado.

 

-Seguramente es mi imaginación –además, Hay muchos Camilos-sacude la cabeza reiniciando su marcha.

 

-Camilo, ¿estás por aquí?-No voy dejar que partas solo-grita Agustín empujando a los enojados pasajeros.

 

-¿Agustín?-exclama apoyando su maleta nuevamente en el suelo.

 

. Con temor de estar equivocado, levanta  la cabeza  lentamente, logrando distinguir al desaforado  joven, que  con su pasaje en alto lo busca desesperadamente.

 

Sin perder un minuto, corre hacia él, sujetándolo con firmeza apenas lo encuentra. --Pensé que no vendrías  -solloza Camilo...

 

-Aquí estoy, creí volverme loco al pensar que nos  separaríamos otra vez. Solo traje la documentación, vine de la ceremonia directamente .Por suerte dejaste a papá el pasaje.

 

-Tuve esperanza de que te arrepintieras,  y en cuanta a lo demás –con un poco de suerte no necesitarás más nada que lo que traes puesto.-sonríe Camilo besando profundamente a su novio.

 

Algunos presentes comienzan a aplaudir ante el romántico encuentro, mientras Camilo suelta su amado y susurra feliz:

 

-Eres como tu padre –Necesitas fama y atención-Tendrás ambas  cosas  si te casas conmigo.

 

-Es muy pronto para hablar de matrimonio -tiembla Agustín.

 

-¿Crees que es poco tiempo?-Hace seis años que te espero-sonríe el médico mirando hacia lo alto.

 

Deslumbrantes, por la felicidad, se toman  de la mano dirigiéndose a mostrar sus pasajes. Con la esperanza pintada en sus rostros los hombres  viajan por el cielo, despidiéndose  de la ciudad en la que, seguramente,  vivirán juntos cuando regresen.

 

 

 

 

 

Dos años después:

 

-Ya no doy más-exclama Adam sentándose en el mismo sitio en cual se habían conocido con  Charlie  tres años  atrás-Estoy agotado-No soy un chiquilín.

 

-También estoy cansado-jadea  Charlie acomodándose al lado de su esposo mientras le pasa un brazo por los hombros.

 

-Quizá tenga que comenzar practicar otro deporte-mi medio siglo de vida comienza a pesarme. Tú puede patinar con Alex.

 

-Tu nieto  está muy ocupado cuidando a su hermana. Desde que nació la niña, me tiene  olvidado-refunfuña el joven.

 

-Nos seas celoso, Charlie-dale tiempo. Pronto se aburrirá y volverá a su vida pasada.

 

-¿Crees que yo vaya a tener algún hermano ahora?-Mis padres se han reencontrado, y mi madre es joven aún-parpadea Charlie ilusionado.

 

-Pero no lo suficiente como para engendrar. Ella se arregla mucho, y eso le saca años.-responde el hombre, sin mencionar la  cantidad de cirugías estéticas que tiene la mamá de su esposo.- Recuerda que están también  los hijos de tu padre, ellos son hermanos tuyos.-replica  a continuación el hombre.

 

-Es verdad.-acepta el joven poco convencido, aunque los veo poco. Igualmente tenemos a los mellizos que adoptó Agustín con Camilo, pero son muy pequeños y lloran mucho.

 

-Así son los bebés, Charlie-sonríe el hombre.

 

-¿Crees que nosotros también deberíamos adoptar  algún niño, Adam?

 

El hombre lo mira asustado, y titubea.

 

-Hay muchos bebés en la familia, pero si tú quieres, podríamos pensarlo más adelante - traga un inquieto Adam.

 

-¡Pues claro que no!-Solo te quiero a ti, Adam. Eres mi vida, mi todo-suspira besándolo con fuerza en los labios...

 

-¡Vaya! me pusiste nervioso-¡Cambiar pañales a mi edad!!!

 

-JA–Imaginé que lo haría- ¿Sabes lo que deseo  ahora?

 

-No-¿Cómo podría saberlo?

 

-Comer una hamburguesa en aquel carrito que está contra la cancha de futbol.

 

-Pues vamos, me parece perfecto...”Es mucho mejor que hablar  de bebés” sonríe Adam secándose la transpiración que empapa su rostro...

 

Los hombres  se sientan tranquilos junto a una pequeña mesa, aprovechando esa  tarde primaveral, cuando Charlie se dirige preocupado hacia  su esposo.

 

-Adam –Hay algo que debes saber-No puedo ocultarlo más

 

-¿A qué te refieres?-comenta éste palideciendo.

 

-Espero no te enojes conmigo.

 

-Te lo prometo, pero habla, Charlie-por  favor-insiste apoyando su comida en la mesa.

 

-¿Recuerdas cuando nos conocimos? Yo tropecé y así comenzó todo.

 

-Jamás olvidaría ese momento que cambió mi vida-susurra abrazando a su marido.

 

-Pues te engañé- Cuando me tropecé, comprendí que rebotaría encima de alguien, y  te vi sentado, silencioso y majestuoso como un Dios. Entonces giré velozmente y me tiré encima de tus piernas. Lo siento, Adam-enrojece Charlie.

 

-¿Quieres decir que me elegiste entre todas las personas que habían en el lugar?-exclama el hombre

 

-Sí, Adam, recuerda que no te enfadarías--suspira el joven bajando la mirada.

 

-¡CHARLIE! -Es lo más hermoso que podías haberme dicho-Te enamoraste de mi a primera  vista.

 

-¿No estás molesto?-titubea el muchacho.

 

-Claro que no, pero, ¿por qué no me lo dijiste antes?

 

-Tuve miedo de  que  me dejaras –lagrimea el joven

 

-Te amo, Charlie, y como te dije cuando nos conocimos, nada podrá cambia eso jamás –responde besándolo ante el sorprendido público que pasea tranquilamente por el lugar-

 

-¿Y tú quieres saber algo?-susurra Adam enseguida.

 

-¡CLARO!-responde el muchacho.

 

-También quedé flechado por ti cuando te vi tambalear, percibí tu dulzura apenas clavaste esos ojos verdes sobre  los míos.

 

El silencio invade el lugar, solo  interrumpido momentáneamente  por las gaviotas que planeaban sobre el maravilloso mar azul.

 

De pronto, el nombre  de los dos retumba por la plaza, cuando Charlie observa al sitio desde donde proviene la agitada voz.

 

-Adam- -mira quien viene por ahí-sonríe señalando a Alex que se acerca con sus patines.

 

-¿CREIAN QUE SE HABÍA SALVADO DE MI?-¡Jamás! grita el adolescente. –Vamos, Charlie, te juego una carrera-insiste rodeando al matrimonio.

 

-Ve cariño, no hagas esperar a mi nieto-asiente Adam empujando a su esposo  a la pista.

 

-Apúrate, Alex-O te dejaré bien atrás-exclama Charlie agradeciendo con la mirada al sosegado  hombre.

 

-Está por verse-grita el muchacho apurando su marcha.

 

-“Disfruta, Charlie”-Deja salir el maravilloso niño que hay en tu interior. Yo soy feliz con verte sonreír y amarte cada noche de mi vida, que jamás será lo sufrientemente larga como para quedar satisfecho”

 

Percibiendo la nostálgica mirada en los ojos de su amado, Charlie vuelve y se sienta a su  lado, tomando sus manos entre la suyas.

 

Un poco más lejos, Alex patina con otros chicos de su edad.

 

-Sabías que te vencería, Charlie-te estás poniendo viejo como el abuelo-gira el niño al ver que su amigo se retiró del juego.

 

Haciendo un gesto de aceptación, el joven sonríe, y apoyándose en los brazos de su esposo, observa el  colorido atardecer.

 

-Adam-Te amo-comenta de pronto.

 

-También yo, Charlie, también yo-responde éste besando su cabeza.

 

-Lo sé-suspira éste observando la primera  estrella, que aparece casi encima de ellos. Definitivamente, nada podrá separarnos jamás.

 

Adam sonríe, mientras la noche sigue avanzando rápidamente, indicándoles que deben marchar  a su hogar... Felices, emprenden la retirada, protegidos por millones de sueños en común, que cuidan su eterno amor, ese que comenzó hace unos pocos años, junto a una mágica pista de patinaje.

 

 

 

Índice

 

                                              

 

Prólogo                                        2

 

Capítulo I                                     5

 

Capítulo II                                    9

 

Capítulo III                                  12

 

Capítulo IV                                   15

 

Capítulo V                                    21

 

Capítulo VI                                   26

 

Capítulo VII                                  34

 

Capítulo VIII                                 42

 

Capítulo IX                                     50

 

Capítulo X                                       59

 

Capítulo XI                                       64

 

Capítulo XI                                       66

 

Capítulo XII                                      76

 

Capítulo XIII                                     83

 

Capítulo XIV                                     88

 

Capítulo XV                                       94

 

Capítulo XVI                                     103

 

Capitulo XVII                                     109

 

Capítulo XVIII                                    116

 

Capítulo XIX                                      128

 

Dos años después                               137