¿Cuántas oportunidades puede ofrecerte la vida en cuestiones de amor? Una, dos, varias….ninguna…
Eso se preguntó Fabián Molina cuando creyó estar enamorado nuevamente muchos años después de perder a su inolvidable compañero Lázaro Ansureño, al cual había querido con todo su corazón.
-Nunca podré olvidarte, fuiste todo para mí, ¿Cómo pretendí que podría siquiera fijarme en otra persona? –sollozaba el hombre sin encontrar consuelo entre las diferentes personas que intentaban convencerlo de que tenía derecho a probar un nuevo camino.
Pero lo que este ignoraba, era que el Senador Raúl Viller nunca cejaría en sus intentos de conquistarlo, porque sabía que Fabián y él se merecían una segunda oportunidad.
-Soy muy terco-insistía el hombre llamando a su enamorado sin darse por vencido. Y voy a demostrarte que podemos comenzar una historia diferente, sin olvidar ni menospreciar la que un día vivimos... Soy yo otra vez-afirmó Raúl escuchando a su gran amor del otro lado del teléfono-Y necesito que me prestes atención.