Juventud y sexualidad septiembre,2019

El termino juventud es muy ambiguo, ya que el concepto presenta muchas divergencia en relación a las épocas de estudio, contenido social o biológico al cual nos referimos. Entonces, es prioritario clarificar qué entendemos por juventud, aceptando que este concepto se ha transformado al igual que también ha variado la composición y proporción del contingente de jóvenes respecto al total de población mundial. Por lo tanto, y a efectos de clarificar el trabajo utilizaremos en primera instancia la definición utilizada por el Fondo de Población de las Naciones Unidas, que define a : La juventud como la población comprendida entre los 14 y 25 años, un momento muy especial de transición entre la infancia y la edad adulta, en el que se procesa la construcción de identidades y la incorporación a la vida social más amplia. La adolescencia y la juventud son conceptos socialmente construidos en virtud de los cambios y similitudes que acontecen en los ámbitos biológicos, psicológicos y culturales; por consenso, se ha establecido que la adolescencia trascurre entre los 10 a 19 años, y se define a la juventud propiamente dicha entre los 20 a 25 años” (UNPFA, 2015). Si aceptamos, que la “juventud" es un proceso de transición por el cual se pasa de la dependencia completa, que caracteriza a la infancia, a la plena autonomía que es la propia de la vida adulta, hay que admitir que este proceso no siempre transcurre de igual forma. Hace unos años, desde los quince años, o incluso antes, los chicos empezaban a trabajar en el campo como agricultores o jornaleros, en la fábrica como aprendices, o tal vez en un comercio u oficina. En el caso de las chicas la situación era, si cabe, más dura, ya que independientemente de la clase social a la que perteneciera, estaban prácticamente excluidas de la educación y pasaban de la dependencia del padre a la de su marido. Si, además, eran de clase modesta, desde niñas se incorporaban al servicio doméstico y debían ayudar en las tareas de la casa y en el cuidado de sus hermanas y/o hermanos. Afortunadamente, desde el último cuarto de siglo esta situación ha cambiado bastante, existiendo más flexibilidad para elegir su futuro y nuevas dificultades propias de un nuevo contexto. Este fenómeno, conocido como moratoria social o juventud prolongada, es típico de las "sociedades modernas". El período educativo, la dificultad para encontrar un puesto de trabajo, la edad de contraer matrimonio, edad para independizarse, etc., todo ello obliga a que se dilate el tiempo de estancia en el hogar familiar. Y el reconocimiento y la defensa de los derechos vinculados a la salud sexual y reproductiva constituyen una pieza fundamental de los avances sociales que los jóvenes han logrado en los últimos tiempos. La posibilidad de ejercerlos en un marco de respeto por los demás, inclusión y reconocimiento de la diferencia y cuidado de la salud, la sexualidad es un elemento fundamental en todos los momentos del desarrollo humano. La Organización Mundial de la Salud, sostiene que la sexualidad humana abarca tanto las relaciones sexuales (el coito) como el erotismo, la intimidad y el placer. La sexualidad es experimentada y expresada a través de pensamientos, acciones, deseos y fantasías. En la actualidad, cada persona escoge cómo vivir su sexualidad, aunque esta decisión suele cambiar a lo largo de los años. Se puede hacer una primera distinción entre quienes mantienen relaciones sexuales para procrear y quienes lo hacen para sentir placer, siendo esta última característica fundamental en los jóvenes. Entendemos que el ser humano, involucra prácticas y experiencias relacionadas a la satisfacción, a la afectividad, al placer, a los sentimientos, al ejercicio de la libertad y a la salud. La sexualidad es una construcción histórica, cultural y social, y se transforma de acuerdo con las relaciones sociales. Sin embargo, en muchas sociedades sufren censura y limitaciones en sus posibilidades de vivencia plena por causa de la construcción de mitos, tabúes, preconceptos, interdicciones y relaciones de poder. Para Foucault (2014), la sexualidad es una relación de poder entre hombres y mujeres, padres e hijos, educadores y alumnos, sacerdotes y laicos y otros. Esas relaciones son establecidas de acuerdo con los presupuestos de determinada cultura sobre el sexo, una vez que existen variaciones en contextos espaciales y temporales de la historia de cada pueblo. La juventud es un momento de (re) descubrimiento y la sexualidad se construye en el transcurso de la vida. Es parte de la historia personal de cada persona tejida por las relaciones interpersonales entre individuo, el ambiente, la cultura y su contacto con el ideario de visiones del mundo. Es en ese sentido que Foucault (2014) refiere que la sexualidad no se construye solo en la dimensión biológica, pero principalmente en el imaginario. La sexualidad está en el plano no solo en lo palpable, sino también en el discurso que lo sustenta. Respecto a los jóvenes, es bueno tener claro que, la iniciación sexual de los mismos ocurre antes que informaciones y conocimientos importantes hayan sido internalizados. Esa falta o escasez de conocimiento e información caracteriza un contexto de vulnerabilidad, con exposición a situaciones de riesgo, ausencia de preocupación con medidas preventivas en relación al uso del preservativo como forma de protección del embarazo y de las infecciones, por ejemplo. .Es importante destacar también que la diversidad sexual humana nos indica que existen muchos modos de ser mujer u hombre, varias orientaciones sexuales e identidades de género, más allá de los rígidos estereotipos. Hoy en día se utilizan las siglas GLTB (o LGTB) para designar al colectivo de Gais, Lesbianas, Transexuales y Bisexuales, que han sido quitados de la lista de enfermedades psiquiátricas. Por lo tanto, tengamos en cuenta que no es posible comprender la sexualidad sin tener en cuenta a la persona en su conjunto. La sexualidad está presente en las tres dimensiones que configuran al ser humano: Biológica (las primeras células del organismo ya están diferenciadas sexualmente), Psicológica (cada persona tiene su propia orientación sexual y la vive de una forma particular) y Social (nuestra socialización y educación están filtradas por el hecho de que seamos chicos o chicas). Y que además el comportamiento sexual ha ido cambiando en función de la realidad de cada época, y también varía a lo largo de la vida de una persona. Y en última instancia, es bueno destacar que la educación sexual es un recurso fundamental que todas las comunidades deberían usar a la hora de formar a sus niños y jóvenes. Lamentablemente los seres humanos hemos desarrollado miedo y vergüenza alrededor de nuestra propia sexualidad, lo que conduce inexorablemente a la desinformación y a la represión, con sus terribles consecuencias. Estamos en el siglo XXI, era de los Derechos Humanos en toda su plenitud, y así debería considerarse, respecto al tema que nos invoca. Prof. Sheina Leoni Uruguay Bibliografía: 1- La transformación de la intimidad-Sexualidad, amor y erotismo en las sociedades modernas-Anthony Giddens – Cátedra Teorema 2-DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS SEXUALES- aprobada por la Asamblea General de la Asociación Mundial de Sexología, WAS, el 26 de agosto de 1999, en el 14º Congreso Mundial de Sexología, Hong Kong. 3- Manual para la introducción de la perspectiva de género y juventud al desarrollo rural- M. J. Moreno, R. B. Agirregomezkorta, M. Cuadrado.España

En busca del arcoiris perdido por Sheina Lee

 

 Dedico a esta nota a todos los jóvenes que confiaron en mí contándome sobre sus difíciles experiencias de vida, como consecuencia de tener una orientación sexual diferente a la mayoría. Ojalá mi humilde aporte haya servido como un aliciente para continuar adelante, al igual que lo hizo, esa increíble luz con la que ellos pintaron mi vida. Vaya entonces, este texto, por un futuro lleno de colores para todos los seres humanos. Sheina

Septiembre, 2019

Rojo: pasión Muchas personas me han preguntado en reiteradas oportunidades cual fue el motivo por el cual participo tan activamente en el reclamo y defensa de los derechos de las personas LGBT. Varios de estos individuos, han supuesto que tengo algún pariente homosexual expulsado del grupo familiar , pero en realidad, solo tengo conocimiento sobre una lejana prima a la cual hace muchos años que no veo, por lo que tampoco estoy segura de su orientación sexual. De cualquier forma, la mayoría de nosotros tenemos un pariente u amigo Gay, aunque muchas vece no estamos al tanto. Otros, han sugerido que soy una lesbiana oculta, incluso trans en potencia, pero solo han logrado sacarme una tenue sonrisa, ya que no es tema que me preocupe. Si tuviera otra orientación sexual u identidad de género diferente a la que usufructuó, hace tiempo viviría de acuerdo a esta. No para aquietar murmullos sociales, sino porque creo que la vida debe vivirse con plenitud, y eso solo se logra siendo libre. Entonces, si no es nada de lo anteriormente mencionado, ¿Qué me motiva a ser partícipe de una concientización social, cuyo resultado aparentemente no me afecta en nada? La realidad, es que sí me inquieta, como debería hacerlo a todas las personas que creen que la justicia y la inclusión social deberían constituirse como unas de las principales metas planteadas en las agendas de los Gobiernos del Planeta.

Naranja: Alegría En primera instancia me hace muy feliz contribuir de alguna forma con una colectividad que ha ido postergada durante tanto tiempo. Sin duda, se ha recorrido mucho camino desde aquel preciso momento, hace ya treinta años, cuando un joven alumno, se plantó delante de mi escritorio y me confesó sin atisbo de duda, que era Gay. Jemas olvidaré ese decisivo instante, porque quien escribe, recién comenzando sus funciones de docente, provenía de una época de oscurantismo y barbarie; desconociendo absolutamente todo sobre el tema. Nunca comprendí que lo llevó elegirme para hacer tal declaración, supongo que fueron las permanentes conversaciones que teníamos en los recreos de un afamado liceo nocturno. Algo percibió en aquella joven profesora de casi su misma edad que lo llevó a liberarse de una carga que ya no quería o no podía sostener solo, o tal vez que compartía únicamente con un núcleo muy cerrado. Sin embargo, por varios meses, me mantuvo convencida(o probablemente yo no captaba las señales) de que era heterosexual. Ni remotamente se me hubiera ocurrido otra cosa cuando me contaba sobre su vida privada.

Amarillo: Amabilidad, hospitalidad Y si bien no debe haber sido fácil para él, tampoco lo fue para mí, especialmente cuando decidió presentarme a su compañero de vida. -¡Qué decir, como actuar para no ofender a este joven que había creído en mí hasta declarar finalmente, que su novio era divorciado y tenía dos niños con quiénes patinaban durante los fines de semana! ¿La madre de esos niños estaría enterada, como percibiría la situación?-¿Qué pensarían las criaturas? -eran mis constantes reflexiones hasta el día que, finalmente llegó el extraño encuentro.

Verde: Crecimiento, renovación Cabe destacar que fue mucho más sencillo de lo que esperaba. Y así, una fría noche invernal, luego de las presentaciones pertinentes en la puerta del local liceal, decidimos tomar un café en un bar cercano. Ni por una vez pensé que estaba haciendo algo incorrecto, sencillamente me reunía con un alumno y su pareja para conversar de la vida. Y el verlos juntos, conocer sus sueños y aspiraciones, fue suficiente para convencerme de que las casualidades no existen, y que debía seguir trabajando para que estas personan pudieran integrarse plenamente a la sociedad y ser felices como todos los demás. Ya sabía que ser homosexual no era una enfermedad, pero tenía claro, que convencer a la sociedad sería un trabajo titánico, por lo que me puse en campaña para pedir y comprar los pocos textos que existían sobre la temática, muchas veces, enfrentando las irónicas miradas de los dependientes. (Recordemos que no utilizábamos Internet) Otras, recibiendo una guiñada cómplice de quienes seguramente integraban la mencionada Colectividad y veían en mí uno de ellos. No estaban equivocados, ya era una más. Tiempo después, me reencontré con mi querido alumno en un ómnibus capitalino y me contó que habían culminado sus sueños de ser psicólogo y estaba en pareja. No llegué a enterarme si era la misma u otra persona, pero no era relevante: estaba contento y eso fue suficiente.

Azul: Fuerza, serenidad. Un año más tarde, en una nueva Institución volví a recibir otra inesperada confidencia. Un joven alumno se acercó en un momento de descanso, para narrarme su problemática familiar: era Gay y su familia, de importante linaje, lo había amenazado con echarlo la calle si no cambiaba de “actitud”. La situación se presentaba verdaderamente compleja, porque el joven era un bailarín en ascenso de una conocida revista musical, y por lo tanto, cada vez más visible. Orgullosamente, me mostró su álbum de fotos, al que halagué con gran entusiasmo, sin estar segura de haber tomado la actitud correcta. Pero alcanzó ver su iluminado rostro, para darme cuenta que no me había equivocado. Al tiempo, el estudiante dejó de concurrir a clase, y no supe más nada sobre su vida, hasta que hace unos años me crucé casualmente con un compañero del grupo y me enteré que había fallecido de SIDA. Sentí un dolor muy grande por todas esas existencias perdidas como consecuencia de la incomprensión de una sociedad muy dura e ignorante como para recibirlos. (¿O debería decir recibirnos?)

Violeta: Dignidad Son muchas las historias que escuché y viví a partir de mis comienzos como docente, en soledad primero, en grupo más adelante. Escuché cientos de situaciones, sigo haciéndolo, pero hoy, con las manos libres para poder resolver. Las épocas cambiaron, y nosotros también. Nos hicimos más fuertes, aprendimos a conocer a nuestros aliados y alejarnos respetuosamente de los enemigos. Durante varios años, tuve que adaptarme a navegar entre dos aguas, heterosexuales por un lado y la colectividad LGBT por el otro. Porque ninguno comprendía claramente que hacía defendiendo una causa, que “aparentemente” seguía sin ser la mía. Pero proteger la dignidad humana y el respeto hacia el otro siempre debe ser una lucha en común de todos los seres humanos sin ningún tipo de distinción, pues ese objetivo es parte de lo que nos hace verdaderamente humanos.

Hoy la preguntas han cesado, quedan alguna miradas desconfiadas que poco o nada me importan y una lucha que sigue vigente, pero ya con muchas conquistas logradas. -¿Si imaginé en mis comienzos que dos personas del mismo sexo se iban a poder casar? Nunca, ni remotamente pasó por mi mente esa idea. Mucho menos los importantes logros sobre la identidad de género, o la existencia de familias homo parentales. Tampoco pensé que después de treinta años, seguiría hacia el mismo camino, en “busca del arcoíris perdido”, hasta que este brille, definitivamente en todo su esplendor. Retomando el principio de esta nota ¿Que hago trabajando junto y por las personas LGBT?: Lucho por lo que es justo, por el éxito definitivo de una batalla que también es mía. Porque indiscutiblemente, soy parte de la diversidad, y eso nadie puede ser capaz de discutirlo. Todos somos maravillosamente diversos y hasta que esta idea no sea compartida por todos las personas, nuestro trabajo deberá continuar sin interrupción. En eso estamos, y así seguiremos. Mientras tanto, un brindis a la distancia por lo que ya conseguimos.