Página  literaria de Sheina  Lee


Una historia sin final Philippe y El Chevalier

El amor no tiene límites, simplemente, es...

Instante  de poesía

 

 

Lenta se asoma la luna,

con rutilante sonrisa,

en ansiosa noche oscura,

sobre el mar, que ya suspira;

 

mientras olas iracundas,

acechan por más poesía,

esa que ha quedado muda,

en los albores del día;

 

y desde entonces susurran

las estrellas compungidas,

con esa magia nocturna,

intentan crear más rimas,

 

mezclándose entre la espuma,

apenas son aplaudidas,

por las gaviotas confusas,

que graznan al presentirlas,

 

estrofas aún casi mudas,

sueños que con fuerza brillan,

y una pasión de locura,

en eterna travesía.

 

Dejan el lápiz las musas,

entregándose a la brisa,

junto a esperanza profunda

de primavera vestida,

 

en cuanto el alba  se anuncia,

canta la aurora marina,

y con sutileza buscan,

alguna estrofa marchita,

 

que entre versos de dulzura,

resurge junto a la vida;

mientras  la noche y su luna,

al divisarlos suspiran,

 

luz intensa en las penumbras,

fiel aliento, cada día,

y un momento de ternura,

cuando llega más poesía.

Con tu boca entre mis labios

 

 

Con tu boca entre mis labios,

abrazo el amanecer,

entre caricias que amo,

encendiendo nuestra piel,

 

mi cuerpo se vuelve esclavo,

apenas  te siente en el

respondiendo a tu llamado,

para amarnos otra vez,

 

vistiendo sueños gastados

que aun pugnan por volver,

mientras se agitan mis manos,

respirando a tu merced,

 

luz en eterno verano

empeñado en trascender,

junto a recuerdos mojados,

pasión que quita la sed,

 

en ese lecho agotado

vestido de amanecer,

cuando tu boca en mis labios

los enciende de placer

 

ante ese nuevo reclamo,

 

que le hace, nuestra piel.

 

Habla más bajo amor

 

 

Habla más bajo, amor,

la noche se ha marchado,

el cielo ya aclaró,

y pueden escucharnos,

con miedo la pasión,

dormita a nuestro lado,

mientras mi corazón,

escapa hacia tus brazos;

ahuyentando  al dolor,

que intentó separarnos,

aún  no comprendió ,

lo mucho que te extraño;

y se vistió de sol,

intentando engañarnos;

pero no lo logró,

pues resurgió el milagro,

nostálgico candor,

uniendo nuestras manos,

vestido de ilusión,

apenas nos rozamos,

y tu profunda voz,

vibrando  entre los  labios,

de dos locos de amor,

que ya no hablan tan bajo,

el silencio acabó

y juntos continuamos,

ya nunca más temor,

quedó atrás en los años.