Página  literaria de Sheina  Lee


El calor de tu piel

 

Tu piel late como fuego

cuando me haces el amor,

se viste de sentimientos

apenas oye mi voz,

tú te vuelves jardinero,

mi alma será tu flor,

mientras regresa el deseo

, como títere burlón,

movido por nuestros dedos

, al despertar la pasión,

que recorre firme el lecho,

dejando atrás el temor,

hacia ese esperado encuentro,

junto al profundo calor,

que tu piel va recogiendo,

y resguarda el corazón,

en ese instante perfecto,

bajo estrellas de neón,

que va encendiendo el cielo,

apenas cae el telón,

desnundando a nuestros cuerpos,

solos en algún rincón,

añorando con anhelo,

nueva cita entre túy yo,

 esa noche de silencio,

donde solo habla el amor.


Cóctel de palabras

 

Una a una las palabras

van conformando un poema

iluminando a mi alma,

como si fueran estrellas,

faros en la noche clara,

cuando su brillo refleja

el calor de tu mirada,

mientras la pasión regresa,

y al llenarme de esperanza ,

me transformas en poeta,

Lentamente las palabras

abren una nueva puerta,

y el deseo que nos aguarda,

suspirando con paciencia,

se estremece en la ventana,

nuevas estrofas expresa,

al escuchar tus pisadas

y mis manos que te esperan,

para escribir cuando me amas,

nuevamente más poemas,

cada noche iluminada,

que en su seno, nos refleja.

Retazos 

 Recuérdame ,amado,

si un día estás solo,

y nuestro milagro

se reduce a escombros

terminó el verano,

nos cubrió el otoño,

robó aquel regalo,

y sus sueños locos,

que tenían tus labios,

al sentir el gozo,

de ese amor lejano,

vivo entre nosotros,

que los crueles años

volvieron escombros,

recuerdos pasados,

regresan llorosos,

vienen a buscarnos,

con anhelos rotos,

juntan los retazos,

unirlos con oro,

remontar peldaños,

uno junto al otro,

y al volver a amarnos

jamás estar solos.

 

 

 

Amanecer en mi almohada

Se asoma el amanecer,

y va encendiendo la cama,

donde se une nuestra piel,

mientras confluyen las almas,

observando renacer,

tu rostro sobre mi almohada,

y el viento golpea también,

con dulzura la ventana,

mensajero de placer,

que surge cuando me amas,

y solo aumenta la sed,

de mi pasión, ahora calma,

cálida luz en mi ser,

cuando asoma la mañana,

despertándote otra vez,

bajo esas nubes tan blancas,

como hojas de papel

que nuestros nombres enlazan,

junto a cada amanecer,

disfrazado de esperanza,

y nos arrastra con él,

aun sin dejar la cama,

entre sueños del ayer,

que va recordando el alba,

volviendo a resplandecer,

como siempre en tu mirada,

esa que nunca olvidé,

pues brilla,sobre mi almohada.

 

Si algún día no estoy

Si algún día no estoy,

recorriendo tu vida,

recuerda aquel amor,

que dichoso surgía,

bajo mudo  farol

de la plaza vacía,

entre aquella pasión

con estrellas vestida;

y algún sueño veloz,

apenas presentía,

ese intenso calor,

en tu piel encedida,

por el  viejo rincón

y su intensa poesía.

El tiempo transcurrió,

escapando de prisa,

engañaba al reloj,

con infames mentiras;

persiguiendo al amor,

entre el sol y la brisa,

que la noche escondió,

en mis tristes pupilas,

escapó la ilusión,

también quedo perdida,

junto al añejo adiós,

entre lejanas risas,

y el tenor de tu voz,

que se unía a la mía,

escuchándose hoy,

en la plaza vacía,

bajo el  mudo farol,

que al no vernos dormía.

 

Sheina Leoni

Eso que llaman amor

mayo 2019

 

 

 

 

 

 

 

Por esas calles de otoño…

Por esas calles de otoño

voy marcando mi camino,

brillantes están mis ojos

junto a su encanto divino,

momento que tanto espero,

y cuando llega, lo admiro,

por esos colores puros

entre el dorado y el vino,

horizonte enamorado,

quizá un nuevo paraíso,

que se mantiene en el tiempo,

fulgurante entre los siglos

, hasta llegar a mi alma,

que jamás le dará olvido.

Voy caminando sin prisa,

el viento juega conmigo,

como un niño alborotado

a veces queda rendido,

pero yo sigo avanzando ,

busco recuerdos perdidos

, algunos descubro solos,

otros encuentro contigo,

amor fugaz en la noche,

de un pasado compartido,

renaciendo con la luna

en mi corazón dormido,

tomándome de la mano

cuando al otoño recibo;

nostalgia que siempre vuelve

y me cubre cual abrigo;

pues este amor nunca muere,

entre el oro, sigue vivo.