Desde niña amé la poesía en rimas, todavía recuerdo las lánguidas tardes de verano leyendo una y otra vez las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Mientras mis amigas disfrutaban del calor del estío, yo pasaba horas bajo algún fresco árbol que cobijaba mi extraña pero añorada afición.
Cada lectura era capaz de despertar en mí un cúmulo de nuevas y encontradas sensaciones: amor, ilusión, miedo, recogimiento…
Y cuando en mi primera juventud logré plasmar esas mismas pasiones en papel, creí tocar el cielo con las manos.
Mucho tiempo ha pasado desde entonces, muchos sueños y libros han corrido por mi vida, pero cada vez que leo o escribo una rima, siento que viajo hacia el pasado, aquel supremo instante donde conocí el amor por primera vez, plasmado en un texto de poesía. Recuerdos de memorables momentos vestidos de oro, como solamente, pueden regalarnos las rimas.
Abrazos…
Sheina