Hacía meses que Enrique Monti estaba comprometido con Armando Cabrera, cuando fue herido mortalmente en un atraco barrial. Así, en un segundo crucial, los hombres, vieron hacerse añicos todos los sueños construidos desde que se enamoraron.
Comprendiendo que no sobreviviría, Enrique decidió confiar en manos de Armando a su pequeña hija Paulina de tan solo seis años de edad; quien vivía con ellos desde que los hombres se habían mudado juntos. Haciéndole prometer que nunca la abandonaría, Enrique finalmente, partió en paz. Resuelto a cumplir con la palabra dada al hombre que tanto había amado, Armando comenzó a los pocos días del sepelio, el procedimiento jurídico para asumir la tutela definitiva de la niña, a quien quería más que a su propia vida.
Sin jamás darse por vencido, el joven logró cumplir con su juramento, consiguiendo que, Paolina se convirtiera finalmente en su legítima hija ante la sociedad. Pues en su corazón, siempre lo había sido.
En la actualidad, la joven que ya ha cumplido veinte años, confiesa a su padrastro que se ha enamorado por primero vez.
Al mismo tiempo, Armando parece sentir algo especial, por un joven veinticinco años menor, que no ceja en su empeño de conquistarlo.
-¿Habrán encontrado padre e hija finalmente sus “felices para siempre”?
Solo lo sabremos al final de esta romántica historia cuyos protagonistas, Armando y Paolina se robarán, sin duda, el corazón de todos los lectores. Esperemos que también el tuyo.