Estimados amigos:
Espero estén bien y tenga un buen comienzo de año. Luego de este correspondiente saludo, me gustaría narrarles brevemente el motivo por el cual, intitulamos esta obra “Entre duendes y musas”
Estaba pensando en un original nombre para el primer poemario del año, cuando mi hija Lía se percató sobre los numerosos duendes de porcelana que tengo guardados en la biblioteca de casa, confesando que siempre le habían llamado la atención estos curiosos personajes; pero en especial, quienes podrían tener interés en adquirirlos. Quizá más cerca de lo que ella creía posible dio con uno de los principales “Fans” del grupo: Su propia madre. Días antes de Navidad, su novio Mathías, tuvo la gentileza de obsequiarme una pequeña y delicada tuna; percibiendo seguramente, mi amor por estas pinchudas amigas, las cuales se lucen orgullosas en diversos lugares de casa.
Pero este creativo joven tuvo otra interesante sugerencia: Denominar a mi nuevo texto “Entre duendes y tunas”, ya que justamente el sitio donde imagino y escribo mis trabajos, está rodeado casi en su totalidad, por estos místicos seres.
Y así quedó bautizada esta novel obra, haciendo honor a los duendes y a las tunas, que me acompañan cada día junto a mis inseparables musas; caprichosamente ubicadas junto a ellos.
Realizada la explicación pertinente al caso, espero que a partir de ahora, disfruten estos quince poemas dedicados a dos de mis duendes favoritos: Lía Fernández y Mathías Acosta. Y por supuesto, como siempre, a cada uno de mis queridos lectores.