Día Uno

Dani Lake se acomodó en su sillón predilecto y cerró los ojos, dispuesto a descansar un rato. Con sesenta y ocho años de edad, y casi dos alejado de los medios artísticos, nunca pensó que sería el protagonista de la nueva obra teatral que había arrasado con todos los premios.
-“Y todavía falta atender al jovencito que me hará la biografía, pero eso será un recreo en relación a lo que he pasado-suspiró escuchando el timbre de calle.
-Mabel, por favor, no puedo ni levantarme-rogó el actor a la empleada que lo acompañaba desde que su antiguo mayordomo se había jubilado.
-Voy enseguida, Señor-anunció la mujer. No se levante.
-Gracias, amiga .Estoy realmente cansado .Ya no soy un pibe –reconoció el hombre sonriendo al diligente mujer.
-El periodista Federico Logan está aquí, asegura que tenía una cita con usted-comentó al regresar.
-Es verdad, hazlo pasar –asintió corriéndose su canoso pero tupido cabello. El joven Logan nos acompañará por varias semanas.
-Como diga –asintió Mabel.
-Señor Lake-escuchó alguien que tosía a su lado. Lamento molestarlo, pero habíamos quedado en que vendría a las catorce.
-Perdón –abrió los ojos el sorprendido hombre. Creo que me dormí. Acércate una silla y toma asiento, muchacho.
-Gracias-asintió obedeciendo con rapidez. Dani observó los oscuros ojos del joven y sonrió. ¿Cuántos años tendría? Veinte, veintidós… casi la misma edad de su esposo Jeremías, cuando se conocieron. Unos minutos de silencio flotaron por el lugar, hasta que, el famoso actor, finalmente, volvió a hablar.
-¿Deseas tomar algo? ¿Un café, una gaseosa?
-Una gaseosa estará bien.
-Perfecto-asintió llamando nuevamente a Mabel. Por curiosidad, ¿cuántos años tienes?
-Veinte, pero tengo experiencia-comenzó explicar el joven temeroso de perder la asignación.
-No te pongas nervioso, es simplemente porque me recuerdas alguien que conocí hace mucho tiempo. Y ya que estaremos juntos por tantas horas, me interesaría interiorizarme en algunos detalles sobre tu vida.
-Por supuesto, Señor, ¿Qué le gustaría saber especialmente?
-Lo que te parezca importante, hay cosas que ya leí en tu CV-afirmó Dani.
-Bien .Nací en Venezuela, pero mis padres eran uruguayos, aunque fallecieron hace tiempo. Vivo con mi abuela desde entonces –comentó sin hacer más aclaraciones.
-Por ahora es suficiente -asintió Dani. Si te parece, trabajaremos desde las catorce hasta a las veinte, pero puedes llegar a las trece y almorzamos juntos, será la mejor forma de conocernos. –comentó Dani observando la gastada vestimenta del muchacho y como comía con avidez los bocadillos que había traído Mabel. Y sí el resultado me gusta, quizá pueda contratarte como secretario particular.
-Señor-tartamudeó Federico. Sería un honor.
-Veremos si piensas lo mismo cuando acabemos. Soy muy exigente. Pregunta lo que desees así comenzaremos inmediatamente. Recuerda que cuento únicamente con dos semanas.
-Solo una cosa, había muchos excelentes periodistas atrás de esta tarea ¿Por qué me eligió a mí?
-Te lo diré cuando terminemos –susurró el actor clavando sus verdes ojos en los de su acompañante. -reflexionó indicándole al joven que encendiera la computadora y el grabador.
-Perfecto-aceptó Federico para no contrariar a la estrella.
¿Algo más?-añadió el actor.
-No, Señor, es todo.
- Entonces comencemos.Ah, y puedes llamarme Dani. –murmuró el hombre iniciando su viaje al pasado.