Página  literaria de Sheina  Lee


Como cruel extraño

Como cruel extraño

rozaste mis sueños,

te creí olvidado,

solo fue un invento,

tomaste mi mano,

compartí tu vuelo,

y entendí el engaño,

aún eras mi dueño,

al que hace tanto,

le ofrecí mi cuerpo,

quien sonrió confiado,

por tus labios frescos,

y entre tu regazo,

siguió floreciendo,

parecía verano,

pero era invierno.

¡Pobre enamorado,

un alma sin miedo!

que siguió confiando

en sus sentimientos,

y cuando el amado,

regresó en el tiempo,

intentó esperarlo,

apuró el encuentro,

entre versos calmos

que movía el viento,

corazón cansado,

se durmió en el lecho;

ya no fue un extraño,

solo mi amor viejo,

que había regresado

a empezar de nuevo.

 

Sheina lee leoni "Eso que llaman amor" Diciembre ,2018


La ciudad dormita

La ciudad dormita,

bajo luna blanca,

su mirada fija

sobre las ventanas,

luces que palpitan,

de manera extraña,

ella las admira,

hasta ver el alba, c

uando las bocinas,

veloces la llaman

y algún ave trina,

parada en la ramas,

gente que camina

como si volara,

bulliciosas risas,

en miradas claras...

La ciudad tranquila,

sonriente descansa,

cierra sus pupilas,

se ha puesto el pijama,

saluda a la vida,

que vibra callada,

al quedar vacía,

entre su nostalgia;

cálida poesía,

y nueva esperanza,

dulce melodía,

noche enamorada,

que la ciudad cuida,

aún cuando descansa.

 


En un lugar de la Mancha...

 

En un lugar de la Mancha,

partieron tras de sus sueños,

el Quijote y Sancho Panza,

su más leal escudero;

brillantes por la esperanza,

nada podía detenerlos,

entre valor y constancia,

oscilaban su anhelos;

por la vida continuaban,

sin desperdiciar momento,

con una aureola de magia,

en ese mundo perplejo,

que con dignidad honraba

al amable caballero;

armadura de templanza,

nada podía detenerlo;

y un amor vivo en su alma,

entre nubes de recuerdos,

hacia extraña enamorada,

a quien dirigía sus ruegos,

Dulcinea ,bella dama,

la reina de aquel deseo,

inspiraba cada hazaña;

ansiosos triunfos sin freno,

que el valiente dedicaba,

convirtiéndolos en versos,

cuando ardiente le juraba,

fiel amor, por siempre eterno.

Y así prosiguió sin pausa,

junto a otro fiel compañero,

Rocinante lo llamaban,

al noble corcel de acero,

junto a ellos avanzaba ,

dejando viejos recelos,

por la historia anonadada,

desafiaban al tiempo,

resguardados en palabras,

entre leyendas y cuentos,

marcando las hojas blancas

con gentiles sentimientos;

baluartes de la esperanza,

ante nuestros propios miedos.


Tan solo una nota

Déjame una nota,

si un día te marchas,

que cuente la historia

sobre nuestras almas,

elíxir de gloria

apenas me amas,

y dulces estrofas,

ardiendo sin pausa,

desde aquella boca,

eterna nostalgia,

llenando las horas,

sin una palabra;

tachando las hojas,

que no expresan nada,

y cuando me honras,

con tus tiernas palmas,

sé que no estoy sola,

regresa la magia,

que jamás zozobra,

y nuca se escapa,

luz entre las sombras,

intensa fogata,

una pasión loca,

que arde ensimismada;

vive en cada nota,

entre remembranzas,

y el amor que aún brota,

sobre nuestra cama.


Dos estatuas en un cuerpo

 

Dos estatuas que se besan,

unidas en mismo cuerpo,

bajo calladas estrellas

que las cuidan con esmero,

trovadores ya se acercan,

a presenciar el misterio;

que esos amantes demuestran

en un profundo silencio,

junto a esas miradas tiernas

, resguardadas en sus sueños,

que quizá una lanza terca,

quiso arrancar en cruel vuelo,

o alguna antigua querella

que se disputó en un duelo,

¡quién saben que historia cuentan,

en ese recogimiento!

Sonríe la luna llena,

rebosando sentimientos,

al sentir la noche atenta,

ocultando los secretos,

de esos seres que se besan,

sin separarse un momento,

ya se volvieron leyenda,

siguen libres por el tiempo;

jamás quedarán arena,

pues viven en cada encuentro,

cuando otros amantes llegan,

entregándose al deseo,

magia que otra vez despierta,

al renacer fresco beso,

mientras sus almas festejan,

ese amor ,por todo el cielo,

en mágica primavera,

y un viaje,que ya es eterno.


¿A dónde van las almas?

¿A dónde van las almas,

cuándo llega la muerte?

quizá se vuelven llamas,

en el cielo se extienden,

o invisibles palabras,

flotan entre la gente,

luz en cada mirada,

ardiendo para siempre,

vestidas de esperanza,

viajan eternamente,

un toque de nostalgia,

que cada día florece;

en la noche estrellada,

luces intermitentes,

brillando con más ganas,

cuando la luna vuelve,

y cálida reclama,

con su mirada ardiente,

a nuestras simples almas,

que en realidad no mueren;

nos recubren de magia,

por si acaso se pierden,

brindándonos su calma,

hasta que un día regresen

o en la noche calllada,

con nosotros se encuentren.


El mar ,fiel testigo

 

El mar fiel testigo
de nuestra nostalgia,
lejos de un capricho
lo eligió mi alma;
 
profundos graznidos,
gaviotas que cantan,
por sentir el brillo
de aquella mirada,
 
cuando fuiste mío
en cálida playa,
recuerdos vividos
tercos, sobre el agua,
 
junto a ese testigo
que jamás se calla,
mágicos sonidos,
en la arena blanca,
 
y los cuerpos tibios
en noche estrellada,
de pasión vestidos,
por luna plateada,
 
firme desafío
pleno de esperanza,
con sueños fundidos,
en viejas palabras,
 
mezcla de gemidos,
y la voz del agua,
saben que te has ido,
pero aún reclaman,
 
ahogando al destino,
si tú no me amas,
llorando con bríos,
ansiosa , mi alma,
 
junto al mar bravío
que eterno me guarda;
solloza Cupido,
junto a mí en la palya;
 
oye los suspiros,
y fuerte me abraza,
rogando el olvido,
a la luz del alba.

 


Si muriera en la noche

 

Si muriera en la noche
me volvería estrella,
marcaría tu nombre,
sobre la luna llena,
llegando al horizonte,
traspasando barreras,
con ese amor tan noble,
que mi alma festeja,
al ver al cielo ocre,
vistiendo a tu piel fresca;
que cuando el sol se pone,
a mi lado regresa;
cubriendo de ilusiones,
a la pasión perpleja,
que absorta en sus canciones,
apresura la espera,
ardientes corazones,
nuestros sueños reflejan,
esperanzas veloces,
temiendo por mi ausencia,
recuerdos que se imponen,
temblando de impaciencia,
escritos en tu nombre,
cual mágico poema,
aun cuando la noche,
me llevara con ella,
borrando sus temores,
apenas me recuerdas.

 


Me duele que te vayas

 
 
Me duele que te vayas,
llevándote los sueños,
aquellos que guardaba,
ansiosos en mi cuerpo,
perdida la esperanza
flotando por el tiempo,
al huir tu mirada,
en el oscuro cielo,
mientras llora mi alma,
sobre el helado lecho,
donde casi no hay nada,
solo el amor maltrecho,
que aún la luna tapa,
y cuida con recelo,
presiente enamorada,
tu próximo regreso,
golepa mi ventana
hasta que le contesto,
e incita sin palabras,
que me lance a tu encuentro,
y aún sin tener ganas,
debo emprender el vuelo,
quizá regrese el alba,
con nuevos sentimientos,
y tú abras las alas,
regresando con ellos,
ya no seas un fantasma,
sino el hombre que espero,
en cada noche clara,
audaz, en cada sueño.
 
 
 

 

 


El verano que no vendrá



Ya no vendrá el verano,
y yo quedaré sola,
junto al sol agotado,
dormido entra las rocas,
mientras mis pies descalzos,
húmedos por las olas,
buscarán tu regazo,
perdido entre las sombras,
añorando tus manos,
suaves como palomas,
esperando el milagro
de acariciar mi boca,
dulce amor añorado,
que mis ojos ya nombran.
Olvidar el cansancio
dando vueltas las hojas,
otra vez reencontrarnos,
en nuestra antigua historia,
del último verano,
que en mi memoria brota,
y se acerca brillando,
audaz, a nuestra alcoba,
mientras jura despacio,
que nunca estaré sola,
flotando en el espacio,
tus recuerdos me nombran.


Desde lo alto

 

Sentada desde lo alto,
observo correr el río,
sus aguas son un remanso,
que me indican el camino
para llegar a tus brazos,
destruyendo los postigos,
que audaces cortan el paso,
del amor que nos tuvimos,
luz ardiente al encontrarnos,
en los brazos del destino,
mientras sigue transitando,
tu espíritu con el mío,
ansiosos desde lo alto,
avanzando con sigilo,
la pasión ya regresando,
sin necesitar permiso,
bajo ese cielo estrellado,
y los murmullos del río,
que se ha vuelto milagro,
al unir, nuestro destino.

 


Dime que somos ,amor

 

Dime que somos,amor,
antes de entrar en tu piel,
y fundirme con tu voz,
trino hasta el amanecer,
quiero volverme canción,
contar de nuestro placer,
enamorarme de vos,
cada minuto otra vez,
y recibir la pasión,
savia fresca a tu merced,
pues a tu lado vovió;
como el amante más fiel.
¿Cuál es tu nombre mi amor?
pues el mío ya lo sé,
de la mañana soy sol,
luna del anochecer,
y en nuestra cama tu Dios,
ese que ya no se fue,
adormecido el  reloj ,
en tu cuerpo, me quedé,
abandonando el adiós,
por un rincón del ayer

 

 

 

 

 

 

 

 


Besos al viento

 

Están flotando mis besos,
rozan a la luna blanca,
amiga libre en el cielo,
los recibe avergonzada,

al percibir el deseo,
que despierta en nuestra cama,
invadiendo nuestros cuerpos,
sin decir una palabra,

sabe que tú eres mi dueño,
has poseído mi alma,
protectora de los sueños,
renaciendo entre mis palmas,

antes de huir con el viento,
hacia la noche estrellada,
poeta ansiosa de versos,
y pasión que no se acaba,

pues sigue vive en el tiempo,
hasta unirse con el alba,
para amarse con el viento,
entre rayos de esperanza,

y ese profundo silencio,
que nace cuando me llamas,
reluciente de recuerdos,
brillantes en tu mirada;

junto a otro mágico encuentro,
entre noche y madrugada,
volando cual libre besos,
cada vez , que tú me abrazas.

 

Rosa mágica...


Pétalo de paz

El pétalo cayó al río,
intentando navegar,
no se daría por vencido,
había historias que narrar,

aún oía los quejidos,
que creyó dejar atrás,
en su jardín destruido,
por las flores al llorar;

solo él quedaba vivo,
entre niebla y soledad,
quizá era el elegido,
para reencontrar la paz,

junto a los sueños furtivos,
que olvidó la humanidad,
cuando equivocó el camino,
y se armó para luchar;

un infierno sin sentido,
tantas muertes que pagar,
y ese pétalo fortuito,
quizá una oportunidad,

para crear el motivo,
un futuro a despertar,
donde pétalos caídos
volaran en libertad,

y en nuevo jardín florido,
comenzaran a soñar,
naciera nuevo destino,
arrullado, por la paz.

 


Los versos que vendrán

Honra el poeta a la noche,
mientras sonrié a su luna,
que al divisarlo responde,
con un dejo de ternura;

sueños desde el horizonte,
van acercando las musas,
que aún desconocen su nombre,
sí sus estrofas profundas,

repartidas como flores,
en la tierra casi mustia,
renaciendo de ilusiones
cuando recibe su ayuda

 


Escucho llover...

 

Escucho llover...

Escucho llover,
recuerdo tu voz
dulce placidez,
repleta de amor,

que volvía a caer,
cuando el corazón , 
ese loco fiel,
pleno de pasión,

gustaba traer;
la loca ilusión,
esa que se fue,
apenas vio el sol;

más quiso volver,
cuando te escuchó,
supo que eras él,
mi profundo amor,

que nunca olvidé,
y jamás murió.
Sueños de papel,
sobre el edredón,

y el anocher,
en cielo de dos,
que al oir llover,
otra vez brilló,

en mi ardiente piel,
.vestida con vos.


Bájame una estrella

Bájame una estrella

 

Bájame una estrella,
déjala en mi cuerpo
brillando con fuerza 
cuando te poseo,
y en la noche eterna
poema de recuerdos,
que las penas mueran,
renazcan los sueños,
sobre mi piel tersa,
honrando tus besos,
bajo luna llena,
que nos va encendiendo,
cual feroz hoguera,
haciéndose incendio,
y horas que vuelan,
escapan del tiempo,
junto a nuestra estrella,
que duerme en el lecho.

Instante  de poesía

 

 

Lenta se asoma la luna,

con rutilante sonrisa,

en ansiosa noche oscura,

sobre el mar, que ya suspira;

 

mientras olas iracundas,

acechan por más poesía,

esa que ha quedado muda,

en los albores del día;

 

y desde entonces susurran

las estrellas compungidas,

con esa magia nocturna,

intentan crear más rimas,

 

mezclándose entre la espuma,

apenas son aplaudidas,

por las gaviotas confusas,

que graznan al presentirlas,

 

estrofas aún casi mudas,

sueños que con fuerza brillan,

y una pasión de locura,

en eterna travesía.

 

Dejan el lápiz las musas,

entregándose a la brisa,

junto a esperanza profunda

de primavera vestida,

 

en cuanto el alba  se anuncia,

canta la aurora marina,

y con sutileza buscan,

alguna estrofa marchita,

 

que entre versos de dulzura,

resurge junto a la vida;

mientras  la noche y su luna,

al divisarlos suspiran,

 

luz intensa en las penumbras,

fiel aliento, cada día,

y un momento de ternura,

cuando llega más poesía.

Con tu boca entre mis labios

 

 

Con tu boca entre mis labios,

abrazo el amanecer,

entre caricias que amo,

encendiendo nuestra piel,

 

mi cuerpo se vuelve esclavo,

apenas  te siente en el

respondiendo a tu llamado,

para amarnos otra vez,

 

vistiendo sueños gastados

que aun pugnan por volver,

mientras se agitan mis manos,

respirando a tu merced,

 

luz en eterno verano

empeñado en trascender,

junto a recuerdos mojados,

pasión que quita la sed,

 

en ese lecho agotado

vestido de amanecer,

cuando tu boca en mis labios

los enciende de placer

 

ante ese nuevo reclamo,

 

que le hace, nuestra piel.

 

Habla más bajo amor

 

 

Habla más bajo, amor,

la noche se ha marchado,

el cielo ya aclaró,

y pueden escucharnos,

con miedo la pasión,

dormita a nuestro lado,

mientras mi corazón,

escapa hacia tus brazos;

ahuyentando  al dolor,

que intentó separarnos,

aún  no comprendió ,

lo mucho que te extraño;

y se vistió de sol,

intentando engañarnos;

pero no lo logró,

pues resurgió el milagro,

nostálgico candor,

uniendo nuestras manos,

vestido de ilusión,

apenas nos rozamos,

y tu profunda voz,

vibrando  entre los  labios,

de dos locos de amor,

que ya no hablan tan bajo,

el silencio acabó

y juntos continuamos,

ya nunca más temor,

quedó atrás en los años.