Prólogo


Alcanzar la vida eterna ha sido un sueño constante para la humanidad. Es lógico, ¿quién no querría disfrutar por siempre de la belleza del amanecer, o del misterio que nos trae la noche? ¿Del afecto de sus seres queridos?
¡Hay tantas cosas que dejamos pendientes en el trascurso de nuestra efímera existencia terrenal! Por eso, numerosas leyendas pintadas de seres fantásticos y semidioses nos han servido como inspiración a través de los siglos, al mostrarnos como estas figuras mitológicas han sido capaces de vencer a la muerte a través de sus imborrables hazañas...
Pero también, existen otros seres, que sin llegar a ese nivel de fantasía, han logrado trascender, renaciendo una y otra vez en un ciclo sin fin, a través de sus inagotables obras.
Me refiero a los escritores de todas las épocas, capaces de resucitar cada vez que sus admiradores los buscan o recuerdan. Figuras místicas y legendarias que han logrado permanecer en la historia a través de la genialidad de sus escritos.
Vidas mágicas, pero tan reales como este poemario que hoy dejo en vuestras manos, y que ojalá, nos permita trascender, y seguir eternamente juntos.