El Pianista -Prólogo

Sección I :Magia

La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión, que la música sea el alimento del amor”. Kurt D. Cobain.

Marcos Cánepa cerró el piano y suspiró dichoso, como cada vez que tenía la posibilidad de brindar un concierto. Se tiró el cuello de la camisa en un habitual “tic”, ya reconocido por sus admiradores, y sonrió al numeroso público presente en el salón de fiestas del Hotel “International Sun”, ubicado en uno de los más lujosos barrios de Punta del Este, principal balneario uruguayo. La luna brillaba tanto como él, asomándose sin vergüenza a través de los amplios ventanales del lugar, en una noche calma y estrellada, señalando el comienzo de otro verano. -¡Magnifico, sin palabras!-gritaba el auditorio en una variedad de idiomas, no del todo conocidos por ese pianista de origen humilde y sencillo. Porque llegar a ese lugar privilegiado no había sido fácil para ese talentoso artista, quien criado por su madre viuda había tenido que realizar los trabajos más humildes para llegar al éxito. -“Pero valió la pena”-caviló el satisfecho pianista, esperando como en cada recital el efusivo abrazo de su hermano Tony, uno de sus más entusiastas admiradores. -¡Aquí estoy!-gritó el adolescente, corriendo hacia el músico a través del concurrido salón llevándose por delante a quien se pusiera en su camino. El infaltable chico de catorce años, quien había nacido hace catorce años con síndrome de Down, era hijo del segundo matrimonio de la madre del pianista, Mónica Altur, con Juan Carlos Candiota, un antiguo amigo de la familia, a quien Marcos quería como un padre. -¡Mi querido y entusiasta seguidor!- lo abrazó Marcos haciéndolo girar entre sus brazos, pese a que el simpático chico lo pasaba por casi una cabeza de altura. -Ya no me gires-lo miró Tony con seriedad cuando su hermano lo soltó. ¡Pronto cumpliré quince años, no soy un niño! Además, es peligroso, soy más alto que tú.

-Perdóname, pero siempre serás mi pequeño, y una de las personas que más amo en esta vida-respondió Marcos, retirándose el rebelde cerquillo que le cubría uno de sus oscuros ojos. -Lo comprendo, estás perdonado. Sé que me paseabas en el cochecito cuando era bebé–asintió Tony condescendiente del terrible delito cometido por su hermano. Ahora viene el momento de las firmas y la prensa, regresaré con nuestros padres-afirmaba como siempre el joven, incapaz de aceptar que Juan Carlos, no era el progenitor de su hermano. -“ Y yo sé que no te gusta el tumulto, pero en cuanto me los saque de arriba, nos reuniremos como siempre en mi camarín” -susurró el artista para que solo el adolescente pudiera escucharlo. -Ten cuidado –comentó Tony frunciendo el ceño -Si se tiran todos juntos, podrían lastimarte. Marcos, carcajeó, indicando a su madre y esposo que lo esperaran, y se sentó dispuesto a responder pacientemente todas las preguntas que los periodistas le hicieran. A un costado, su representante, Maximiliano Costa, hizo un leve gesto con la cabeza, y cientos de flashes y preguntas comenzaron a bombardear al prestigioso músico. De pronto, Marcos sintió una llamarada ardiente sobre su piel, reconociendo el mismo fuego que lo había hecho temblar durante todo el concierto. Mirando fugazmente hacia un costado, localizó a la persona que había logrado producir ese extraño efecto en su persona: Leonardo Brum, el famoso columnista y fotógrafo de uno de los periódicos artísticos más importantes del país: “Amanecer de estrellas”. El hombre aprovechó el breve segundo en que sus ojos chocaron con los de Marcos, para sacar una primera plana al rostro del artista, tratando de reflejar en la foto, todo el encanto y la magia que este reflejaba. Alguien distrajo a Marcos al tomar uno de sus codos, y cuando volvió a mirar hacia el sitio donde hace unos segundos estaba el periodista, notó que había desaparecido. Desilusionado por su repentina partida, sonrió por última vez a sus admiradores, dirigiéndose inmediatamente junto su familia. -“Estoy seguro de que era Leonardo Brum, pero no comprendo. Van dos veces que viene a mis conciertos, saca algunas fotos y desaparece. Y ni siquiera las publica en ninguna de sus columnas “reflexionaba el joven realizando el trayecto que lo llevaría una vez más, junto a sus seres queridos.

Capítulo I

-Gracia por esperarme, como siempre-sonrió Marcos al entrar a su decorado camerín.Saber que mi familia, está aquí, al firme, me da ánimo para tocar cada día mejor. -¡Jamás te fallaríamos, hijo mío!-Amamos escucharte, tienes un don maravilloso en tus manos, esa esperanza y dulzura que nos haces sentir cuando tocas solo puede provenir tu corazón. Eres un ser noble y eso, se refleja en tu música. Marcos iba a responder, cuando una desconocida voz surgió desde la puerta. -Eso también pienso yo, Marcos es el pianista del siglo, nadie tiene ese “hechizo “en sus dedos. Realmente es único-comentó el recién llegado. -Tú eres…-tartamudeó el artista palideciendo por la emoción. -Buenas noches. Disculpen mi intromisión, Soy Leonardo Brum, reportero y fotógrafo del periódico “Amanecer de estrellas” y hace ya varios meses que estoy siguiendo a Marcos. Finalmente, hoy decidí que era momento de realizarle un reportaje y algunas fotos para mi revista. -Vaya que eres poco humilde-levantó las cejas el pianista recomponiéndose de inmediato. Y me alegro que me hayas considerado lo suficientemente bueno para incluirme, aunque sea, en el final de una página. Pero lamento avisarte que no es necesario, no necesito tu publicidad ni nada que provenga de alguien como tú-lo enfrentó Marcos, cortando a la risa del engreído hombre. -Mejor nos vamos -tosió Juan Carlos al escuchar la creciente discusión. -No es necesario-afirmó Marcos. El señor ya se va. -Creo que te estás equivocando. Una palabra mía y serás una estrella, o arderás en el infierno más absoluto. -Quizá me guste el fuego-susurró Marcos clavando sus ojos color miel en la calculadora mirada del reportero. Será mejor que vuelvas en otra oportunidad, como ves, este es un momento familiar, si eres capaz de captar lo que estoy insinuando... -Sí salgo por esa puerta no regresaré jamás, y soy el trampolín más seguro para los jóvenes que quieren alcanzar el éxito. -Vuelves a equivocarte .No soy ni tan joven, ni me desvelo por el éxito. Amo lo que hago y me da para vivir, nada más. Nunca precisé a la prensa-sonrió evocando cuando tocaba su gastado órgano por las calles hasta que su representante, Maximiliano Costa, lo descubrió en una plaza. -Como gustes, pero creo que te estás apresurando -comenzó a retirarse Leonardo tratando de esconder su indignación. -¡Espera!-exclamó Marcos deteniéndolo. -¿Sí?-sonrió el fotógrafo presintiendo una victoria. -Quiero que te deshagas de todas las fotos que me sacaste sin mi autorización, no tengo ganas de gastar dinero en abogados. -No te preocupes, las destruiré en cuanto llegue a casa-se marchó el hombre enfurecido por la insistente arrogancia del joven. -Creo que fuiste muy duro- -exclamó Juan Carlos sin distinguir la desilusión que brillaba en los ojos de su hijastro. Marcos fue a responder, cuando Maximiliano entró sorpresivamente tomándose la cabeza con las manos. -¿Puede ser que quien vi salir de aquí fuera el famoso reportero Leonardo Brum? ¡Parecía furioso! Perdón, familia, buenas noches. -Nos íbamos –respondió Mónica. Ustedes tienen mucho que conversar y Tony entra temprano en la escuela. -¡Quiero ir con Marcos!-sollozó el adolescente. -Mañana tienes clase y tu hermano trabajo. Despídete, pronto lo visitaremos. -Adiós, campeón-lo besó el aludido Este fin de semana debo tocar demasiado lejos, pero el próximo finde seré todo tuyo. -Iremos a ver los lobos marinos -sonrió Tony demostrando el profundo amor que sentía por su hermano. -Y les daremos de comer-asintió Marcos. -Choque esos cinco-levantó la mano el adolescente ilusionado por la próxima salida. -Adiós a todos-se despidió Juan Carlos acercándose a la puerta. -Llámenme en cuanto lleguen a Montevideo, así quedo tranquilo-insistió Marcos. - Por supuesto .Hasta pronto, hijo- le sopló un beso su madre antes de salir. -Buen retorno – agregó Maximiliano amablemente .Ahora dime, ¿cómo se te ocurrió desperdiciar tal oportunidad? ¡Es el principal accionista de uno de los mejores diarios artísticos del país! ¡Cuántos hubieran querido estar en tu lugar! -Me dio asco, es un creído, sobrador…lo siento mucho-levantó los brazos sintiendo por primera vez que se había equivocado al echar a Leonardo. -Ahora ya está, pero si alguien desea hacerte alguna vez un reportaje, mejor dile que debe hablar conmigo antes, por las dudas-insistió Maximiliano moviendo graciosamente los bigotes. -Lo prometo, no volverá a pasar. -MMMMM .Bien, me voy, ¿te llevo hasta tu hotel? -Prefiero caminar, la noche es hermosa y me encanta escuchar el ruido de las olas, su murmullo es fuente de inspiración. -¡Qué romántico! No es raro que te llame el “Pianista del amor” -JAJAJAJAJ-.Eso porque no me han visto enojado. -Descansa. Adiós entonces, debo apresarme .Catalina, me esperaba en “Arcadio” para cenar a las veintidós, y ahora que veo mi reloj, ya me pasé media hora-suspiró refiriéndose a su esposa. -Dale mis saludos, y nos veremos en alguna oportunidad. -Eso me dices siempre, pero nunca vienes a casa. Sabes cuánto te quiere mi familia. -Luego del próximo concierto iré con Tony, promesa –levantó Marcos graciosamente la mano. -Hecho. En quince días cumplo sesenta años, y serás mi concertista principal, o el único-lo señaló el representante con el dedo índice observando fugazmente la hora. -Estaré al firme, y te prepararé un repertorio inimaginable que te hará quedar como un Rey. -¡Más te vale locuelo!- salió el apresurado hombre. Marcos sonrió, y tras ponerse su ligera chaqueta se encaminó decidido hacia la costa con la idea de pasear un rato... Las estrellas brillaban con fuerza en el vertiginoso cielo, mientras la suave brisa se enredaba en sus largos rizos castaños. Sin dudar, caminó las cinco cuadras desde el hotel hasta la rambla, sentándose sobre un alto muro, para apreciar el brillo de la ciudad sobre las tranquilas aguas oceánicas -Bellísimo. Imposible de describir-susurró sin notar al hombre que se acomodaba su lado. -Tanto como tú. -Perdón, ¿Quién es…? ¡Tú aquí!-gritó furioso. ¡Cómo te atreviste a seguirme! -Lo siento, no fue mi intención. Me quedé en el auto rumiando mi fracaso ti, cuando te vi dirigirte hacia este sitio, tan frágil, delicado, ensimismado en tus sueños… -Y decidiste que sería una presa fácil-musitó Marcos levantándose para regresar a su hotel. -No, decidí que mi corazón jamás había temblado tanto como hoy, cuando me rechazaste. Es verdad que te he sacado cientos de fotos, pero jamás pensé en publicarlas, sencillamente y por un incomprensible motivo, las guardé para recordarte en mis solitarias noches. -¿Solitarias? ¡Te he visto en tapas de revista acompañado de los jóvenes más bellos y excitantes! - Por lo menos me conoces, pero debes saber que eso no significa nada. Desde que salí del closet años atrás, me dediqué a disfrutar como jamás lo había hecho en mi adolescencia, pero la primera vez que te vi en un concierto, rodeado de tu familia…algo cambió. Debí comprender que eras diferente…Siento que tengas una pésima imagen de mi persona, pero tal vez podamos empezar de nuevo. Soy Leonardo Brum, periodista y fotógrafo del “Amanecer de Estrellas” y me gustaría entrevistarte, o más bien conocerte más a fondo que la mayoría de la gente. -Soy Marcos Cánepa, concertista, y será un placer-apretó la mano que el hombre le ofrecía, mientras volvía a sentarse, tratando de ignorar el extraño cosquilleo que hacia su estómago. La luna había recorrido medio cielo, cuando Marcos decidió mirar los mensajes de su celular. -“Llegamos bien .Abrazos. -Perdón, me distraje y recién descubro el whatsap. Imagino que ya están durmiendo. -“Es verdad, salvo yo. Te quiero .Tony. -Te amo también, pero deja la televisión y acuéstate. Además de revisar los celulares de los demás.. -¿Eres vidente? -Puede ser, obedece, o no habrá lobos marinos -UFFFFFFF-finalizó su querido hermano” -Disculpa, era mi hermano Tony, el chico que viste conmigo. De cualquier forma, es hora de regresar al hotel. Mañana tengo ensayo temprano, y por la noche otro concierto en Maldonado. Gracias por disculparte-se despidió Marcos. -Es muy tarde, tengo el auto allí enfrente, sería un placer llevarte hasta tu hospedaje. -No quiero molestar, además me gusta deambular bajo el cielo estrellado. -Por favor… suplicó Leonardo. -Está bien-suspiró Marcos conmovido por la calidez de esos ojos tan oscuros como su amada noche. Acepto. Marcos se acomodó en el moderno vehículo y luego de dar el nombre del hospedaje, se enmarcó en un profundo silencio. -Hemos llegado- musitó el periodista deteniéndose a unos metros de la puerta a principal.- Y cómo te dije, me gustará volver a verte, digo, fuera del ámbito profesional. -Pensarás que soy una loca si te invito pasar la noche conmigo-confesó el pianista asombrándose de sus propias palabras. -Pensarás lo mismo de mí, si acepto- respondió besándolo con fiereza. Segundos después, los hombres entraron a la habitación de Marcos, dando rienda al incomprensible deseo que consumía a sus cuerpos. Desnudos, cayeron sobre la amplia cama, amándose con lujuria, una y otra vez, sin que la pasión dejara de bullir ni por un instante. Finalmente, la paz pareció calmar sus ardorosos cuerpos, y piel con piel, lograron dormirse. El sol brillaba con fuerza cuando Marcos abrió sus ojos y extendió su brazo hacia el costado del lecho, sintiendo un profundo dolor al encontrarlo vacío. -Se fue, obtuvo lo que deseaba y retornó a su vida habitual. ¡Fui un tonto al pensar que sería algo diferente para alguien tan requerido como Leonardo! Pero no puedo quejarme, yo lo invité, como una tonta prostituta... Solo queda guardar esta noche en mi corazón, como una de las mejores de mi vida-suspiró dirigiéndose a la ducha, lamentando tener que borrar de su cuerpo el aroma que había dejado el hombre. Apenas terminaba de bañarse, cuando el timbre del cuarto comenzó a sonar abruptamente. -Debe ser Maxi, estará extrañado de que no lo llamé-abrió la puerta envuelto en su fina bata. -¿El Señor Marcos Cánepa?-preguntó el botones. -Es verdad-asintió frunciendo el ceño. -Trajeron esto para usted-hizo un gesto mientras otros jóvenes entraron con un enorme cantidad de rosas que alcanzan a cubrir media habitación. -¿Dónde las ubicamos? -Por todos lados–sonrió Marcos estirando la mano para recibir la carta que las acompañaba. -“Tuve que irme, pero te llamo más tarde. Eres lo mejor que me pasó en la vida. Leonardo. Una vez los empleados acomodaron todos los ramos, cerró la puerta, dejándose caer sobre el lecho, a la vez que acunaba el papel sobre su corazón. -“También tú, Leonardo, también tú”-suspiró acariciando con los ojos el maravilloso presente que parecía alfombrar el cuarto.

Capítulo II

 Había pasado una hora de ensayo, cuando la música del celular de Marcos interrumpió la práctica del artista al anunciar una insistente llamada. -Buenos días, Maxi, ¿cómo estás?-saludó este al reconocer el número. -¿Tuviste un buen descanso anoche? -Sí, pero no comprendo a que viene esa pregunta. Pareces enojado. -Mira el diario y lo comprenderás. Saliste muy lindo en las fotos. Y por favor, no llegues tarde al recital-cortó ferozmente el hombre. Confundido por tales palabras, Marcos cerró el piano y llamó al conserje pidiendo que le alcanzara el periódico del día. -Enseguida, Señor-respondió el empleado gentilmente. Minutos después, el pianista palidecía al contemplar, en la parte de espectáculos, su rostro pegado al de Leonardo: “Nuevo romance en el mundo artístico: El reconocido pianista Marcos Cánepa fue visto muy acaramelado con Leonardo Brum, Director responsable y principal periodista de “Amanecer de Estrellas” El reportero, es conocido en el medio por sus frecuentes y breves amoríos con figuras del medio... ¿Habrá finalmente encontrado Leonardo el verdadero amor en el encantador artista? Más información en páginas centrales. -¡No puede creerlo! Ahora comprendo, todo fue una estratagema para obtener fotos y alguna declaración infame-rugió al ver las fotos besando a Leonardo Brum en las primeras hojas. ¡Pero esa víbora me escuchará!-tiró el periódico sobre la silla mientras comenzaba a discar el teléfono de la Editorial. -Buenos días, Periódico “Amanecer de Estrellas”-anunció una distante voz femenina. -Hola, quisiera hablar con el Señor Leonardo Brum. -El Señor Brum está realizando una entrevista, dígame quien lo llama y le informaré para que en cuanto finalice se comunique con usted. -Habla Marcos Cánepa, y no será necesario que lo haga, simplemente avísele que lo llamé y espero no verlo nunca más en mi vida. Gracias. La mujer palideció, y quedó observando la vacía línea hasta que una vez recuperada volvió a sus tareas. -Otro loco-suspiró intentando concentrarse. A media mañana, el Director del Diario se despedía cordialmente de su entrevistado. -Señor Brum –exclamó la secretaria apenas lo vio asomarse. -Llamó el Pianista Marcos Cánepa. -Imagino que estaría furioso. -Exacto, literalmente dijo que no lo molestara nunca más-respondió esta tratando de no demostrar su desilusión. -Gracias. Y no se preocupe, es mi culpa, cometí un grave error. - Fui un idiota, sé que los paparazzi están detrás de nosotros todo el tiempo, pero la pasión por el joven me cegó. Ahora deber buscar una forma de arreglar este lío, o todo habrá terminado casi sin comenzar-salió velozmente hacia su auto. -¿Demora en volver? Todavía tiene varias entrevistas agendadas -preguntó la preocupada mujer observándolo salir. -Nada más que un par de días. Estoy bromeando, pero por hoy, no recibo a nadie .Y cancele todas las reuniones planeadas. -S-sí, señor. Como diga-balbuceó la atónita funcionaria. Una vez en la tranquilidad de su moderno Honda Hr-v, Leonardo se dispuso a llamar a Marcos, y tras varios intentos, comprendió que no lo atendería. -Iré al Hotel, y explicaré lo sucedido, deberá entender que no soy culpable –reflexionó el hombre mortificado. Dejando el vehículo en el lujoso estacionamiento del lugar, corrió hacia la administración para que le indicaran donde quedaba la sala de ensayo. -Buenos días .Soy Leonardo Brum, Director del “Nuevo Amanecer”y necesito platicar urgentemente con Marcos Cánepa. -Lo reconocí apenas entró al Hotel–sonrió el recepcionista con simpatía. Pero la persona que busca dio orden estricta de que nadie lo molestara, es más, lo mencionó especialmente a usted. - Dígale que será solo un segundo. -Lo sentimos señor, es imposible. Y ahora permítame seguir trabajando, tenemos más huéspedes que atender. -Comprendo, ¿le dirá que estuve? Él sabe dónde ubicarme. -Por supuesto, en cuanto finalice de practicar le avisaremos .Él es muy estricto con su trabajo. -Muchas gracias –acotó Leonardo haciendo ademán de retirarse. Había caminado unos pocos pasos, cuando se detuvo, esperando que el hombre bajara la guardia para regresar en busca de su amante. En cuanto comprobó la distracción del empleado, comenzó a recorrer el hotel gritando a viva voz el nombre del artista. -¡Marcos, soy yo y no me iré hasta que me escuches!-exclamaba desaforado yendo de un lugar a otro. Al escuchar ese griterío, los huéspedes levantaron la cabeza sorprendidos, mientras varios guardias de seguridad corrían hacia Leonardo, que se les escurría como una rápida ardilla. -SALGA DE ALLÍ, SEÑOR-exclamó uno de los vigilantes al ver que el hombre se había encerrado en un baño. Abra, o irá preso. -Solo saldré si viene Marcos. -No nos obligue a tirar la puerta abajo. -Tírela si lo desea, no me importa. Pagaré los daños. -Como guste –levantó una pierna el enojado guardia, deteniéndose cuando sintió que alguien tiraba de su hombro.

-No es necesario. Hablaré con él.-susurró Marcos Más tranquilos y comprendiendo lo que ocurría, los presentes comenzaron a aplaudir, mientras el pianista exclamó: -Abre, Leonardo .Hace poco más de veinticuatro horas que nos conocemos y me has traído más escándalos en este período que en mis veinte años de carrera. -No fue mi intención-abrió el hombre con una sonrisa de oreja a oreja, ignorado los flashes que se encendían como relámpagos en noche tormentosa. Al poco tiempo, Marcos y Leonardo se convirtieron en una de las parejas más queridas y famosas del ambiente. Pese a su primer rechazo, el pianista confesaba estar completamente enamorado del reportero, que parecía corresponder de igual modo. Sintiéndose profundamente enamorados, los hombres sorprendieron al medio, al tomar la decisión de alquilar un hermoso piso para mudarse juntos. -“Definitivamente, nuestro picaflor Leonardo Brum parece haber encontrado el amor definitivo en los brazos de Cánepa, y según parece, ya casi escuchamos las campanas de boda”-decían los principales titularse de revistas artísticas, ante la numerosas fotos de los hombres solos, o junto al hermano de Marco, que los visitaba casi todos los fines de semana. -¿Iremos hoy en el buque de Leo?-preguntaba Tony por teléfono el viernes de noche. -Creo que no, querido. Leonardo debe trabajar y yo daré dos conciertos en estos días... Quedará para el próximo fin de semana. -Está bien-.De cualquier forma tengo una pijamada en el Colegio, y pasaré con papá a visitar a Martha.-respondió el chico refiriéndose a su hermanastra. -Buena idea. Estará contenta de verte. -No creo, me odia. -Son ideas tuyas, es tu hermana y te quiere tanto como yo. -Ni ella ni Adrián me soportan, dicen que soy raro. -Eres hermoso -lo defendía con vehemencia, ellos son los tontos si piensan de esa forma-suspiró el hombre cerrando los ojos mientras sentía a Leonardo que besaba su cuello apasionadamente. -Debo cortar, tengo que preparar mi trabajo-suspiró dejándose llevar por la pasión del momento. -Adiós, buena suerte en tu concierto-se despidió Tony. -Trata de divertirte-finalizó respondiendo ardientemente a las caricias de su compañero .Eres malo, sabes que debo ensayar –musitó en cuanto la conversación finalizó. -Lo has hecho durante todo el día, y me gustaría convencerte para que mañana vengas conmigo. Hace tiempo que no estamos solos y podríamos aprovechar mi salida laboral -insistía refiriéndose al rápido viaje que debía hacer para entrevistar a unos actores. -Imposible, tengo mis compromisos. -Cancélalos para la otra semana. -Sabes que no se puede, Leonardo Brum –rezongó el músico. -Está bien, entonces deja eso y dame un fuerte motivo para recordarte en cada uno de mis momentos fuera de casa.-lo arrastró de la silla sin previo aviso. -Leo, por favor. -Lo sé, lo sé, “tienes que ensayar”-respondió llevándolo a la cama sin darle más tiempo para pensar... Te amo, Marcos Cánepa-gimió arrancándole la camiseta apenas entraron al lujoso dormitorio. -También yo, no sé qué haría sin ti- respondió pegándose a su amante, olvidando, por un instante la música. -Demuéstramelo, tenemos toda la noche para nosotros -susurró Leonardo. Sin responder, Marcos continuó el añorado ritual amoroso que tanta felicidad le daba, hasta que sus cuerpos se acoplaron uno al otro como si fuera uno solo. Los gemidos se convirtieron en melodía, hasta culminar en un ruidoso frenesí. Un suspiro final, y los amantes quedaron dormidos entrelazados uno con otro.

Luego de desayunar juntos, Leonardo tomó su pequeña mochila y besó fugazmente a Marcos: -¿Seguro que no deseas acompañarme? -Sabes que me encantaría, pero debo trabajar. Te Prometeo que el próximo fin de semana seré todo tuyo. -Con Tony-suspiró el hombre tratando de no demostrar su insatisfacción... -Sabías que tenía mi hermano en el momento que decidiste vivir conmigo. -Sí, pero no imaginé que sería tan arduo, no es tu hijo. Hasta tu madre te lo recordó. -Tienes razón-respondió con tristeza. El próximo fin de semana iremos tú y yo solos, Tony entenderá, o eso espero. -Debo irme –sonrió incrédulo ante la promesa tantas veces escuchada .Mañana de noche estaré de regreso. -Te extrañaré –se quejó Marcos. -También yo, pero esto es así. Hasta la vuelta-lo besó Leo por última vez. ¡Y suerte en tu recital!!! -Gracias, amor-levantó una mano el músico contemplando partir a su amante. Antes de comenzar el primer concierto, Marcos pegó un vistazo a su celular sorprendido porque su amante no lo hubiese llamado para desearle suerte tal como acostumbraba. -Tampoco responde a mis mensajes. Espero no le haya ocurrido nada –frunció la nariz escuchando la voz del presentador que decía su nombre. Dejando su teléfono en la mesa del camarín, salió al escenario del lujoso teatro y luego de suspirar de satisfacción al comprobar que en el salón no entraba ni una mosca, comenzó a tocar, dejando todos sus presentimientos de lado. -Es la primera vez que Leo no me saludó antes de un recital-suspiró Marcos una vez se encontró en la soledad de su piso, mientras preparaba para tomar un vaso de vino. Como adivinando su angustia, la pantalla del celular se encendió, y el nombre de su amante brilló con firmeza. -“Disculpa no te llamé, quedé sin conexión. Llego mañana a primera hora. Perdón y te amo.” -Aquí estás-sonrió Marcos. También te amo. Más tranquilo, volvió a sentarse frente al televisor para escuchar las opiniones sobre su trabajo, sintiendo que su mundo se desmoronaba, ante los chimentos de uno de los principales comentaristas de espectáculos: “Mientras el consagrado artista Marcos Cánepa nos brindaba otro de sus maravillosos conciertos, Leonardo Brum, su pareja, se paseaba en por una solitaria playa con un desconocido joven que parecía no querer separarse de su lado. ¿Fin de un idilio y comienzo de otro? -¡Basura!-gritó desesperado de dolor tornado el vaso contra la pared. ¡Por eso no tenías conexión! Una llamada interrumpió el enojo del artista ,y la voz de Maxi retumbó con vehemencia en cuanto este atendió. -Marcos, imagino que estás mirando la tele. No creas todo lo que los medios cuentan. Sabes lo que es este ambiente. -No te preocupes, mañana viene Leo y hablaremos sobre lo sucedido. -¿Quieres que vaya? -No, estoy cansado, prefiero dormir Y gracias por estar-cortó sirviéndose otro vaso de vino ignorando al teléfono que volvía a sonar... Marcos abrió los ojos, extrañado de encontrar a Leonardo en la oscuridad mañanera, levantando mansamente las botellas del suelo. -¿Qué haces? Podías haber encendido la luz grande.-tartamudeó. -No quise despertarte, la portátil alcanza para limpiar el desastre que hiciste anoche. Parece que tomaste de más y ensuciaste la pared... -¿Qué habrías hecho tu si ves a la persona que más amas abrazado de otro hombre?-sollozó el hombre sintiendo que la cabeza le daba vueltas.

- Pensar un poco. Fue todo preparado, ese chico se acercó a pedir un autógrafo y enseguida lo tenía arriba mío-rugió el hombre. Sabes cómo es la prensa, recuerda cuando nos conocimos-seguía hablando sin levantar la mirada del suelo -Leo, mírame y dime la verdad. Necesito saber si me sigues amando. -Claro que lo hago –comenzó a llorar copiosamente. Pero me sentí tan solo, tan abandonado….No sé lo que me pasó, te ruego que me perdones, te juro que jamás volverá a ocurrir algo igual...Cuando me vi en los informativos, volví a llamarte, pero no atendiste. -Quisiera creerte, pero, siempre supe que no eras hombre de una sola persona. -Estás equivocado, jamás te engañé...hasta ahora. Y nunca, nunca volveré a equivocarme de esta forma, puedes estar bien seguro.-lo besó con fuerza mientras Marcos se derretía en los brazos del hombre. La tormenta pareció alejarse, hasta que semanas más tarde, luego de vivir una apasionada noche, Leonardo enredó sus dedos en el sedoso cabello de su amante y comentó al pasar: -Debo viajar al interior por un congreso sobre Marketing Digital. Serán solo unos días. - ¿A qué llamas unos días? -Una semana, quizá un poco más-respondió molesto. ¡Es mi trabajo! -¿Cómo la última vez que te fuiste? -Por favor, Marcos, hace meses que ocurrió ese desliz y sabes que nunca más te falté. ¿O pretendes castigarme por el resto de mi vida? -Perdona, tienes razón .Es que cuando pensé que te perdía, creí enloquecer... -Entiendo. Pero te amo, y no haría nada que volviera a poner en peligro lo que que tengo contigo. -¿Cuándo te vas? -A medio día –titubeó Leonardo preocupado por la seriedad de su novio. -Vaya, casi te vas sin avisarme-parpadeó irónico. -En realidad, tenía miedo de tu reacción. -Buen viaje-acotó con frialdad dirigiéndose a ducharse. -Espera, todavía me queda un rato-sonrió seductoramente siguiéndolo por el dormitorito .Bañémonos juntos-arrancó la ropa de Marcos haciéndolo caer nuevamente derrotado entre sus brazos. Marcos aprovechó la ausencia de su amante para ensayar y preparar su próximo concierto, a la vez que dedicó sus horas libres para salir con su hermano, cuyas visitas habían menguado luego del último contratiempo de la pareja. -“Debo confiar en Leonardo – trataba de convencerse Marcos cada vez que finalizaba la conversación con su novio. Está pendiente de mí. Finalmente, la espera terminó, y el hombre regresó puntualmente a su amado, quien se entregó con ímpetu y sin cuestionamientos, a sus reclamos. -“No volveremos a separarnos, te extrañé con locura, no soy el mismo sin ti”-comentó Leonardo esa noche mientras hacía el amor a su compañero con una pasión desenfrenada. El pianista fue a responder, cuando los enceguecidos labios del hombre cerraron los suyos, haciéndolo perder sentido del tiempo y el espacio. Aproximadamente a las ocho y treinta de la mañana, el timbre de calle comenzó a sonar con impaciencia. -Leo ya se fue, creo que debemos poner una mucama para que nos ayude, yo no puedo estar en todo-rezongó dirigiéndose a la puerta. -Buenos días, vengo de regalos Misiones ¿aquí vive el Señor Leonardo Brum? -Es verdad-sonrió observando con curiosidad la decorada caja que traía quien parecía ser un mensajero. Pero no está. -Le enviaron estas orquídeas, ¿es usted familiar? -Soy su esposo. -Perfecto. ¿Podría recibirlas? -Por supuesto- obedeció Marcos firmando el certificado que le ofrecía el joven. Seguidamente depositó el obsequio sobre la mesa, tirando del borde de una diminuta foto, en la cual sobresalía Leo con un risueño pelirrojo. -“Gracias por la semana compartida”- José- decía al final de la misma. El pianista depositó nuevamente la foto encima del paquete, y gimiendo como loco tomó la primera botella de alcohol que encontró en el bar de la casa, tirándose enseguida de finalizarla sobre la cama matrimonial. Sin sospechar nada de lo ocurrido, Leonardo entró al hogar clamando por Marcos, encontrándose con la casa vacía y las flores desparramadas alrededor del lecho. Más lejos, la foto partida al medio acompañaba el lamentable espectáculo. -¡DIOS MÍO! -Si algo le ocurre a Marco jamás me lo perdonaré- gritó comenzado a llamar infructuosamente a todos los conocidos para preguntar si sabían algo de su prometido... -¿Regresó?-preguntó a las veintiuna horas el representante del artista. Si no deberíamos llamar a hospitales y comisarías .Espero no sea tu culpa, Leonardo –advirtió el hombre. Sabes que amo a Marcos como un hijo. El hombre fue a responder, cuando sintió que la puerta se abría. El ojeroso pianista entró y silenciosamente, caminó directamente hacia el cuarto. -Acaba de llegar -cortó Leonardo. ¿Dónde estabas? ¡Casi enloquezco! -¿Podrías alcanzarme la valija verde?-respondió Marcos si hacer ningún tipo de aclaración. -No me ha respondido lo que te pedí. -respondió Leonardo aguantando las lágrimas. -¿Podrías hacer lo que te pido?- insistió. -Necesitamos conversar, Marcos, por favor-rogó el hombre. -Los hechos lo hacen por sí solos, laS foto y las flores que recibiste tiene todas las repuestas. -Cásate conmigo-exclamó de pronto Leonardo. Deseo que todo el planeta sepa que mi corazón tiene dueño. -¿No te parece que es un poco tarde para recordarlo? ¡Te di toda mi vida, hice todo lo que me pediste! ¿Para qué? ¡Eres un mentiroso!-lo abofeteó. -Sé que soy una mierda, y merezco el golpe que me has dado, pero te amo y eso no puedo evitarlo. Deseo que seas mi esposo y no separarnos jamás. -¿Quieres que abandone mi carrera y familia para cuidarte porque no puedes resistirte ante cualquier culo hermoso que se te ofrezca? ¡Te equivocaste de persona! -Tienes razón, soy egoísta, y estoy pidiendo demasiado. Quédate en casa, yo me iré-susurró Leonardo. -Como gustes-afirmó el músico encerrándose en el baño. -Si te arrepientes, estaré en el Hotel Balfer, puedes llamarme o irme a buscar. Pero si lo haces, solo regresaré como tu esposo. Más tarde vendré a buscar mi ropa-se marchó el hombre. Marcos sintió que la puerta se cerraba y cayó sobre el bidet desesperado. Había construido su existencia alrededor de Leonardo, y tenía concicncia que no sabía cómo sobreviviría sin él. -“Necesito pensar, como resolver el tema. Quiere casarse conmigo, o sea que me ama .Seguro que ese lo buscó y…-.rompió a llorar intentando engañarse así mismo. Seré mejor que tome algo fuerte- reflexionó dirigiéndose nuevamente al barcito del living. Diez días después, la prensa anunciaba el casamiento del Marcos Cánepa y su novio, el famoso periodista Leonardo Brum.

Capítulo III

Marcos lucía radiante el día de la boda, la cual se llevaría a cabo en el Salón de Fiestas del Hotel donde la pareja se había conocido. Los novios habían optado por celebrar la ceremonia en ese lugar privado con el fin de evitar interrupciones de curiosos, así como también para continuar inmediatamente con el festejo nupcial. -Jamás pensé en ver este momento- se acercó un atractivo hombre canoso directamente hacia Leonardo. Hagamos un brindis por los enamorados –sonrió levantando su copa mientras observaba al aludido con ojos de águila. -Gracias, Homero, por estar- respondió cautelosamente el novio. -¡Por supuesto! Pese a que me dejaste por este niño que ya es tu esposo, sigo siendo el Presidente de uno de los periódicos más importantes del país. ¡No podía faltar! -Si no recuerdo, tú decidiste terminar la relación-sugirió Leonardo. - El compromiso no se hizo para mí, y en realidad, mucha agua corrió bajo el puente desde ese momento, ¿quizá podríamos tener una despedida íntima antes de que te vayas con tu célebre marido?? Vi un lugar muy solitario bajo la arboleda, nadie notará que no estamos en la sala. - Marcos nos merece que le sea infiel-titubeó decidido a resistir la tentación. -Como gustes, te deseo lo mejor-se despidió volviendo a levantar la copa casi vacía... -Espera-Una última vez…nadie debe enterarse. En quince minutos, bajo el rosedal-sonrió Leonardo seductoramente. -Allí estaré-asintió Homero. La fiesta continuaba en todo su esplendor cuando Maximiliano sintió un deseo irrefrenable de fumar. -“Saldré a escondidas y nadie se enterará de nada. No quiera escuchar los sermones de Catalina si me ve fumando”-suspiró el hombre buscando velozmente algún lugar oscuro, donde poder disfrutar su cigarro sin que su esposa lo interrumpiera. -“Allí mismo”-suspiró dirigiéndose velozmente bajo unos arbustos en lo más alejado del enorme fondo... Pero, ¿qué son esos quejidos? Parecen dos personas haciendo el amor, será mejor irme –enrojeció mirando por otro lugar que lo refugiara. ¡Perdón! No quise molestar.- exclamó al chocarse de frente con la casi desnuda pareja. Los ojos del hombre se abrieron desmesuradamente apenas reconoció al esposo de su amigo, y sin hacer ademán de retroceder lo increpó dolido -¡Sabía que Marcos no debía casarse contigo! ¡Le diré lo que he visto, o no podré vivir con mi conciencia! -No cometas ese error, o lo destruirás, ¿a quién piensas que creerá? Me ama demasiado y sabe que tú me detestas….solo lograrás que te odie –retrucó un transpirado Leonardo subiéndose los pantalones apresuradamente. -Pues de cualquier forma probaré. Adiós, Leonardo…y en cuanto a usted, Señor, ¿qué puedo decir? Me voy antes de hacer algo de lo cual me arrepentiría -escupió en la cara de Homero. -Mejor regresemos a la fiesta, no quiero escándalos-respondió malhumorado el acompañante de Leonardo arreglándose la ropa. -Homero –rogó Leonardo. Una palabra tuya y toda volvería ser como antes. -Pues no la diré, así que vuelve con tu cónyuge y sé feliz-añadió el hombre caminando con disimulo hacia el salón. -Marcos, debo hablar contigo –afirmó Maximiliano cuando halló al músico conversando con unos invitados. -¿Ahora? Vamos partir el pastel, Leo me dijo que está deseoso por partir para la posada que reservamos. -Es urgente, por favor-Serán solo cinco minutos. Luego tú decidirás. -Me preocupas, sígueme por aquí-aceptó disculpándose con sus interlocutores. -Bueno –respondió Maximiliano. -Aquí nadie no molestará, y apúrate que tengo poco tiempo- insistió Marcos encerrándose con su amigo en una alejada habitación. -No sabes cómo lamento tener que ser yo quien te dará la sentencia. -¿De qué hablas? exclamó Marcos mirándolo fijo. -Leonardo...estaba en el jardín besándose con Homero Candew, el Director de “Matuttino” -¿Qué dices? Ese hombre vino con su novia, o amante, no sé- se indignó el pianista. -Pero la dejó y fue a…encontrarse con tu novio, estaban casi desvestidos cuando los encontré. -¿Sabes lo que pienso? ¡Estás celoso! Odias a Leonardo y teme que me aparte de ti. Termina con esta farsa, porque no resultará. -¡Sabes que no miento, querido amigo! -Vete de mí fiesta, ya no serás mi representante. Nadie que ofende a mi esposo merece mi amistad. -¿Piensa que te causaría este dolor tan horrible por capricho, a ti, que eres casi de mi familia?-cuestionó el dolido hombre. -Adiós, Maxi. Buena suerte. - Tú eres quien debe tenerla, Marcos. Espero que seas feliz-respondió recordando al palabras de Leonardo, “Jamás te creerá. Pero si algo sale mal, siempre podrás contar conmigo.-salió chocándose en la puerta con Leonardo. -Querido te buscaba… Debemos comenzar a despedirnos. Perdón, no sabía que estabas con tu representante comentó con indiferencia. -Su “ex representante” Ya me marchaba. Cuando vuelvas de tu luna de miel tendrás mi renuncia sobre tu escritorio. Tenías, razón Leonardo, has ganado -se fue el hombre dando un portazo. -No nos apresuremos, quizá, no hemos hablado con claridad y me apresuré a tomar una decisión-rogó Marcos atemorizado por la dureza de Maximiliano. -Por mi parte, no hay más nada que decir. Con permiso, Leonardo. Ojalá valoraras lo que tienes. -¿Qué bicho le picó?-se rascó el implicado inocentemente la barbilla. -Celos nada más...vamos, amor- Deseo despedirme de mis padres pero especialmente de Tony -intentó sonreír el pianista evitando recordar las palabras de su representante y amigo. -En dos semanas estaré de regreso-aseguró Marcos a su hermano que no quería soltarlo. E iremos nuevamente al acuario. -¿Lo prometes? -Por supuesto, querido –lo abrazó palideciendo al contemplar a Leonardo conversando amistosamente con Homero. -Es hora de marcharnos, debo robar a mi esposo-se acercó un sonriente Leonardo al sentirse observado. Pero lo devolveré pronto. -No hay prisa, disfruten –sonrió Mónica a los novios. -No me gustas-exclamó Tony mirando a Leonardo con dureza. -Lo siento, está enojado porque te llevas su hermano –intervino Juan Carlos avergonzado. Discúlpate, hijo. -¡NO!-exclamó tirándose sobre un sillón sin mirar atrás. -Hablaré con él-musitó un afligido Marcos. Padres, nos vemos a la vuelta. -Voy con Marcos, quizá deba explicar a Tony que no intento quitarle a su hermano- añadió intentando disimular el fastidio que le producía el chico. ”Jovencito caprichoso, ya verás cuando regresemos, yo mismo te llamaré al orden” -Debo confesar que tampoco me cae bien -añadió la madre de Marcos en cuanto quedaron solos. Y creo que a Maxi tampoco, hace rato que se fue. -Debemos soportarlo, nuestro hijo lo eligió. -No queda otra-aceptó Mónica levantando los hombros. Ya es de la familia...

CONTINUARÁ...

Capítulo IV

Leonardo llegó en la mañana del lunes sorprendiéndose del silencio casi absoluto que reinaba en su casa. Observó el ventanal, asombrado ante el desprolijo jardín, tan cuidado por su esposo las primeras semanas de casados -Marisa-saludó al encontrarse con la mucama bajando del piso superior de los dormitorios ¿qué ha sucedido aquí? -Me alegra que haya regresado. El jardinero renunció, cansado de la desidia de Marcos, y yo no puedo con todo-señaló el polvo que había sobre los finos muebles. -Pero solo falté diez días, y Marcos es encantador, no comprendo. - “Era encantador” Disculpe, Señor pero desde que usted se fue duerme mucho… y cuando está despierto bebe...sabe a o que me refiero. Fíjese en la basura y observe la cantidad de envases de bebidas que hay. Quizá está demasiado solo en esta gran casa, no lo tome como un reproche, pero Marcos lo extraña y su vida se ha convertido en un caos. No sé cuánto tiempo más aguantaré aquí, me deprime esta situación. -Deme unos días, por favor. Le prometo que todo cambiará Llame a un nuevo jardinero y a otra persona que la ayude. Que vengan hoy mismo, yo los atenderé. -Gracias, Señor. Esperaba eso de usted-asintió la empleada un poco más animada. Leonardo subió velozmente a su dormitorio, y suspiró con disgusto al encontrar a un desaliñado Marcos triado sobre la cama. El aroma a alcohol y a encierro pululaba en el lugar, dando a la habitación una imagen parecida a un sepulcro. Sin dudar abrió las cortinas y ventanas, comenzando a sacudir a su esposo con vehemencia. -Leo-hipó tomándose la cabeza con al manos. ¿Qué hora es? ¡Necesito descansar! - Son las once, momento de tomar un café y comer algo. -No quiero, vete con tus amigos y déjame dormir. -¿De qué hablas?-titubeó Leonardo. -No me tomes por idiota-pareció despertar de su letargo-Mira las fotos que te sacaron abrazado con esos dos jóvenes. Pensé que ya no me recordabas. -Esto es basura-tiró la revista contra la pared, prensa amarillista... Ya no volveré a irme, tú serás mi prioridad-arrastró a su esposo hasta la ducha. -Déjame, ya escuché esas palabras varias veces-rugió Marcos enfurecido. -Entonces, no hay más nada que decir-respondió Leonardo abriendo la canilla de agua fría y arrastrando a su desprevenido marido hasta el lugar. -¡Suéltame, idiota! Vuelve con tus amantes Sin responder, terminó de asearlo y una vez bien seco, lo afeitó hasta que la lampiña piel se asomó prolijamente sobre el rostro de este. -Ahora te vestiré y vamos a comer algo, luego conversaremos acerca de las famosas fotos. Una vez Marcos quedó completamente vestido, la pareja se sentó en la mesa del comedor, mientras una sonriente Marisa les servía un copioso desayuno. -Aliméntate, por favor, en estos días que falté has perdido como diez quilos-gruñó Leonardo. -Siento preocuparte, pero realmente me deprimí cuando te fuiste. Y luego los diarios. Creo que tomaré un trago-musitó abandonado la leche. -No te molestes -ordenó Leonardo. Todas las bebidas fueron a la basura, o más bien las que quedaban. Creo que beber se ha convertido en una adicción, buscaremos un sitio que te ayuden y yo supervisaré tu tratamiento. -¿No volverás marchar?-clavó sus ojos en la disgustada mirada de Leonardo.. -De ningún modo. Soy tu esposo y quiero verte bien, que seas el Marcos con el cual me casé. Y eso implica dejar de tomar. –afirmó el hombre decidido a cancelar la cita con el joven que se encontraría el viernes de noche. -¿Estás sugiriendo que soy alcohólico? -No sugiero nada, pero deberás tratarte lo antes posible. Tú mismo lo comentaste: estás deprimido. Y mientras hago algunas llamadas, deléitame con tu música... -¿Con quién hablarás ahora?-preguntó desconfiado -Con Sonia, parece que en estos días conseguido tirar toda tu carrera por la borda. Practica por favor. -¿No has pensado que tengas algo que ver con mi abandono? …Lo siento, no quise echarte la culpa-rogó Marcos arrepintiéndose inmediatamente de sus palabras. Además, esa maldita mujer suspendió mis próximos conciertos, dijo que no estaba en condiciones de tocar. -Siéntate en el piano. Vuelvo enseguida-respondió el hombre pacientemente dirigiéndose a su despacho para hablar con la representante del pianista sin interrupciones. Luego de varios intentos, una voz desconocida atendió del otro lado de la línea. -Buenos días. Sonia Blein producciones. -Hola. Quisiera hablar con Sonia. -Soy su secretaria, en momento ella está ocupada, ¿quiere qué le marque una cita? -Dígales que soy Leonardo Brum, director de “Amanecer de Estrellas “estoy interesado en hacerle una entrevista. -Perdón, Señor Brum, enseguida. -Leonardo-exclamó la melosa mujer diez minutos más tarde. ¡Qué gusto! -Lo mismo digo. Llamé para ofrecerte una nota en páginas centrales de mi Revista y próximo diario digital. -Me encantaría. Imagino que esto tiene que ver con Marcos. -Efectivamente. Quiero, que realice todos los recitales que cancelaste. -¿Lo has escuchado tocar? Sus manos tiemblan, y él está totalmente desconcentrado. ¡Perdió el ángel, y a nadie le interesa oírlo!-rugió la mujer. -Una oportunidad más, si te interesa, estar en mi periódico, claro. Yo me ocuparé de que mejore. -¿Tú? No has estado mucho a su lado. Pensé que lo ambas, pero parece ser que has regresado a tus antiguas andanzas últimamente-ironizó la mujer. -Aceptas o buscaré otra persona ya misma. -agregó Leonardo sintiéndose culpable... -Está bien, solo lo haré por nuestra vieja amistad. ¿Cuándo me harás la nota? -Luego del concierto de la semana que viene. Mientras Marcos brinda su concierto, yo estaré con mis nuevos fotógrafos. -Vaya, has pensado en todo. -¿Crees que hubiera llegado adonde estoy si no lo hiciera? -¿Sientes culpa, Leonardo?-ironizó la mujer. -No te interesa mi vida íntima. O aceptas, o dejas. -Bien, dile a nuestro artista que se prepare. Anunciaré su presentación. -Mantenme informado. Adiós-cortó dirigiéndose al salón musical asombrado de no escuchar la música de Marcos tal como habían quedado. -¿Qué sucede?-preguntó al verlo recostado sobre el silencioso instrumento. -No puedo hacerlo, sencillamente no puedo. Perdí la inspiración, necesito un trago, solo uno-rogó. -No. Y deberás concentrarte, muy pronto tendrás dos recitales. -Sonia renunció a representarme... -consideró su decisión y es tu momento para resurgir. -¿Estarás a mi lado? -Por supuesto –aseguró Leonardo sin hacer alusión al precio que pagaría por el concierto. Comienza a ensayar, y trata de hallar al “ángel extraviado” -Gracias. Imagino que Sonia Blair tendrá un espacio central en tu Revista, nada es gratis en este mundo-lo abrazó Marcos por detrás en cuanto este le dio la espalda por un segundo. -Ese es mi trabajo-apretó esas cálidas palmas. Y tú eres mi marido. “Al que nunca debí abandonar”-reflexionó en silencio. Ahora comienza a tocar, quiero escucharte. El pianista obedeció, mientras su esposo se dispuso a buscar en la computadora un grupo de ayuda para alcohólicos. Casi enseguida, las primeras notas comenzaron a flotar por todos los ambientes de la casa, y Leonardo, sonrió satisfecho -“Al fin-respiró más tranquilo asomándose por la entreabierta puerta. Pero Sonia tiene razón, ha perdido el ángel .Debo ayudarlo para que lo recupere o no volveré a tener paz en mi vida” La noche siguiente, luego de varias negativas y escándalos, Leonardo logró llevar a su esposo al grupo de autoayuda.

CONTINUARÁ...