Yamar agradeció la propina otorgada por vigilar el último coche que quedaba en el puerto Jawaharlal Nehru, en Bombay (megalópolis situada al oeste de la India) y decidió regresar a su casa antes de que cayera la noche. Como todos los días, su padrastro Umesh estaría ansioso por recibir el dinero que el joven obtenía en su trabajo como cuidador de vehículos y así, poder seguir emborrachándose sin parar. Lamentablemente, Yamar no tenía más remedio que vivir con el iracundo tipo, para proteger a su madre, Anjali, y a sus tres hermanos más chicos.
–Allí llega su alteza, el bastardo-vociferaba un envidioso Umesh cada vez que su hijastro regresaba a casa refregándole involuntariamente en la cara esa exótica belleza, tan parecida a la de su verdadero padre, el atractivo marinero que lo había abandonado antes de nacer. Olvidada por su amante, y expulsada del seno familiar con tan solo quince años de edad , la desgraciada mujer ,no tuvo más remedio que casarse con ese hombre veinte años mayor, quien jamás dejó de reprocharle la condición en que la había aceptado.
-Pero en cuanto cumpla dieciocho años de edad me marcharé con Kalu –repetía Yamar una y otra vez recordando a su novio .Nos iremos a América, y así él podrá cursar a sus estudios de medicina. Todo será perfecto-soñaba cada día en el retorno hacia su mísera vivienda. El chico entró silenciosamente, y tras guardarse unas monedas en el bolsillo, fue en busca de su padrastro para darle el resto.
-Es la única forma de mantenerlo contento y evitar que castigue a mi madre -susurraba observando a la desgastada mujer que además de atender a sus hijos realizaba limpiezas domésticas en casas de familia. ¡Maldito! No comprendo cómo mamá es capaz de tolerar tantas humillaciones-musitaba el joven apretando los puños para no cometer una locura.
-¿Qué nos trae hoy el príncipe?-exclamó el grasiento hombre apenas vio a su hijastro. ¿Te sientes superior verdad? ¡Con ese cabello cobrizo y esos ojos verde tigre crees que vales mucho más que nosotros!
- No empieces como todos los días Aquí tienes el dinero, tómalo y déjame tranquilo–exclamó este tirando unas rupias encima de la mesa.
-¿Es todo?-gritó el hombre enardecido. ¡Cada vez aportas menos! ¿O acaso te estas guardando algo?
-Si precisas más será mejor que levantes tu gordo trasero y vayas a trabajar, en vez de hacer que mi madre trabaje como una burra.
-Cómo te atreves, tú, un bastardo que recogí por lástima. ¡Quién sabe qué sería de ti y tú madre si yo no hubiese aparecido!- –vociferó levantando la mano para castigarlo.
-Atrévete a pegarme y verás lo que bueno-lo enfrentó el joven .Yo no soy como ella-señaló a la mujer que levantó la cabeza al sentirse nombrada.
-Por favor-exclamó esta. No discutan .Son padre e hijo.
-Ese cerdo no es mi padre, y no sé cómo lo sigues aguantando -respondió mirando con pena a Anjali.
-¿Y a dónde puedo ir con dos criaturas tan pequeñas? –comentó la infeliz refiriéndose a sus niños de ocho y siete años.Y debes recordar que ustedes aún son menores
-Cualquier lugar es mejor que aquí. Lo único que supo hacer ese bueno para nada es llenarte de hijos-rugió el joven.
-Basura inmunda –saltó Umesh intentando inútilmente levantarse para atacar al joven, dejándose caer sin remedio por los efectos del alcohol.
- Algún día haré dinero y marcharé de aquí. Y cuando sea rico una de las primeras cosas que haré será enviarte el dinero suficiente para que dejes a esta inmundicia-gritó Ramar enardecido por la situación.
-No es malo…solo que bebe un poco-intentó disculpar Anjali a su esposo.
-Déjame pasar, tengo asco de solo escucharte. Me daré un baño y saldré. Por suerte el cerdo se ha dormido-suspiró el muchacho pensado que un rato vería al amor de su vida, Kalu.
“Estos encuentros clandestinos son lo único que me impiden perder la cordura”- Ya verán cuando sea famoso y millonario -.Entonces, nadie podrá detenerme- murmuró mirándose en el único espejo que había en la casa.
-¿Me llevarás contigo?-preguntó su hermana Shaila que era quien lo seguía en edad.
-En cuanto pueda te mandaré a buscar. Y ahora déjame salir que se me hace tarde-sonrió el joven dirigiéndose a la fría noche.
-¿Lo prometes?-insistió la joven.
-Te lo juro por mi vida- se detuvo Yamar regresando para abrazarla. Y tendrás todo lo que te faltado en esta mísera vida.